
ENERO: Fin de Año (o comienzo del nuevo) en Barbastro, con mis amigas de la Facultad. Alberto y aquél casi beso. Mi gripazo del quince un cuatro de enero. Descubrir que Álex podía ser el mejor enfermero que una mujer puede necesitar y que el pelo corto también le queda de muerte. Un año del blog... ¡cómo pasa el tiempo!
FEBRERO: Un concurso de talentos con los premios por enviar (espero en enero poder hacerlo... lo siento mucho, de verdad).
MARZO: Las Santas y mi visita con Álex al pueblo por primera vez en unas fiestas. Los comentarios de la gente, la envidia cochina de muchas de las que por allí pasaron y esos momentos felices bailando incluso en la verbena del pueblo.
ABRIL: Semana Santa trabajando mañana tarde y noche, de procesión en procesión. Las Turbas que se quedan en capilla sin que caiga una sola gota de agua. Que te inviten a chocolate caliente cuando la Virgen encierra no pasa todos los años. Que un hermano mayor aparte a la gente para que puedas hacer fotos, tampoco. Que te reconozcan a las tres de la madrugada y vengan a decírtelo... dice mucho de unas gentes con un sentir común.
El comienzo de un proyecto con alguien a quien quiero mucho: Eendar.
MAYO: Proyectos laborales que comienzan a materializarse justo cuando peor están las cosas, económicamente hablando. Saber que, con muchas ganas, uno puede seguir tirando para adelante.
JUNIO: San Juan en Alicante con mis niñas Eva, Marina, Noelia, Mónica y Ana. Seis corazones deseando que sus deseos se hagan realidad. Alguna deseando encontrarse con sus quince horas de luz. Un reencuentro mágico que nadie esperaba y días de vino y rosas, aunque no hubiera en realidad en casa ni lo uno... ni lo otro.
JULIO: Hacer de Hada Mágica en la actuación de la Escolanía "Nuestra Señora de la Soledad de San Agustín", en una Plaza de la Merced a rebosar, dentro de los Veranos de Cuenca. Descubrir que puedo enganchar a la gente con mi verborrea y hacerles reír, llorar, soñar... Mirar a mi padre cada vez que pensaba que la cosa no iba todo lo bien que debía y descubrirle una sonrisa. Echar de menos de entre todas las personas del mundo a una... Y encontrarme luego con él en casa, cuando menos lo esperaba, en otra noche mágica.
AGOSTO: La primera conferencia de mi vida, sobre periodismo musical y en Lleida, de la mano de la gran concertista de piano Teresina Jordá. La palabra gracias se queda pequeña para lo que le debo a esta mujer. Ensayar en casa muerta de nervios y de miedo escénico. Volver a viajar en el AVE, el reencuentro con Nika, mi pequeño angelito rebelde. Que Álex estuviera entre el público. Nuestra particular noche de hotel, la mañana perezosa del día siguiente. Una flor en una moleskine roja que no he dibujado yo... y que a veces me hace llorar.
SEPTIEMBRE: El regreso, mucho mejor de lo esperado, aunque quizá en ese momento ya sabíamos que aquél era más o menos el final. Las fiestas de septiembre y la romería de la caridad a la ermita de la Virgen de la Fuensanta, con Álex de la mano y enganchado a una cámara de fotos. Las patentes que no se pagaron en su momento y las que sí. La promesa de un baile de disfraces en el que ambos participaríamos el año que viene. San Mateo. Álex y yo en San Mateo. Y los nervios de lo inmediato que estaba por venir. Rocío, que regresa.
OCTUBRE: Perú. La populosa Lima, el desayuno de leche evaporada y panecillos crujientes, una casa en Tayacaja, el Señor de los Milagros, Miraflores y Chorrillos, una escuelita de barrio. La hospitalidad en un plato de arroz con pollo. La montaña iluminada. El Cuzco y aquel taxista al que le fastidiaba que su bandera la haya tomado como emblema en Estados Unidos una comunidad "de puros gays" (no se me ofenda nadie, por favor). Las mañanas de sol, las tardes de aguacero y las noches de cerveza y fiesta. Poroi, Ollantaytambo y Aguas Calientes. Macchu Picchu y por fin, las fotos de las postales. El inca y la piedra de los doce ángulos. Una foto con una cría de llama y salir de allí sin llevarnos un sólo escupitajo de los bichos. La tranquila Huancayo, la pachamanca, los anticuchos que no llegué a probar (una, que es un poco asqueroseja) y mucha cerveza negra, de la Cusqueña. Margaritas en vaso el doble de grandes que aquí. El dolor de partir. Las doce horas de avión creyendo que en el aterrizaje nos íbamos a estrellar. La diosa sin mano de los deseos. La promesa de volver.
La ruptura. El adiós. Y el volver a empezar otra vez.
NOVIEMBRE: Veintiséis. Un ramo de rosas al periódico de quien menos lo esperaba y una fiesta con las amigas, esa sí la esperé. Una pluma antigua para escribir mis mejores historias de la persona a la que más quiero: Mi hermano. Una cámara de fotos con la que no dejar que el tiempo se pierda. Una amistad férrea con Álex, a veces mi luz, cuando no se empeña en apagarme la bombilla para que no le vea. Descubrir que hay muchas formas de amar y que me gustan todas. Empezar a buscar el afterbite.
DICIEMBRE: El final de un año, el comienzo de uno nuevo. La semana 52 del Sex and the City. Descubrir que se me da bien eso de los remedios contra las picaduras. Una noche de Fin de Año inolvidable en Madrid, o al menos eso es lo que está planeado!!! Y sobre todo, darme cuenta de que he conocido en este año a tanta gente que merece la pena, tanta gente a la que quiero... que sea como haya sido, ha merecido la pena vivirlo. En 2010, mucho más.
Besos y Feliz Año Nuevo a tod@s
















