diciembre 30, 2009

¿Si yo te digo...?



ENERO:
Fin de Año (o comienzo del nuevo) en Barbastro, con mis amigas de la Facultad. Alberto y aquél casi beso. Mi gripazo del quince un cuatro de enero. Descubrir que Álex podía ser el mejor enfermero que una mujer puede necesitar y que el pelo corto también le queda de muerte. Un año del blog... ¡cómo pasa el tiempo!

FEBRERO: Un concurso de talentos con los premios por enviar (espero en enero poder hacerlo... lo siento mucho, de verdad).

MARZO: Las Santas y mi visita con Álex al pueblo por primera vez en unas fiestas. Los comentarios de la gente, la envidia cochina de muchas de las que por allí pasaron y esos momentos felices bailando incluso en la verbena del pueblo.

ABRIL: Semana Santa trabajando mañana tarde y noche, de procesión en procesión. Las Turbas que se quedan en capilla sin que caiga una sola gota de agua. Que te inviten a chocolate caliente cuando la Virgen encierra no pasa todos los años. Que un hermano mayor aparte a la gente para que puedas hacer fotos, tampoco. Que te reconozcan a las tres de la madrugada y vengan a decírtelo... dice mucho de unas gentes con un sentir común.

El comienzo de un proyecto con alguien a quien quiero mucho: Eendar.

MAYO: Proyectos laborales que comienzan a materializarse justo cuando peor están las cosas, económicamente hablando. Saber que, con muchas ganas, uno puede seguir tirando para adelante.

JUNIO: San Juan en Alicante con mis niñas Eva, Marina, Noelia, Mónica y Ana. Seis corazones deseando que sus deseos se hagan realidad. Alguna deseando encontrarse con sus quince horas de luz. Un reencuentro mágico que nadie esperaba y días de vino y rosas, aunque no hubiera en realidad en casa ni lo uno... ni lo otro.

JULIO: Hacer de Hada Mágica en la actuación de la Escolanía "Nuestra Señora de la Soledad de San Agustín", en una Plaza de la Merced a rebosar, dentro de los Veranos de Cuenca. Descubrir que puedo enganchar a la gente con mi verborrea y hacerles reír, llorar, soñar... Mirar a mi padre cada vez que pensaba que la cosa no iba todo lo bien que debía y descubrirle una sonrisa. Echar de menos de entre todas las personas del mundo a una... Y encontrarme luego con él en casa, cuando menos lo esperaba, en otra noche mágica.

AGOSTO: La primera conferencia de mi vida, sobre periodismo musical y en Lleida, de la mano de la gran concertista de piano Teresina Jordá. La palabra gracias se queda pequeña para lo que le debo a esta mujer. Ensayar en casa muerta de nervios y de miedo escénico. Volver a viajar en el AVE, el reencuentro con Nika, mi pequeño angelito rebelde. Que Álex estuviera entre el público. Nuestra particular noche de hotel, la mañana perezosa del día siguiente. Una flor en una moleskine roja que no he dibujado yo... y que a veces me hace llorar.

SEPTIEMBRE:
El regreso, mucho mejor de lo esperado, aunque quizá en ese momento ya sabíamos que aquél era más o menos el final. Las fiestas de septiembre y la romería de la caridad a la ermita de la Virgen de la Fuensanta, con Álex de la mano y enganchado a una cámara de fotos. Las patentes que no se pagaron en su momento y las que sí. La promesa de un baile de disfraces en el que ambos participaríamos el año que viene. San Mateo. Álex y yo en San Mateo. Y los nervios de lo inmediato que estaba por venir. Rocío, que regresa.

OCTUBRE: Perú. La populosa Lima, el desayuno de leche evaporada y panecillos crujientes, una casa en Tayacaja, el Señor de los Milagros, Miraflores y Chorrillos, una escuelita de barrio. La hospitalidad en un plato de arroz con pollo. La montaña iluminada. El Cuzco y aquel taxista al que le fastidiaba que su bandera la haya tomado como emblema en Estados Unidos una comunidad "de puros gays" (no se me ofenda nadie, por favor). Las mañanas de sol, las tardes de aguacero y las noches de cerveza y fiesta. Poroi, Ollantaytambo y Aguas Calientes. Macchu Picchu y por fin, las fotos de las postales. El inca y la piedra de los doce ángulos. Una foto con una cría de llama y salir de allí sin llevarnos un sólo escupitajo de los bichos. La tranquila Huancayo, la pachamanca, los anticuchos que no llegué a probar (una, que es un poco asqueroseja) y mucha cerveza negra, de la Cusqueña. Margaritas en vaso el doble de grandes que aquí. El dolor de partir. Las doce horas de avión creyendo que en el aterrizaje nos íbamos a estrellar. La diosa sin mano de los deseos. La promesa de volver.

La ruptura. El adiós. Y el volver a empezar otra vez.

NOVIEMBRE: Veintiséis. Un ramo de rosas al periódico de quien menos lo esperaba y una fiesta con las amigas, esa sí la esperé. Una pluma antigua para escribir mis mejores historias de la persona a la que más quiero: Mi hermano. Una cámara de fotos con la que no dejar que el tiempo se pierda. Una amistad férrea con Álex, a veces mi luz, cuando no se empeña en apagarme la bombilla para que no le vea. Descubrir que hay muchas formas de amar y que me gustan todas. Empezar a buscar el afterbite.

DICIEMBRE: El final de un año, el comienzo de uno nuevo. La semana 52 del Sex and the City. Descubrir que se me da bien eso de los remedios contra las picaduras. Una noche de Fin de Año inolvidable en Madrid, o al menos eso es lo que está planeado!!! Y sobre todo, darme cuenta de que he conocido en este año a tanta gente que merece la pena, tanta gente a la que quiero... que sea como haya sido, ha merecido la pena vivirlo. En 2010, mucho más.

Besos y Feliz Año Nuevo a tod@s

Fotograma 24: ¿Pez o gato?


Terminamos el año. La verdad es que ha sido un año bastante rico cinematográficamente hablando porque haciendo un repaso rápido, a mí me han salido hasta 25 películas que merecen ser vistas, lo que suponen dos al mes. Un buen promedio tal y como están los tiempos de sequía de ideas.

El último que he añadido a la lista, a falta de ver alguno de los estrenos del pasado fin de semana, ha sido El erizo, la película francesa de Mona Achache, ganadora del festival de Cuenca “Mujeres en dirección” y de la Seminci vallisoletana, basada en la novela de Muriel Barbery, La elegancia del erizo.

Bien es cierto que ante una buena novela es fácil contar con un buen guión pero es que la manera en que Mona lo ha llevado a la pantalla no tiene desperdicio alguno. Con planos originales, el filme es poético, intimista, reflexivo, está lleno de sentimientos.

En él se nos cuenta el encuentro entre Paloma, Renée y el señor Kakuro Ozu. Los tres viven en el número 7 de la calle Grenelle, en París.

Paloma es una niña de once años, superdotada que vive en el seno de una familia acomodada con la que no comparte sus ideas sobre la vida. De imaginación y creatividad infinita, a Paloma le gusta rodar con la vieja cámara de su padre y es a través de su punto de vista, desde el cual está contada la historia.

Por su parte Renée es la portera del edifico. Discreta, educada y fría como el hielo pasa sus días sin ningún tipo de ambición, viviendo sola con su gato León. Cuando se quedó viuda perdió la ilusión por vivir.

El recién llegado al edificio – tal que ángel caído del cielo – es el señor Kakuro Ozu. Por el contrario de las dos mujeres, él valora la vida. Vestido siempre elegante, educado, caballeroso, amable y sencillo a pesar de su fortuna, Ozu es el vecino que todos quisiéramos tener, el perfecto guía para redirigir el camino de estas dos almas cándidas.

Uno de los puntos fuertes del filme es el uso de simbolismos. El simbolismo enriquece el relato y lo embellece, volviéndolo exquisito. Algunos de los símbolos son las comparaciones con los animales. Digamos que para Mona Achache, el pez representa la vida absurda, la resignación, la falta de motivaciones. Por el contrario el gato representa la independencia, la libertad, el placer de poder disfrutar de lo que más les gusta.

Además del gusto por la cultura y el ser y sentirse diferentes, nuestro tres protagonistas tienen en común el tener gato en su casa. Claro que los gatos de cada uno son diferentes, acordes a sus dueños. El gato de Renée es dormilón y tranquilo, los de Paloma gordos y ariscos (fruto de la abundancia y desatención de su casa) y los de Kakuro son lindos y estilizados, tal y como los describe Paloma en el filme “son gatos decorativos”.

El objetivo del relato es valorar la importancia de la cultura, de la vida, de los pequeños detalles y demostrar como “el amar y ser amado” puede convertirse en la perfecta excusa para seguir viviendo.

Además tiene un alto contenido social puesto que critica el trato que muchas veces las personas de clase alta dan a las clase inferiores, tal y como se observa en la relación meramente cordial de muchos vecinos con Renée. Y que Renée cumple aquello de que “las apariencias engañan”.

Por tanto, si estabais pensando en ir al cine estos días y dudáis que película ver, de corazón os aconsejo que veáis El erizo; porque es Navidad, época donde los sentimientos fluyen y aquí hay mucho sentimiento; y porque estoy segura de que los dos festivales que lleva no serán los únicos que este filme ganará en lo que le queda de trayectoria. Lo merece.

Un abrazo, en 2010 seguiremos con los jueves cinéfilos (aunque este último Fotograma del año lo hayamos puesto un miércoles, como los estrenos cuando los viernes son fiesta). Gracias por leerme y comentarme. Feliz entrada de año a todos.

diciembre 28, 2009

Afterbite


Según los expertos, el 95% de las picaduras de insecto que sufre cada año el ser humano son causadas por un sólo bicho. La avispa chaqueta amarilla. Cuando la avispa muerde, el veneno provoca en el lugar un ardor intenso que se asemeja a una quemadura. Un día cualquiera del verano pasado, sufrí en carne propia la picadura de uno de estos "simpáticos" bichitos. Bueno, quien dice una, dice cinco. Iván y yo íbamos en moto a desayunar antes de una de mis ruedas de prensa cuando, de repente, sentí una dolorosa quemazón en el costado izquierdo, que se iba haciendo más y más intensa.

Tuvimos que detenernos un momento y, antes de levantarme la camiseta, sentí un bicho corretear por mi piel. Cuando lo sacamos de debajo de mi camiseta verde, descubrimos dos cosas: Que efectivamente era una avispa —no me fijé en si tenía la chaqueta amarilla o no, o en si llevaba chaqueta, que no estaba yo para esos menesteres— y que me había mordido no una, sino cinco veces. Lo curioso es que cuando me dolía una picadura no me dolían los otros. Por lo menos eran dolores no acumulables, como las ofertas de los supermercados. Iván me llevó inmediatamente a la farmacia más cercana para comprar un remedio que me quitara el escozor —un tubito de "afterbite"— y, mientras me lo ponía, pensaba en que a pesar de todo hay algo de placer en el escozor de una picadura de avispa, sea la chaqueta que lleve del color que sea.

Los expertos, que saben de estas cosas porque llevan años estudiándolas, dicen que los ataques o picaduras de avispa son más comunes en primavera y en verano porque son las épocas del año en las que hay más polen y los animalillos están más activos por esa razón. Lo que no dicen los expertos es que hay una picadura más dolorosa —aunque el dolor no llegue de forma inmediata– que la de avispa y que también se da más en primavera y en verano que en otras épocas del año. Si no caen en qué picadura puede ser, pregúntense por qué suspira cualquier adolescente. Esa picadura es el amor, o más exactamente, el desamor.

Tiene en común con la de avispa chaqueta amarilla que sólo es capaz de producirla una especie de entre todas las de la naturaleza, pero a diferencia de la de avispa, en lugar de doler en el momento, la del amor es una picadura de efecto retardado. Si tienes mucha suerte, no te escocerá nunca. Si tienes un poco menos de suerte, te escocerá muchas veces. Yo, que soy de las del segundo grupo, me he dado cuenta además de que en el caso del desamor, el dolor de las picaduras sí es acumulable, así que no se parece en nada a las ofertas de los supermercados... aunque a veces una se encapriche de amores de saldo.

Mi amiga Nati tuvo una picadura de amor hace tres años, aunque empezó a escocerle este mes de febrero. La noche en que se dio cuenta de que nada con su ex, Julián, funcionaba, la quemazón comenzó a hacer su trabajo en el cuerpo. En pocas semanas se le instaló por completo entre la piel y los huesos y, aunque Nati sabía que tenía que buscar una cura, un remedio, un "afterbite" para su mordedura de avispa, lo cierto es que también hallaba cierto consuelo, cierto placer incluso, en rascarse la costra de la picadura en lugar de buscar un remedio que la eliminara de golpe sin dejar marca. Cuando se trata del amor, a veces es complicado acercarse hasta una farmacia.

En ocasiones, cuando te pica una avispa, en lugar de buscar un medicamento optas por un remedio alternativo, uno de los de toda la vida, de los que le funcionaban a tu madre y ya le funcionaron a tus abuelas. ¿Saben eso de mezclar saliva con barro y aplicarlo en la picadura? Pues algo parecido se puede hacer cuando la picadura del amor comienza a hacer efecto. La mía con Iván se empezó a manifestar casi en el mismo momento en que nos conocimos. Las cosas nunca fueron o bien o como debían de ir, eso es algo que los dos sabemos. Y, sin embargo, los dos —sobre todo yo— nos empeñamos en rodear la picadura inicial con otras más pequeñas, por ver si con el dolor de una se quitaba el de la otra. La última me salió en octubre, justo al regreso de mi viaje a Perú. Y fue la definitiva.

Así que, tras un tiempo prudencial de rascar la costra y regodearme, decidí que lo mejor era acudir de una vez a una farmacia —o en su defecto, a una cama nueva— para acabar de una vez con aquel suplicio. Mi bote de "afterbite" en concreto tiene 22 años, es bastante guapete, sabe la mitad que yo de la vida y no se defiende nada mal debajo de las sábanas. Tuve la oportunidad de comprobarlo hace quince días, en mi último viaje a Madrid. Y si de algo me arrepiento, es de no haber buscado el remedio antes.

El hotel en el que quedamos para unas "friegas" intensivas no estaba mal, aunque un poco flojo para ser un cuatro estrellas. Menos mal que la quinta la tenía él dentro de los pantalones, aunque no pudieran verla el resto de huéspedes del hotelito. Los efectos que provocaba quizá sí los escucharon, pero eso es otro asunto. Hacía mucho tiempo que no me sentía la reina del mambo, pero él lo consiguió. Eso y aprovechar al máximo la única noche que teníamos para conocernos un poco mejor. Al amanecer del lunes, con las primeras luces, me dí una ducha rápida, me puse ropa cómoda y marché a recoger mi coche. Tenía que estar en el periódico a las diez y media. Al chico no le desperté. No tenía tiempo para entretenerme en despedidas. Eso sí, le dejé una notita junto a la almohada. Una se puede despedir a la francesa sin necesidad de resultar maleducada.

Este sábado por la tarde y después de dos meses sin vernos, mi amiga Nati y yo quedamos a tomar un café y a comentar la jugada. Ella abrió la veda para contarme que ha encontrado en un chico de 22 años su remedio casero contra las picaduras de desamor y yo le conté entre risas y tazas de café mi tórrido encuentro con otro antídoto madrileño de 22 años. Lo suyo es más serio. En realidad me confesó que está enamorada y lo que es más importante, feliz. Lo mío es sólo una dosis intensiva de "afterbite", que tengo muchas picaduras que curar.

Dice un refrán popular para esto de los desamores que "un clavo saca a otro clavo", una picadura a otra. Yo creo que no es verdad. Por eso me gusta más el refrán como lo dice Nati, con todo su salero conquense. "Un clavo no saca a otro, pero el alivio es inmediato". ¿Y qué alivia de forma más inmediata una picadura que una buena friega con "afterbite"?.

PS: A veces, cuando las picaduras son muchas y escuecen bastante, es necesaria más de una aplicación de "afterbite". Vamos, es necesario un uso intensivo y/o periódico, hasta que las picaduras dejen de escocer. Como las mías son de esta clase y aún siento algo de placer al rascarme las costras, cosa nada buena, y lo que es peor, a días incluso me entran ganas de que Iván me haga otra picadura junto a las anteriores por ver si con las nuevas se me pasa el dolor de las antiguas, esta Nochevieja tendré una sesión de "afterbite" veinteañero para mí sola. Y es que... ¿hay mejor forma de empezar el año que con una buena dosis de remedio mágico? ¡Nos leemos a la vuelta! ¡Feliz 2010!

Aviso legal: Todos los personajes y situaciones que aquí aparecen son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 

diciembre 25, 2009

Hoy sí... ¡¡FELIZ NAVIDAD!!


Queridos niños y niñas...

¡¡Feliz Navidad!!

Por fin puedo decirlo jejeje que hay que ver qué manía tiene la gente de felicitarte la Navidad el 22 de diciembre... las cosas en su fecha! Es como si te felicitan el cumpleaños un mes antes porque los mensajes salen más baratos. Absurdo ¿no? Pues eso.

En estas fechas tan señaladas, me llena de orgullo y satisfacción... ¡que no! ¡que es coña!

Sólo quería deciros que me siento muy afortunada. Y no precisamente porque tenga la cuenta bancaria a rebosar gracias al Gordo, no. El único gordo que yo tengo se llama Jota y está en mi curro. Y no es precisamente mío, que si lo fuera, lo vendía.

Me siento afortunada porque, un año más, cuando miro la lista de mails para enviar mi particular felicitación navideña os veo a todos vosotros y eso me hace feliz. Algunos lleváis ahí desde antes de que ninguno de nosotros tuviera cuenta de mail, blog o cualquier otro sistema de felicitación on line. Sois muchos los que estáis desde que lo suyo era enviar una postal por correo y esperar con los nervios a flor de piel a que el cartero llamara al timbre de casa. Otras estáis ahí desde la Facultad. Otros desde hace un poco menos y otros os habéis incorporado este año. Da igual el tiempo. Lo importante es que estáis ahí.

Gracias. Por todo. De corazón.

Y eso... ¡que Feliz Navidad!

Y como si no hago el payaso no estoy contenta... qué mejor postal que la postal que formamos yo (el burro delante pa' que no se espante) y el árbol de Navidad de mi casa.

Muchos besos... ¡¡Feliz Navidad!!

Berta

diciembre 21, 2009

Un relato para una fría tarde de diciembre


—Los hombres que a mí me gustan no saben llorar.

El portazo hace temblar los azulejos. Y él ahí se queda. Estático. Al borde del llanto. Se maldice. Maldice los mimos desmedidos de su madre, que nadie le prohibiera jugar con las muñecas de sus hermanas, los zapatos de tacón... hasta los discos de Lola Flores. Y esa maldita manía de su padre de entrar al baño sin llamar a la puerta primero. Se mira en el espejo. Suelta una carcajada. Tiene razón su padre. Hay que ver lo ridículo que se ve un hombre llorando... con los labios pintados.

PS: Este microrrelato de sólo cien palabras lo escribí para Relatos en Cadena de la Cadena Ser. La primera frase es obligatoria, porque es la que te da el programa para que urdas tu trama. Como soy así de simple, al final no lo envié. Así que os lo dejo aquí. Besos y ¡buen lunes!

De nieve, retrasos y ordenadores —EDITADO—


Buenos y nevados y fríos días a tod@s!!

Edito: Aquí publico mi certificado como que cumplí con el intercambio del blog de Daiana al que me apunté.

Madre mía, llevo casi una semana sin postear, os debo un Sex and the City y algún cuento que he escrito estos días de mucho frío, pero como sigo sin ordenador, pues apenas puedo sacar tiempo.

Así que haré un post más o menos maratoniano para contaros unas cuantas cosillas.

Primero que nada, que el Sex and the City de esta semana (que es el de la pasada, es decir, lo que muchos habéis dado en llamar "El desenlace" jejeje) será el último del año y también el número... ¡¡52!! Eso significa que así a lo tonto, llevo cincuenta y dos semanas, es decir, un año completo, contándoos aventuras y desventuras amorosas... Lo que dan de sí los fines de semana!! Por eso, quiero daros las gracias por llevar tanto tiempo ahí, por comentar y por compartir conmigo tanto. Gracias, de corazón.

Segundo. Habréis visto que el viernes pasado no hubo entrevista. La razón es sencilla. En estos días todas mis artesanas, ilustradoras, bloggeras favoritas están hasta arriba de trabajo con pedidos, regalos y demás, de modo que he decidido que la sección se toma un descansito hasta la segunda quincena de enero, que será cuando yo vuelva de mis vacaciones de Navidad. Para aquellos a los que le estén ya creciendo los dientes de la envidia, deciros que no, que hasta el 4 no tengo vacaciones... snif snif...

Tercero. A mis queridas participantes en el FTB. Deciros que las cosas van bastante bien, que ya tenemos a once personas que han hecho sus envíos y a otras tantas que los han recibido (o están en proceso). Que tenéis hasta el 27 de diciembre para enviar los libros y que no se os olvide que tenéis que avisarme cuando enviáis y cuando recibís ¿ok? Muy bien, jejeje. Lo pilláis todo a la primera, ¡así da gusto!

Y cuarto... Que yo hasta el 24 no os felicito la Navidad... ¡He dicho! Jajajaja

Un beso enorme, estad atentos que iré subiendo cositas estos días.

PD: Antes de que se me olvide. Mi querida Isabel de Estella acaba de abrir un nuevo blog. .Se trata de un outlet de los productos de su tienda, que es una pasada y que no os lo podéis perder porque encima... inaugura con sorteo!! Pinchad aquí y apuntaos!!! Podéis ganar un precioso collar de Tosca Blu y comprar zapatos rebajados... que os pueden salir gratis!! Besos para todas!!

diciembre 16, 2009

Lotería de Navidad... ¡A ver si toca!


Desde los blogs Date un Capricho y La Cya del Pincel me llega una invitación a un décimo de Lotería de Navidad. Esta es una iniciativa del blog de Z-13 y, para participar, tenemos que hacer lo siguiente:

Seguir las instrucciones que aparecen en http://alasdeplomo.com/2009/11/14/regalamos-loteria-de-navidad-2009/, son muy sencillas,

Escribir una entrada con un enlace a su pagina.

Pasarlo a 5 blogs para que todas podamos participar, una vez hecho esto, dejar un comentario en su entrada, poniendo un enlace a la nuestra, así nos darán un numero que confirmara nuestra participación.

Yo se lo paso a:

Janil

Moo Moo

Pilta

Anacleta Coqueta

Aitana

Suerte a todas y a participar!!!

Y a Z-13, daros las gracias por esta iniciativa tan bonita que ya habéis puesto en marcha otros años y que puede hacer que en esta época de crisis le arregle la vida a mucha gente con un pellizquito.

Un beso fuerte.



¡¡Tachán!! Mi regalo del intercambio del Blog de Daiana!!


Hace unos días os mostraba los dos primeros regalos para mi AS del intercambio navideño que organizó Daiana en su blog, y hoy vengo con el regalo que ha preparado para mí mi amiga invisible y que también ha llegado esta mañana.

Desde Date un Capricho, mi amiga secreta me ha enviado un precioso broche de muñequita disfrazada de Santa Klaus, otro broche de Hello Kitty vestida de bailarina de ballet con su tutú y todo, ambos broches de fieltro, una pulsera con detalles rojos y plata preciosa, una tarjeta personalizada de Navidad y una seta-casa para duendes que sirve también como acerico para las agujas y que es una chulada... ¡de pequeña soñaba con encontrar una en el campo como las que salían en los dibujos! (sí, de pequeña ya se me iba la cabeza...). Y además... ¡¡¡muñecos para el árbol de Navidad... de CHOCOLATE!!! Jajajaja con lo que me gustan!!!

Muchísimas gracias, guapa, por un regalo tan bonito. Me alegro mucho de haber participado en este intercambio y de haberlo hecho contigo!!

Un beso fuerte y buena tarde de miércoles.

Cuando el cariño llega con forma de agenda...





... Significa que detrás del regalo se esconde una persona especial.

Esa persona especial no es otra que Laura Valea, una de las últimas creadoras que han pasado por La Mirada Cercana. Ya desde que me puse en contacto con ella hubo feeling, algo que me hacía adivinar que Laura era de esas personas que van por la vida repartiendo energía positiva y cariño a manos llenas y, después de varios correos cruzados, pude comprobar que no me equivoqué.

Laura me comentó que quería enviarme un detalle por la entrevista —que le gustó mucho... ¡estoy tan contenta!— y esta mañana... llegó. La preciosidad que podéis ver en las imágenes es una agenda con su funda hermosísima y bolígrafo incluido, que además... viene perfumada. Loca me he quedado al sacarla del sobre. ¡Con lo que me gustan los cuadernos y las agendas! Desde luego, Laura ha acertado de pleno.

Muchas gracias por tener este detalle conmigo, Laura. Me alegro mucho de haberte encontrado en la red —a través del blog de Serendipity— y de que me consideres merecedora de tu cariño. Sabes que tienes también el mío, de corazón, y una amiga para lo que haga falta. ¡¡Ah!! Y puedes estar segura de que esta Navidad le voy a dar un buen uso al regalo jijiji.

Besos Laura y gracias por ser como eres.

Cosas que se pueden hacer con un papel


Un barquito, un sobre, un dibujo, envolver un regalo... o broches como estos que veis en la imagen. Todo eso se puede hacer con papel —aunque no con cualquier papel, claro está— y nos lo enseñó Diego Ante desde su blog Joyas de Papel hace ya algunos meses. Un día, en un mercadillo, Diego le dio a una bloggera un regalito para mí y, por avatares del destino —lo que es no tener tiempo, Dios mío!!— hasta la semana pasada no pudimos vernos y no tuve en mis manos —y en mi solapa— estas dos auténticas preciosidades.

Me encantan los vestidos. Me encantan los vestidos de papel. Me encantan los vestidos de papel rojo y estampado. Me encantan los vestidos de papel rojo y estampado que hace Diego Ante. Me encantan los vestidos de papel rojo y estampado que hace Diego Ante... ¡¡para mí!!

Muchas gracias, Diego. Por el detallazo, por haber aceptado hacer la entrevista y por mostrarnos un poquito de ese tremendo arte que llevas dentro.

diciembre 15, 2009

La Mirada Cercana... Fátima (Gamusinos y Gusarapos)





















Erase una vez una mujer a una aguja de ganchillo pegada, con un perro cosido a sus faldas con puntadas de cariño y con un gran proyecto en mente: Confeccionar mantas de grannies de colores con las que recaudar fondos para la protectora El Arca de Noé. Si al cuadro que están mirando le añaden los colores del arco iris, el aroma de la primavera, un poco de rocío de la mañana y un blog, Gamusinos y Gusarapos, con el fondo sacado de cualquiera de las películas de El Señor de los Anillos, estarán mirando a Fátima, una joven cordobesa que ha hecho del ganchillo su manera de crear —no es la única, pero eso ya se lo cuenta ella— y de la defensa de los animales su bandera. ¿Han visto alguna vez un gamusino? ¿Se han cruzado con un gusarapo? Si la respuesta es no, es porque aún no conocen a nuestra artista de esta semana. Bienvenidos a la tierra de las criaturas extraordinarias.

—¿Cómo nace Gamusinos y Gusarapos?
—La idea de Gamusinos y Gusarapos nació hace mucho tiempo en mi cabeza. Necesitaba un sitio donde mostrar todo lo que hago y compartirlo con todo el que lo quisiera ver, un sitio para poder expresarme. Así descubrí el mundo de los blogs, que ofrece tantas posibilidades. De esto no hace mucho, en mayo de 2008, así que podemos decir que el blog es un bebé todavía.



—Trabaja el fieltro, los abalorios y el ganchillo... ¿Con qué empezó? ¿Cómo ha sido la evolución?

—Siempre he sido muy activa en cuanto a las manualidades y la artesanía, y me ha gustado probar cosas nuevas. El principio de todo fue el ganchillo. En mi familia todas las mujeres han hecho ganchillo y punto: mis abuelas, mi madre, mis tías... Mi madre me enseñó los primeros puntos para hacerles vestiditos y cosas de esas a mis muñecas. Te puedes imaginar los desastres de esos primeros trabajos, pero poco a poco y con la santa paciencia de mi madre empecé a hacerme mis propios estuches, bolsos y felpas. Me encantan las casas de muñecas y las miniaturas en general; por ahí fue donde empecé a usar las pastas poliméricas. Como las decoraciones para las casitas son tan caras, pues lo hacía todo yo misma. Esta pasta me servía para hacer muñequitos, comiditas... Luego comencé a usarla para bisutería, pendientes y collares sobre todo. Lo último con lo que he trabajado ha sido el fieltro. Es un material que me encanta porque ofrece muchas posibilidades. En mi ciudad el fieltro que venden es de mala calidad y hay muy poca oferta de colores. Pero he descubierto una tienda en Madrid que es una maravilla. Poco a poco he ido comprando diferentes colores y la verdad es que ahora los tengo casi todos. También he pintado camisetas, he hecho punto de cruz, vainicas... ¡¡Lo he probado casi todo!!

—¿De quién aprendió a hacer manualidades? ¿Es de las que devoran revistas del tema o prefiere que vuele la imaginación?
—Todo lo he aprendido de mi madre. Es una artistaza y se atreve también con todo. Me enseñó el ganchillo, punto (que no se me da nada bien), costura, y sobre todo a hacer las cosas como deben hacerse y no para salir del paso. Es muy perfeccionista. He usado revistas, claro, sobre todo para patrones de ganchillo, pero generalmente prefiero que todo salga de mi imaginación, me parece más bonito.


—Una de sus piezas estrella son las Quecas ¿en qué se inspiró para crearlas?
—Jajaja, en los dibujos de niñas que hacía de pequeña. Siempre eran chiquititas y regordetas, con la cabeza muy redonda. Me ha gustado retomar estos dibujos que me transportan a la infancia y al colegio.


—Además está muy implicada con la protectora El Arca de Noé. ¿Le gustan los animales? ¿Tiene alguno en casa?

—No te creas, sólo intento ayudar en lo que puedo, como por ejemplo difundir correos o colaborar económicamente. Eso es fácil. Quienes de verdad hacen una gran labor son los voluntarios, que recogen animales abandonados, los acogen en sus casas, les dan amor y les procuran una familia que los quieran. Los rescatan de las calles, donde seguro que tienen un mal final, y les dan una nueva oportunidad. Sí, tengo animales en casa, siempre los he tenido. Ahora tengo una gata y un perro. Los dos son recogidos de la calle. La gata lleva conmigo 7 años y fue recogida de la fábrica donde trabajaba mi novio; era muy pequeña cuando la trajo y ahora es la reina de la casa. El perrete lo tengo desde hace un año. Fue abandonado en el campo; tenía su chip y todo pero los dueños no dieron señales de vida, ni siquiera denunciaron su desaparición, así que. Lo recogimos y lo tuvimos un tiempo en el campo, a buen recaudo, hasta que nos lo trajimos a casa. Ahora vive a cuerpo de rey y a mí me trae loca, ¡¡¡lo adoro!!!

—¿En qué consiste la iniciativa solidaria de mantas para El Arca de Noé?
—Un día leí la Operación Manta en el Facebook del Arca de Noé. Acababa de colaborar en la elaboración de una manta solidaria promovida por Laura (de Hello Mizu). Sabes que estas iniciativas tienen mucho éxito; la gente está deseando colaborar siempre y tejer cuadritos pequeños es algo muy rápido, que casi no cuesta trabajo y que ayuda un montón. Se me ocurrió la idea de hacer mantitas para los animales del albergue. Pero me comentaron la idea del mercadillo navideño y me dijeron que las mantas se podrían vender allí. Han recogido muchas mantas para los animales y el dinero siempre es necesario, así que me parece mejor esa idea que la que en principio tuve.



—¿Cómo va la recolección de grannies para las mantas?
—No te creas que va demasiado bien. He recibido cuadritos de algunas personas a las que se lo agradezco de corazón, pero no son suficientes. Así que mi madre y yo estamos como locas haciendo cuadros y rescatando antiguos, para hacer tantas mantas como sea posible.



—Una de las características de su trabajo es que todos los encargos son personalizables. ¿Por qué?
—Sí. Pienso que cada persona tiene sus gustos en cuanto a los colores. Como yo no tengo casi nada en stock me da igual tejer un perrito azul que verde, así que lo hago al gusto de la persona que lo encarga y así todos tan contentos. Los broches de fieltro y las Quecas sí son más difíciles de personalizar, pero se intenta sin ningún problema.

—Algo curioso de su blog es que podemos encontrar la frase del día. ¿Qué quiere transmitir con ellas?
—Me encantan las frases famosas, tienen mucha razón en lo que cuentan, y me parecía buena idea leer algo diferente cada día. Es una manera de amenizar el blog.

—¿Qué nuevos proyectos podremos encontrar en el futuro en Gamusinos y Gusarapos?
—Ahora estoy centrada casi al 100% en las cosas que quiero llevar para el mercadillo. Así que poco tiempo me queda para pensar en productos futuros. Pero siempre me ha apetecido hacer collares con mis Quecas, así que ese puede que sea el nuevo proyecto. También estoy pensando en sacar una línea de productos solidarios para ayudar a protectoras de animales.

Biopic

La artífice de que el blog Gamusinos y Gusarapos sea una realidad, Fátima, nacía en el veranito cordobés un 16 de agosto de 1978 y ya llevaba en la sangre el gusanillo por las manualidades. No en vano todas las mujeres de su familia saben hacer ganchillo, pero no sólo eso. La vena creativa la ha sacado Fátima de su madre, ya que es una mujer que se atreve a crear con cualquier cosa.

Quizá por eso, cuando decidió empezar en serio en el mundo de la creación de moda, sus padres tuvieron claro que la apoyarían desde el principio. "Siempre me apoyan en todo lo que hago, así que ellos son mi principal sustento" afirma orgullosa Fátima. De ahí que les admire, aunque no sólo a ellos. También "a las personas que trabajan sin descanso por un mundo mejor, al que ayuda sin recibir nada a cambio, al que se esfuerza por hacer la vida de los demás más fácil. Para mí son personas admirables los voluntari@s de las asociaciones, hacen un trabajo muy duro".

Ella, que modestamente asegura ayudar menos de lo que le gustaría, está no obstante implicada en varios proyectos que tienen que ver, sobre todo, con la protección a los animales. "Los animales siempre han sido mi pasión. Los humanizo y les tengo un cariño muy grande, cuando les pasa algo me cuesta una enfermedad. No puedo ver a un animal sufrir... ni a una persona tampoco" sentencia. Es tal el cariño que Fátima siente hacia los animales que siempre han estado presentes en su vida, desde pequeña.

Recuerda que "teníamos un canario que se llamaba Natillas y un gato siamés que se llamaba Coco, por Supercoco el de Barrio Sésamo. Mi Coco estuvo con nosotros 13 años, era uno más de la familia. Cuando se murió fue una tragedia para todos, lo pasamos fatal" asegura con un dejo de añoranza. Más tarde llegaría a la familia Frodo, un cruce de pastor alemán al que Fátima crió desde chiquito y que "se me escapó". Desde entonces han pasado dos años y, pese a haberlo buscado por todas partes, Frodo no ha aparecido. Fátima prefiera pensar que "está en un lugar bonito, donde lo cuidan como yo lo hacía y donde lo quieren un montón".

Ahora, todo ese amor que Frodo ya no puede recibir físicamente es para los animales del Arca de Noé. Cuenta Fátima que es por eso que "me parece tan bonita la labor que hacen los voluntari@s del Arca, ayudar a animalitos a encontrar un hogar". Ella misma tiene experiencia como acogedora de animales, ya que "el año pasado me dieron una galguita, Lúa, que estuvo conmigo muy poco tiempo porque estaba malita, la tuvimos que dormir. Al poco tiempo se me murió mi Hugo, cruce de labrador, que era ni niño; lo habíamos criado desde que tenía un mes y se murió muy jovencito. Como ves no he tenido mucha suerte en los últimos dos años. Lo he pasado tan mal, tan mal, que sentía la necesidad de ayudar a otros animales, abandonados, enfermos...". Y es que Fátima es toda corazón.

Entre crear, su trabajo en la oficina, pasear a su perro, el blog y la ayuda a los animales pasan sus días. Dice Fátima que le gusta inventar en cualquier sitio aunque, a la hora de meterse entre hilos "generalmente estoy en mi salón, sentada en mi sofá. Tengo una salita donde guardo todos mis materiales y una mesa para trabajar, así que cuando trabajo con pasta polimérica me voy allí". Si pudiera, no se perdería ningún mercadillo porque "me encantan y además siempre encuentro cosas interesantes" y asegura que sus días "no son nada del otro mundo" sin tener en cuenta que los días de una persona extraordinaria también tienen siempre algo de extraordinario.

Si van a visitarla en fin de semana la encontrarán probablemente leyendo o viendo series de televisión, aunque búsquenla mejor en el campo, paseando con su perro, ya que "me gusta mucho respirar aire limpio y estar en contacto con la naturaleza". Eso sí, sin olvidarse en casa los ovillos y las agujas de ganchillo, que se puede tejer en cualquier parte. No se los olvidaría ni siquiera si deseara perderse del mundanal ruido unos días. Cuenta Fátima que para eso buscaría "el campo o la playa, siempre un lugar relacionado con la naturaleza". Aunque luego se lo piensa un poco más y añade entre risas que también es capaz de perderse en una biblioteca, una tienda de lanas, una tienda de telas, una tienda de abalorios... De lo que no está tan segura es de si sería capaz de salir sin haber comprado nada.

De sus primeras creaciones conserva "un gato de ganchillo que le hice a mi abuela. Es de lana rosa, es un poco esquemático pero muy simpático". También guarda todavía "tres o cuatro estuches y varios bolsos". Y su madre —que es de guardar las cosas, como todas las madres— tiene conservados como oro en paño "los trapitos que hacía de pequeña para aprender los puntos de bordado y punto de cruz".

Amante de la buena música, asegura preferir los clásicos a la música moderna porque busca la calidad. De gustos eclécticos, tan pronto escucha una sonata del XVIII como heavy o rock y sin solución de continuidad. Además de la música, el cine se cuenta también entre sus aficiones y tiene sus cintas fetiche. "En el cine vi La Comunidad del Anillo, como unas cuatro veces, así que me la se casi de memoria. Mi hermano me regaló una edición de coleccionista con la trilogía; cada vez que me apetece verla me la pongo, cojo mi ganchillo y mi lana y así paso la tarde" confiesa. La trilogía de El Señor de los Anillos es larga, pero más lo es la serie Perdidos y Fátima asegura que también se la sabe de memoria —"sobre todo la primera temporada" precisa— igual que Lo que el Viento se llevó. Y es que Fátima le gusta ver "películas que ya he visto, aunque la gente no lo entiende".

Esta mujer, de naturaleza emotiva y vehemente, ama el color, las proporciones y es de ánimo alegre. Asegura que para sorprenderla hace falta muy poco porque aprecia los pequeños detalles y ese gusto por lo pequeño se aprecia también en sus creaciones, cuidadas hasta la última puntada. Puntadas de cariño que no se quedan sólo en los broches y que hacen que Fátima esté cosida ella misma a una causa: La de ayudar a los animales. Seguro que será difícil encontrar una abanderada de la causa mejor que ella.


Erasé tres mujeres...



... A un Belén pegadas. Ese Belén es el de la iglesia de mi pueblo y lo han hecho con sus manitas y detalle a detalle Gema, Almudena y Maribel ("alias mi madre"). Valgan estas poquitas líneas y unas cuantas fotos para agradecerles todo el trabajo y esfuerzo y para que veáis la maravilla que han hecho ellas solas, tarde a tarde, teja a teja, flor a flor, todo con mimo, con mucho cuidado y con todo el cariño del mundo. Con lo pequeño que es mi pueblo y tiene uno de los Nacimientos más bonitos de la provincia.

¡¡Besos!!

¿Será ya siempre invierno? Tarde de nieve con Casiopea & Julio Llamazares




"La nieve está en mi corazón como el silencio en las habitaciones de los balnearios: densa y profunda, indestructible.

La nieve está en mi corazón como la hiedra de la muerte en las habitaciones donde nacimos.

Y el tiempo huye de mí con un crujido dulce de zarzales.

Nieva implacablemente sobre los páramos de mi memoria. Es ya noche entre los blancos cercados.

Cuando amanezca, será ya siempre invierno"

Julio Llamazares

La que veis en las imágenes es la estampa con la que nos encontramos ayer los conquenses cuando nos atrevimos a salir de debajo de las mantas... ¡tal era el frío que hacía! Cuenca recibe al invierno un poco antes de la cuenta vistiendo las calles como a él más le gusta: De blanco. Y es que a veces, Cuenca de sierra y escarchas se convierte en novia del frío, mal que a muchos les pese. A otros, nos gusta.

La nieve es, entre otras, la razón de que no haya actualizado esta semana el blog como Dios quiere y manda. Hay más razones pero bueno, qué más da. Ninguna es mala ni buena, triste ni alegre, son las del día a día y esas, nos las sabemos todos. Desde el lunes estoy también sin ordenador porque la fuente de alimentación del mío ha dicho que no come más y punto, se me ha vuelto la tía anoréxica de repente, así que hasta que me busque a otra que trague electricidad sin parar, tengo posts, comentarios y demás restringidos. Haré lo que pueda desde aquí.

De momento, os dejo con estas imágenes que tomé ayer en la ciudad sitiada por la nieve. Y con el precioso poema de Llamazares. Espero que os guste. Buena y fría tarde desde el invierno conquense.


diciembre 10, 2009

Fotograma 24: El Tío Óscar



Ya queda menos para que llegue la gran fiesta del cine: los Óscar. Antes de ellos, muchos son los festivales que premian las mejores películas del año y muchas son las preselecciones que hay que superar hasta llegar a ser uno de los nominados.

Haciendo cuentas, podemos hablar de que España ha conseguido cuatro veces hacerse con la estatuilla a la mejor película de habla no inglesa de las ochenta ediciones que lleva el certamen.

Por su parte Pedro Almodóvar y José Luis Garci son los directores más elegidos por nuestra academia para llevar sus películas al otro continente, con cinco y cuatro respectivamente.

Garci pasará a la historia por como se dice en el fútbol “abrir la lata” ya que fue el primero en conseguir que una película española se llevara al “tío Oscar” a casa. Fue en el año 1982 y su película Volver a empezar.

Por su parte Almodóvar también ha hecho historia al ser el primer español en ganar no sólo en esa categoría sino también en la de mejor guión original por la tan polémica Hable con ella.

Claro que no por mucho repetir se consigue el trofeo... Y si no que se lo pregunten a Montxo Armendáriz, que ya ha pasado varias veces por la alfombra roja sin demasiada suerte. La primera con la magnifica película Secretos del corazón y la segunda con Obaba.

Si por un momento nos convirtiéramos en los académicos que seleccionan las tres mejores películas españolas del año y después aquélla que viajará hasta Hollywood, nos daríamos cuenta de lo complicado que es elegir.

Lo fácil es siempre criticar la elección, basar nuestros argumentos en que el dinero de por medio y las influencias son lo que hacen que un filme sea el elegido; lo difícil es analizar la trayectoria y encontrar puntos en común en todas las películas que a lo largo de la historia han viajado a los Oscar y descubrir por qué han ganado algunas de ellas.

Como digo es complicado. Yo basándome en las últimas décadas, desde que tengo uso de razón y viendo las ganadoras: Volver a empezar, Belle epoque, Todo sobre mi madre y Mar Adentro sólo se me ocurre un único punto en común: la cercanía. En todas, los personajes son personas de la calle, personas en las que todos nos podemos reflejar que sentimos como ellos y que podemos comprender los motivos que les llevan a actuar de una u otra forma. Claro que por esta regla de tres, los personajes de Los lunes al sol, los del abuelo o los de Secretos del corazón también son cercanos y sin embargo no corrieron la misma suerte.

Por tanto, pienso que tiene que haber algo más, algo que engatuse al jurado americano y que a primera vista es complicado adivinar. Algo vieron ellos en esas cuatro películas que no han visto en las demás, pero a mí se me escapa.

Igual de perdidos que yo presiento están los señores de la academia española este año, ¡a la vista está!. Mandan a una película CUASI chilena a por el Óscar. Ni aparece la cultura española, ni la historia, ni los escenarios. Ni tan siquiera la historia está basada en una novela de un escritor español, sino chileno.

Por si fuera poco, a la crítica no le ha gustado nada, ni su guión ni su realización. Por eso supongo que la gran baza por la que han apostado es Trueba. Supongo que los académicos confían en que diecisiete años después la suerte vuelva a estar del lado de Fernando y haga historia siendo el primer director en hacer doblete (por seguir con el símil futbolístico).

Y así El baile de la victoria ha sido la elegida este año. Lo cierto es que los personajes cumplen la tónica de la que hablamos, la cercanía, es una historia enternecedora que quizás llegue a los corazoncitos del jurado, una historia con una crítica disfrazada de baile y un título con doble intención.

Aún así, y puestos a quejarnos, pienso que con el plantel de películas que han pasado este año por nuestro cine, no me parece la más idónea para ser la seleccionada. Yo apostaría por Celda 211, La vergüenza o La casa de mi padre; en fin, la Academia sabe por qué elige lo que elige y entiendo en cierta manera que confíen en Fernando. Así que desde aquí toda la suerte para él y su equipo, ¡ojalá vuelvan ganando por goleada!


diciembre 08, 2009

Quedar "con f"


Durante el tiempo en que mi amiga Paulina trabajó en Madrid para un periódico deportivo, se medio enamoró de un compañero de la redacción que tenía una curiosa definición para la palabra "quedar". Paulina lo descubrió de golpe una noche que salieron de fiesta todos los compañeros de trabajo. A eso de la una de la madrugada, el tal Sergio hizo una llamada de teléfono, al rato recibió otra y salió precipitadamente del local. Paulna se enteró por otro compañero que había llamado a una amiga con la que solía "quedar" cuando no encontraba un plan de cama mejor para esa noche. Vamos, una follamiga de toda la vida. A la pobre Paulina se le cayeron los palos del sombrajo y rápidamente puso sus miras en otro sitio. Uno al que le gustase menos quedar "con f".

En esto de las relaciones humanas, hay una figura que está medio en la sombra pero que ha proliferado mucho en los últimos tiempos. Esa figura, por supuesto, es la del follamigo/a. La típica persona con la que hay buen rollo y con la que se queda especialmente cuando a uno le apetece echar un polvete y no hay novio/a ni otra opción a la vista. Yo lo fui sin saberlo en algún momento de mi vida y eso tiene sus complicaciones, porque mientras que yo me iba enamorando poco a poco del chico, él simplemente pasaba conmigo los ratos que no pasaba con otras. Por eso, lo mejor es saber desde el primer polvo que clase de relación se tiene con la otra persona. Más que nada para decidir si quieres seguir adelante con ella o no.

He de confesar que yo siempre he sido de las que veían muy mal eso de tener un follamigo. Hablo en pasado porque de un tiempo a esta parte lo veo una opción estupenda. Pero antes, cuando pensaba que los príncipes azules esperaban a la vuelta de todas las esquinas y que no había que besar ranas ni sapos para encontrarlos, me costaba aceptar que alguien pudiera tener a una persona en reserva sólo para follar. Claro que también me parecía que siempre era el chico el que sólo quería tema y la chica la que se enamoraba. Con los años, las percepciones de la realidad cambian, una aprende a sacar partido a la vida y, qué queréis que os diga... ahora me gusta la idea de poner un follamigo en mi vida.

Mi amiga Vanessa fue una de las primeras a las que les conocí un amigo con derecho a mucho roce y por todas partes. Ella, que siempre ha sido una mujer lista y práctica y que me ha servido de espejo y ejemplo en muchas ocasiones, tenía esta relación con su ex hasta que conoció a su actual pareja y lo cortó de raíz. Hasta que eso sucedió, ambos querían y buscaban del otro más o menos lo mismo y Vanessa hizo valer durante el tiempo que le hizo falta el dicho de que "más vale malo conocido, que bueno por conocer". Y es que muchas veces, el ex se convierte en follamigo para bien o para mal. Para bien si la relación terminó porque ambos lo querían y no sufre nadie, sólo disfruta, como era el caso de Vanessa. Para mal si alguno de los dos sigue enamorado y busca en el sexo fácil la manera de retener al otro. Casos los hay y muy variados.

Ahora que estamos liberadas de prejuicios y de novios que no nos hacían felices, Montse, Julia y yo hablamos cada vez más de la posibilidad de buscar a alguien mejor sin necesidad de pasar una época de sequía sexual. Más que nada por no perder la forma y esas cosas, algo totalmente basado en la salud, claro. Que dejar de hacer ejercicio es muy malo, yo lo oigo todos los días por la radio. A Montse le ha salido un amigo para unos cuantos roces esporádicos en Barcelona. El muchacho en cuestión es cocinero, alto, guapo y senegalés. Vamos, lo que viene siendo una perita en dulce. Le escribe cartas de amor a Montse, no digo más. Y tiene unas ganas locas de echarle un polvo de los que hacen historia.

Julia me contaba el otro día que ha estado a punto de echarse un follamigo pero que al final, le ha parecido mejor dejarlo en una amistad sin roce alguno. El chico se ve que tiene unas paranoias mentales que le hacen ser bueno para cafés y conversaciones varias pero que le bajan a una la libido al instante, así que mi amiga, pragmática ella, ha preferido dejarlo correr... en solitario. Me decía por messenger que tiempo de encontrar a alguien tiene de sobra, máxime teniendo en cuenta que hace poco que lo dejó con su pareja, y que está abierta a posibles follamigos, por si tiene una noche tonta.

Yo, que de tonta me queda algún pelo pero cada vez menos —de estos no te salen siete si te los arrancas, como pasa con las canas— he ido cogiendo apuntes y he llegado a una conclusión. Quiero un follamigo. Y haciendo valer eso de Caja Madrid del "¿Quieres? Puedes?" he decidido que me lo voy a echar. O más bien, que me lo voy a tirar, hablando con propiedad. El afortunado en cuestión es un chavalín de 22 años al que conocí en la capital hace unas semanas y que casi desde el principio me dejó entrever que le atraigo muchísimo, le pongo más y sueña con dejarme exhausta entre las sábanas de la cama de un hotel cinco estrellas cualquiera. Lo del hotel es porque evidentemente mi pipiolo particular vive con sus padres y así no hay que se meta en faena. La cuestión es que, como yo no sé quitarle la ilusión a un niño, me voy a dar un homenaje y a él le voy a hacer un regalo de Reyes que ni la Play Station 3.

Se lo contaba ayer por mail a mi amiga Pilar, que tampoco ha tenido puente, desgraciadas de nosotras, y se mondaba de risa con mis planteamientos. Entonces le vino a la cabeza que el viernes tuvo un encuentro extraño con un compañero de trabajo. El tipo en cuestión lleva ya unos días haciéndose el encontradizo con ella y sonsacándole información. Pilar, que a veces es cándida como ella sola, tuvo la ocurrencia de decirle en qué barrio de Madrid vive y ahora resulta que la tía del susodicho vive en el mismo... y que justo el viernes fue a visitarla. Por supuesto, se ofreció a acercar a Pilar a casa. Y ella, que es de las que no saben decir que no, aceptó. No pasó nada, pero la sensación que mi amiga tuvo es que el tipo pretende que haya roce. Y sólo roce. Es decir, que Pilar está convencida de que, si quiere quedar, es "con f". Como ella no quiere, ahí tiene ahora el dilema de cómo manejar la situación. Y es que si los dos están de acuerdo, genial. Pero si no, la cosa se complica.

Esto del quedar "con f" es todo un arte, aunque no lo parezca. Y como todo arte, tiene su parte de expresión libre, pero también sus reglas. La fundamental, es no enamorarse, ni encariñarse más de la cuenta. Conseguir eso es condición sinequánon para poder mantener una relación de este tipo y disfrutar en lugar de sufrir. Una de las amigas de Pilar me enseñó sin saberlo que la clave está en no implicarse en la vida de la otra persona y, para eso, es necesario tener la mínima información posible. Es decir, sólo la imprescindible. Aquella referente a la buena salud de la otra persona (en el caso de que lo acabes de conocer) y a sus buenas intenciones. Poco más. Y es que, conocer detalles de su vida implica empezar a implicarte, aunque sea poco a poco. Y eso, si no se quiere nada más, es un problema. Y puede tener consecuencias fatales para cualquiera de los dos.

Es por eso precisamente por lo que Montse no ha comprado ya un billete de AVE a Barcelona para encontrarse con su senegalés recién estrenado. "Me ha dicho que quiere una mujer, tía. Que tiene su trabajo, su casa, su cama grande y que la quiere llenar, vamos. Pero siempre con la misma. Éste se me enamora y a ver qué hago" me contaba en la sobremesa. Que él se enamore es un problema, claro, a nadie le gusta hacer daño gratuitamente a la otra persona. Aunque teniendo en cuenta que pasa de los 29, ya hace por vivir y cuidarse él solito. "De lo que tienes que tener cuidado es de no enamorarte tú" le decía yo a Montse. Pero ahí sigue, indecisa perdida.

Así que, visto lo visto, antes de quedar "con f" con el de Madrid, le he dejado clarito a mi chavalín de 22 años que no quiero saber nada sobre su vida. Sólo lo que ya sé. No lo necesito. No le voy a acompañar a ninguna boda, ni a casa de sus padres, ni quiero conocer a sus amigos, ni sus gustos musicales, ni que me cuente lo mal que lo pasó con su ex novia ni el miedo que le dan los aviones a reacción. Nada. Me lo quiero llevar a la cama, no solucionarle la vida. Se lo contaba anoche por messenger a mi amiga Paloma, que sigue en Irlanda, y la pobre flipaba. Vamos, que de la Berta que dejó aquí hace un año queda poco en lo que a relaciones se refiere. "A ver si te me vas a volver de hielo" me dijo, medio en broma, medio en serio. Yo de hielo no me quiero volver. Sólo quiero derretirlo a base de sexo. Y creo que he encontrado al chico perfecto, pero aún no lo sé, tengo que probarlo primero.

El fin de semana que viene marcho a Madrid, de cena de Navidad con mis amigas, y tengo previsto ponerle picante a mi domingo. Y si por lo que sea, con el de 22 no funciona la cosa, pues me buscaré otro candidato. En este momento de mi vida, es lo único que quiero.

Aviso legal: Todos los personajes y situaciones que aquí aparecen son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 

Ilustración: Arthur de Pins

diciembre 04, 2009

La Mirada Cercana... Laura Valea




















El diccionario de la Real Academia de la Lengua define la costura (acción y efecto de coser) como una suerte de puntadas que unen dos piezas cosidas. Lo que los académicos de la lengua no saben, todo el día metidos en harina con palabras y palabras, es que coser es algo más que unir telas con puntadas. Es extender sobre la mesa de trabajo las telas de brillantes colores con sumo cuidado para trazar los diseños. Es sacar del costurero bobinas, agujas y dedal y escoger delicadamente los que combinen mejor. Es bordar primorosamente unos ojitos, unos labios, una flor. Es poner el alma en cada puntada, en cada corte de tijera, en cada hilván. Es pincharse más en el corazón que en el dedo. Es, en fin, hacer lo que hace la entrevistada de esta semana. Y es que, por mucho que la RAE diga que una costurera es la mujer "que tiene por oficio coser, o cortar y coser", si salieran de su mundo de palabras y se dieran una vuelta por la bloggesfera, tendrían que añadir a la definición de costurera un nombre: El de Laura Valea. Ésta es la historia de una niña que quería ser "cosendera" y que ha inventado ella solita una nueva forma de costura. La que usa la aguja del corazón.

—¿Cuándo decidió que lo tuyo eran la aguja y el hilo? De pequeña ¿era de las que se pasaba el día con el "Diseña la moda" a cuestas?
—¡¡Uf!! desde que recuerdo. De pequeña, siempre decía que quería ser "cosendera". En cuanto a lo del "Diseña la moda", la verdad es que no, me pasaba el día entre agujas, hilos y herramientas.

—¿Quién le enseñó a coser? ¿Recuerda qué fue lo primero que hizo?
—A coser aprendí yo sola, pero siempre he tenido el referente de mi abuela. Ella ha cosido toda la vida hasta que problemas en la vista hicieron que tuviera que dejarlo. Aunque ella no vive en Valladolid, siempre que venía a casa nos hacía ropa y me encantaba mirar cómo lo hacía. ¡¡No hay nadie que cosa como ellla!! Así que, de alguna manera ¡¡me debe venir de herencia!! Posiblemente lo primero que hice fue un cojín, ¡¡hacía cojines a todos mis vecinos!! Aún conservo uno de ellos.

—De todos los materiales a su disposición ¿cuál es el que más le gusta?
—¡¡Me encantan los tejidos!!! Me da igual el tipo, aunque tengo cierta debilidad por los algodones japoneses.

—Muñecas, broches, broches de pasta, anillos, tocados... ¿Qué le queda por experimentar? ¿Hay algún material que se le resista?
—¡¡Muchas cosas!!! Siempre he tenido mucha curiosidad por probar materiales y técnicas nuevas. Y algunos se me resisten, claro, pero sobretodo, la pintura de las paredes (risas). Soy horrible con el rodillo, aprieto demasiado y termino con las manos rojas y doloridas...

—Acaba de sacar una línea de bolsas de merienda ¿qué le gusta merendar a usted? ¿Qué metería en su bolsa?
—¡¡Café!! Lo tomo a todas horas... Y seguro que metería en mi bolsa un termo de café y unas pastas de té, ummm...

—Para el concierto de Springsteen llevó unos broches de pasta personalizados. ¿Qué cantante, actor... le gustaría que tuviera uno de sus complementos?
—¡Uy! Pues no lo sé, creo que me hace ilusión ver a cualquier persona con alguna de mis cositas, no tiene porqué ser alguien conocido o a quién admire.

—Tras mucho buscar, ha encontrado un espacio para su propio taller. ¿Es diferente trabajar en el salón a hacerlo en un espacio específico para ello? ¿Dónde llega mejor la inspiración?
—¡¡Muchísimo!! Mi espalda me lo ha agradecido, cada poco tenía contracturas y dolores de espalda... Además ahora tengo todos los materiales a mano y todo organizadito, aunque ¡¡¡hay veces que parece que ha pasado un tornado por el taller!!! Si tengo que elegir entre el salón y el taller, sin duda me quedo en el taller, aunque cualquier sitio es bueno. ¡Nunca se sabe cuándo va a surgir una idea!

—Dice en su presentación que sus diseños son "cositas hechas a mano y a corazón". Cuando una diseña poniendo el alma en ello, dónde se pincha más ¿en el dedo o en el corazón?
—Seguro que en el corazón, aunque ¡¡¡mi dedo índice está llenito de heridas!!!

—Tiene sus creaciones en varias tiendas, entre ellas Pepita Pulgarcita. ¿Cómo es el momento en que alguien le dice: "Quiero tus cosas en mi tienda"? En septiembre abrió su tienda online. ¿Cómo va la cosa?
—La verdad es que es muy gratificante ver que las cositas gustan y que confían en mí y en mi trabajo. Me encantaría vender en más tiendas pero ahora mismo es difícil ya que hago diseños muy elaborados que me lleva muchas horas o incluso días acabarlos. Con mi tienda online la verdad es que estoy muy contenta. La tienda ha tenido muy buena acogida, y eso que al principio no sabía si iba a tener buena aceptación o no, al ser cosas muy diferentes a las de fieltro que tengo en el blog. En la tienda voy poniendo las cositas nuevas que he ido haciendo últimamente, casi todo son piezas de bisutería que he ido realizando con materiales comprados en gran parte en Francia e Italia. Procuro tenerlo en stock y enviarlo lo antes posible. Además son ediciones limitadas, ya que hago muy pocas unidades de cada modelo. Por el contrario, las cositas de fieltro del blog son todas por encargo, ya que, al ser muy elaboradas, no saco tiempo suficiente para tener en stock. Aún tengo bastantes cosas nuevas hechas por subir a la tienda, como agendas, más bolsas, más tocados... pero voy poco a poco para poder compaginarlo con los encargos del blog.

—Las ilustraciones de su blog son también suyas. ¿Qué papel juega la ilustración en su vida y en su trabajo?
—Pues un papel muy importante, ya que de ahí parten la mayoría de mis trabajos. Me encanta dibujar y siempre llevo conmigo una libreta donde voy haciendo bocetos en cualquier parte. Aunque reconozco que me lleva mi tiempo hasta que quedo contenta con el resultado. Además, me encantan los libros de ilustración, de pintura, los cuentos... y los consulto con mucha frecuencia.

Biopic

Laura Valea (Valladolid, 1976) ya tenía claro desde pequeña que lo suyo era dar puntadas. Y es que, mientras otras niñas jugaban a tomar el té con sus muñecas y a hacerles de madre improvisada, Laura miraba coser a su abuela y memorizaba movimientos y artes para luego poder reproducirlos. En esto del coser, se define como autodidacta aunque con el impagable ejemplo de su abuela y esos trajes que le cosía cuando era pequeña.

A ella lo de cortar y coser chaquetas, pantalones y vestidos le llamaba menos la atención. Lo que le gustaba hacer en realidad en aquella época eran cojines. Los cosía de todos los colores y haciendo gala de su generosidad, muchos fueron un regalo para sus vecinos. Luego, con los años, vinieron los broches, las muñecas, las bolsas de merienda y todo el surtido de productos que hoy se pueden encontrar en su blog y en su tienda virtual. Cojines de momento no ha puesto a la venta, pero quizá algún día le vuelva a entrar el gusanillo de recuperar las cosas de la infancia.

Asegura que no puede entrar a una mercería y salir sin haber comprado nada y apenas usa sus creaciones. confiesa. "No tengo casi ninguna, la mayoría de las cosas que llevo son las pruebas y casi siempre termino regalándolas" explica. Eso no quita para que, alguna vez, se le haya antojado algo que haya diseñado y cosido para otra persona. ¿Lo último? "Una brujita como el broche pero en grande... ¡Me costó mucho desprenderme de ella!".

Mujer de inspiración casi constante, Laura confiesa que prefiere libertad para crear a encargos detallados aunque suponga más trabajo, y asegura que a veces pasa también por periodos en blanco. El truco para solucionarlos está en "consultar todas mis libretas de bocetos donde apunto todas mis ideas. De ahí van resurguiendo de nuevo". En eso y en los largos paseos por Valladolid, una ciudad a su juicio inspiradora. Aunque como buena artista, Laura comparte la creencia popular de que la "musa" llega en cualquier parte.

Si tuviera más tiempo para organizarlo, le gustaría participar en algún mercadillo y no descarta hacerlo en un futuro cercano. Ella, que desde la más tierna infancia ya tuvo claro que quería darle a la aguja y nada más, estaría trabajando en algo relacionado con el marketing y la gestión empresarial si no diseñara moda porque, cosas de la vida, esa fue la carrera que estudió antes de que la musa la encontrara entre informes y albaranes y la agarrara para no soltarla.

Vital, disciplinada y paciente, Laura tiene como meta en la vida seguir disfrutando de las cosas que hace. Confiesa que le hacen feliz sus sobrinos, su amado Samy, el café solo y sin azúcar que toma para desayunar y un costurero de madera que le regaló su padre hace tiempo y que, por ser una gran sorpresa, es un pequeño detalle que nunca olvida.

Si quieren hacerle un regalo sepan que acertarán si se lo dan después de un bonito paseo por la montaña o por una ciudad llena de gente —"me gustan los extremos" sonríe— y sobre todo, si lleva algo color azul cielo, y es que ése es precisamente su color preferido. Lo es hasta tal punto que azul cielo es el color de su coche y de azul cielo fue vestida el día de su boda. Nunca la verán de rojo, aunque como Laura misma reconoce, nunca "es muy grande".

Grandes también son para ella los componentes de Marea, uno de sus grupos fetiche para cuando está trabajando —"sobre todo por la tarde. Por la mañana escucho la radio" precisa—. Y es que detrás de esas creaciones delicadas y esa apariencia calmada y dulce se esconde el alma de toda una rockera.

Con esfuerzo, perseverancia y mucho trabajo, Laura ha sabido trasladar al mundo real las creaciones de su desbordante imaginación, como si de Stephane, el protagonista de La ciencia de los sueños —su película favorita— se tratase. Pero no sólo eso. También ha sabido cautivar a propios y extraños con creaciones cuidadas y llenas de cariño, igual que Stephane cautiva en la película a Stephanie y Zoe. Casualidad o no, lo cierto es que ya su propio nombre lo auguraba. Y es que sus padres tuvieron el tino de llamarla "La que merece la gloria". Por algo será.



diciembre 02, 2009

Y de repente sintió algo rozando su pie...


... Momo, que se había quedado sola en el parque mirando hacia la muñeca extraña que le trajo aquel hombre de gris, bajó los ojos y se encontró de frente con alguien inesperado. Una tortuga. Una tortuga con una sola palabra en el lomo: "Sígueme". Y ella, la siguió.

Esa tortuga era Casiopea, la mejor amiga del Maestro Hora, esa que podía ver lo que iba a suceder con media hora de antelación pero no podía cambiarlo, los dones recibidos nunca son fáciles de llevar. Al final del cuento, Casiopea se queda con Momo para siempre, tanto cariño le ha cogido que decide abandonar el hogar seguro del viejo y joven Maestro Hora para seguir a una niña errante vestida con los trapos de los demás y sin oficio ni beneficio. O casi.

Hace unos días, otra tortuga, otra Casiopea, decidió abandonar a su Maestra Hora particular para venirse en su sobre de flores moradas hasta Tusitala y quedarse para siempre conmigo, con otra Casiopea como ella, aunque no sepa ver el futuro. Con su Momo sin oficio ni beneficio. Sobre su lecho de flores violetas y blancas, Casiopea descansa hoy sobre mi pecho. Me da todo su amor, que es mucho. Y yo, que soy torpe con las demostraciones, le respondo como puedo.

Hace mucho tiempo, Janil me dijo que tenía para mí una de sus "chapucillas", que es como ella llama a las verdaderas preciosidades que salen de sus manos, de su corazón sobre todo. La semana pasada, Casiopea la tortuga apareció en mi buzón y me dejó emocionada, agradecida y llena de cariño. Del suyo. Como soy una desastre y estos días voy a contrarreloj, aún no os lo había contado. Cuando me he encontrado hoy con el post en el blog de Janil, me he sentido mala malosa porque yo debería haberlo publicado antes. Janil, gracias. De corazón. Y no te digo más, porque las palabras no me salen.

Besos de tiempo y buen miércoles.

diciembre 01, 2009

Cosas que hacer en la cocina


Hay una escena en la película El Cartero de Neruda en la que los protagonistas son presa de un visual arrebato de pasión en la cocina. Sobre la mesa de madera, medio desnudos y excitados hasta el límite, los actores se toman en una suerte de guerra de besos y harina que lo pone todo perdido, por todas partes. Yo, que hasta ese momento siempre había visto la cocina como uno de los lugares menos eróticos de la casa, empecé a cambiar de opinión al darme cuenta de las múltiples posibilidades que encierra una habitación llena de recovecos y alimentos varios.

En mi año de prácticas en el periódico, la que más sexo tuvo con diferencia fue Esther. Ella, que llegaba en plena etapa pendón después de una ruptura, nos demostró a todas que si quieres, puedes. Y es que, pese a no ser una top, Esther se acostó aquel verano con todos los tíos que se propuso. Y no es fantasmada. Damos fe las que dormíamos en la habitación contigua.

El último fin de semana de agosto de aquel año, coincidiendo con el concierto de Fito y Fitipaldis, Esther recibió la visita de Alberto, un salmantino guapo a rabiar que funcionaba como ex y follamigo a partes iguales. Tanto era así que lo primero que hicieron en cuanto Alberto llegó a Cuenca fue echar un polvo que le quitó a Esther el mal sabor de boca que le dejó un compañero de trabajo y que a Ana —la otra becaria que trabajó conmigo— y a mí nos dejó verdes de la envidia. A ella porque echaba de menos a su novio y a mí porque echaba de menos una sesión de esas características, aunque no supiera exactamente como era porque no la había tenido nunca.

La noche del concierto de Fito, Esther y Alberto se nos escabulleron más o menos a la mitad del espectáculo. Y no supimos dónde habían estado hasta que, a la mañana siguiente, nos encontramos parte de la ropa interior de Esther en la encimera de la cocina, junto a la sal y el azúcar. En aquel momento nos dimos cuenta de que ambos habían optado por montar en casa su propio espectáculo, y la cocina dejó de ser para mí un lugar aséptico eróticamente hablando para pasar a parecerme uno de los más excitantes.

Aunque nunca hubiera probado el sexo en la cocina, desde aquel affaire de la película del Cartero de Neruda ya me rondaba la idea por la cabeza. Quizá sea por eso por lo que me ponen tanto los chicos que saben cocinar... y lo demuestran. El primer chico que me besó, Pablo, me dijo entre beso y beso que le gustaba cocinar. Por alguna razón, desde entonces siento debilidad por los chicos que cocinan, ya os digo. Aunque sea un par de huevos fritos. Y cocinar a medias me parece uno de los actos más íntimos del mundo. La aventurilla de Esther me abrió además los ojos a una nueva definición de cocinar que incluye muchas más partes del cuerpo que la original.

Bien mirado, cocinar y hacer el amor no son tan diferentes como puede parecer en un primer momento. Si algo tienen ambas cosas en común es que, para que salgan bien, es necesario dedicarles el tiempo justo. Ni más, ni menos. Y como pasa con los libros de cocina, en el sexo lo que te han enseñado no siempre es lo más exacto ni funciona igual para todo el mundo. Igual que no es lo mismo cocinar en fuego que en vitrocerámica. Cada cosa tiene su toque... y es divertido encontrarlo. En el sexo, como en una receta cualquiera, el cocinero tiene que encontrar su toque personal... y saber explotarlo. Y es mucho mejor guiarse por la intuición, por las pizquitas y las cucharaditas, que andar a vueltas con las básculas y los gramos. Y si no, que se lo pregunten a mi hermano y su novia. Ambos son cocineros y en la vida como en la cocina, ellos lo miden todo a ojo. Y hay que ver lo bien que se tienen cogidas las cantidades.

Iván y yo, que durante un tiempo también nos tuvimos bien cogida la medida el uno al otro, empezamos teniendo sexo en la cocina para acabar cocinando juntos. No es mala forma de coordinarse para hacer un guiso esa de comprobar cómo de espaciosa es una cocina a base de ensayar posturas y recetas diferentes. Lo cierto es que en esa época de nuestra relación descubrí que, en la práctica, el sexo en la cocina me gusta tanto como en la teoría. Y que sí, se pueden hacer muchas recetas en una encimera y una mesa, algunas de ellas culinarias.

Ahora que lo hemos dejado, la blanca, vieja y destartalada cocina de mi casa ha perdido parte de su encanto. Para qué nos vamos a engañar. Eso de sólo cocinar... puede resultar hasta aburrido. Y más si guisas sola. Aunque quizá eso no dure demasiado, quién sabe. Mi última adquisición internetera me dijo ayer, charlando por messenger, que no se arregla mucho entre fogones pero que le gusta cocinar acompañado. Eso, como poco, es un punto a favor. Y quizá dentro de poco tenga que darle alguno más, quién sabe. De lo que estoy segura es de que pronto volveré a darle a mi cocina el uso que merece. El más divertido de todos.

Aviso legal: Todos los personajes y situaciones que aquí aparecen son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 

Imagen tomada de aquí. Quiero agradecer muy especialmente a su autor, Carlos Álvarez Cabrero, que me haya permitido utilizarla, porque es perfecta para acompañar a este texto. Para quienes no conozcáis su obra, os invito a pasaros por su blog. Estoy segura de que os cautivará

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