abril 27, 2011

De vuelta

¡Hola a tod@s!

No, no me ha fagocitado ninguna procesión, ni he estado tampoco de vacaciones —qué más quisiera— y ha sido el muchísimo trabajo de estos días el que me ha arrancado de aquí con sus laaaarrrgos y onerosos dedos y no me ha permitido ni pasar por Tusitala ni por vuestros hogares virtuales.

Pero prometo ponerme al día esta semana :) Y retomar actividad a partir de la semana que viene. Querría hacerlo ésta, la verdad, pero sé que no me va a dar tiempo, así que mejor lo dejamos para cuando es seguro que voy a poder.

Así, el lunes habrá Sexy Monday, el miércoles tendremos DCQA (por cierto... ¡animaos a presentarnos a vuestras mascotas! enviadme un mail a casiopeayeltiempo@hotmail.es) y para el viernes espero que haya relato de nuevo, que hace siglos que no cuelgo ninguno.

Junto con el cambio de look (me alegro de que os haya gustado) estoy planteándome nuevas secciones, aunque de momento está todo en el aire y son sólo ideas. Es lo que tiene el poco tiempo del que dispongo... en fin.

¡Besos para tod@s!

abril 14, 2011

Tusitala's new look




A veces el Año Nuevo comienza en enero. Otras veces, lo hace en septiembre, recuerdo que alguna vez hablé sobre eso en un post. Creo que fue en el de las patentes.

Sin embargo, lo que no me había sucedido nunca es que el año comenzase en abril. Y sin embargo, esta vez tengo la sensación de que así está siendo. Al menos, en Tusitala.

Abril nos ha traído colaboración nueva en INTERsexCIONES, nuevo escenario para el Sex & the City e incluso, nuevo nombre para la sección. L@s más observador@s os habréis percatado de que, desde esta semana, la sección de cada lunes se llama Sexy Monday. Ya iba siendo hora de buscarle un nombre más o menos original, o al menos, no pensado antes por Candance Bushnell.

Pero además... Abril ha traído a Tusitala el estupendo nuevo look que podéis contemplar desde este martes y que es obra y gracia de mi gurú del diseño: Mónica Custodio. Muchos la conoceréis por sus preciosas Monnadas y, sin duda también, por su creatividad y buen gusto en esto del diseño web.

Desde aquí sirvan estas palabras para decirle ¡gracias! Por dejar Tusitala hecha una preciosidad y por echarme una mano para empezar a ser una mujer 2.0 (que no sé lo que es eso, pero queda culto jejeje)

¡¡Muchos besos!! Y Feliz Jueves.

abril 12, 2011

Arranca mi sexCIÓN en INTERsexCIONES: ¡Sexy Samedy!


Como sabéis (por la tabarra que os dí durante dos semanas) hace unas semanas me eligieron como nueva colaboradora en el blog INTERsexCIONES.

Hoy por fin... ¡¡empiezo a publicar!! Mi sexCIÓN se llama Sexy Samedy (en principio se publicará un sábado de cada mes) y en ella hablaremos de cuestiones relacionadas con la vida en pareja (o en la búsqueda de ella), abordadas desde un punto de vista más o menos periodístico. Es decir, que no es una continuación de la sección que encontráis aquí cada lunes y que, desde éste, se llama Sexy Monday. Nombres similares, contenidos diferentes, eso sí.

Si os apetece saber de qué va la de esta semana, podéis leerla aquí.

Besos y ¡buen miércoles!

abril 11, 2011

Parecidos razonables

Instalarse en una nueva ciudad es como empezar una relación: ¡Todo es nuevo y excitante! A cada paso que das, en la ciudad y en la relación, encuentras rincones que descubrir, planes que realizar, lugares que visitar y, en definitiva, infinidad de cosas que te hacen mantener alta la ilusión. Si pudiera elegir un momento para repetir de forma permanente en mi vida, como si se tratara del Día de la Marmota, sin duda sería el momento en que te das cuenta de que estás empezando algo. Con una persona, o con una ciudad. 

Estos primeros días en la ciudad he querido aprovechar el tiempo al máximo. Por eso ni siquiera tuve tiempo de escribir la semana pasada, aunque la verdad es que mereció la pena el tour. No es que mi nueva ciudad sea del todo desconocida para mí: Había venido en vacaciones, de fines de semana, a eventos familiares varios, esas cosas. Pero descubrirla por una misma, sin nadie más alrededor que gente a la que desconoces por completo —y a la que no te importaría en absoluto conocer— es apasionante. Más allá de las zonas propiamente turísticas, la ciudad posee recovecos, calles, plazas, barrios mil en los que perderse y encontrar algo interesante.

Descubrir sola y por ti misma una ciudad que creías conocer es igual que empezar a conocer a una persona de la que sabías cosas de oídas. Siempre te sorprende cada cosa nueva que encuentras y no te esperabas. Por ejemplo, siempre había oído hablar del Tibidabo pero nunca había subido. Hasta el fin de semana. El domingo de la semana pasada, me regalé una pequeña excursión allá arriba. Me encantó. Sobre todo, descubrir que en realidad se parecía a todo lo que me habían dicho... y al mismo tiempo, no se parecía en nada a eso. Cuando empezó mi peculiar relación de amistad con Roberto, yo ya sabía muchas cosas sobre él... aunque de oídas, claro. Descubrirle después poco a poco y sin la presión de estar iniciando una relación fue absolutamente delicioso. Tanto como ir desentrañando poco a poco, sin presión, los secretos de mi nueva ciudad.

Empezar a vivir en una ciudad nueva y casi desconocida que te gusta se parece también a la primera etapa de una pareja: La del enamoramiento. Y es que, si cuando te enamoras perdidamente de alguien sólo ves lo bueno y maravilloso y proyectas en él lo que realmente quieres ver, con una ciudad sucede exactamente lo mismo. De la ciudad no ves los atascos, no tienes en cuentala contaminación que te impide vislumbrar aunque sea un cachito del cielo. Nadie te convencerá jamás de que los andenes del metro están llenos de papeles y desperdicios varios y la Plaza de Cataluña te parecerá el monumento más precioso del mundo, fuente incluida.

En el chico del que te enamoras, no ves esa manía de remover el café con la mano izquierda, sus largas tardes de partidas a cualquier juego en el ordenador, las pocas ganas de salir al cine o a cualquier lugar las interpretas como una invitación a sexo y mimos en cualquier rincón de la casa y que no te llame casi nunca (o bastante poco) es toda una declaración de amor: "No quiere delatarse ni parecer desesperado" te convences. Y eres absolutamente feliz.

Luego, poco a poco, te vas desencantando. De la ciudad y de tu pareja. Pero eso es más adelante. Los comienzos siempre son dulces. Y en el caso de que no lo sean, puede significar que realmente no ha sido una buena elección, una buena decisión. Como dice siempre una amiga, si al principio no fluye, nunca fluirá. O lo hará en contadas ocasiones. Y quizá sea mejor dejarlo y elegir de nuevo. A una ciudad o a una persona con la que la relación sí que vaya hacia adelante. 

Después de recorrer el Raval, la Ciutat Vella, la playa de la Barceloneta, de visitar mercados que no había visto, tomar café en el Café del Teatre y una copa en el Kabul, tras tapear —o lo más parecido a eso que hay aquí— en La Palma... Mis pasos se encaminaron ayer por la tarde y sin que yo me diera cuenta a un lugar en el que había estado, al que no había vuelto y que recuerdo bien. Portal del Ángel. No había regresado, porque no quería regresar. Y sin embargo, el subconsciente me llevó hasta ese pequeño lugar, a las puertas de Plaza de Cataluña, donde hace tantos meses que ya forman años alguien me abrazó por la espalda, alguien a quien yo besé, y un desconocido se quejó de que le obstruía el paso el amor. No pude contener un escalofrío de añoranza.

Mientras regresaba a casa, me percaté de que mi relación con la ciudad en la que ahora vivo se parece más a esa clase de relación que tienes con una persona tras una primera ruptura. A una segunda oportunidad. Me pregunto qué querrá decir eso y por qué no me agrada la sensación. Me pregunto si seré capaz de volver a pisar los lugares que recorrí con Iván sin recordarlo, sin sentirlo. Sigo sin llamarle. Sigue sin saber que estoy aquí. Me pregunto cuánto tardaré en hacerlo. Y también por qué no lo hago. Si será por cabezonería o porque sé que, al contrario que con la ciudad, entre nosotros ya no cabe ninguna nueva oportunidad.

Aviso legal: Todos los personajes y situaciones que aquí aparecen son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

abril 08, 2011

Mi linda Ojos Azules ¡cumple un año!



Hoy en Tusitala estamos de cumpleaños.

Y es que mi linda Ojos Azules, Fanzina, Mini Pretty... ¡cumple su primer añito! Y por avatares de la vida, yo que le tenía preparada una súper fiesta con sus hermanos los persas ando fuera de casa desde bien temprano y no podremos tener celebración hasta esta noche.

Sin embargo, ahora que he encontrado un momento libre, no podía dejar de felicitar a mi bichilla desde aquí, aunque ella no lo sepa. Pero el cariño a raudales le llegará igual. De eso estoy segura.

Fanzina lleva seis meses en casa y sólo ha hecho que hacerme feliz. Desde el primer momento. Es tan cariñosa, tan mimosa, tan buena... y a la vez tan trasto, tan activa, tan parlanchina (a este paso aprendo el idioma de los gatos, entre ella y el Fanti). La quiero. Y no puedo dejar de mirarla. Esos ojazos azules que me cautivaron en su madre y que ella ha sacado exactamente iguales.

¡Feliz cumpleaños mi Ojos Azules! Y gracias una vez más, Óscar y Gema. Porque gracias a vosotros y a vuestra confianza hoy ella está conmigo y podremos celebrar su cumpleaños (con comida especial, regalitos y muchas ganas de jugar, llegue a la hora que llegue... se lo he prometido) en cuanto llegue a casa. ¡Prometo fotos mañana mismo!

Mientras llegan las de la fiesta, os dejo con una de las que más me gustan, porque muestra la historia de amor que sucede día a día en mi casa, desde que llegó ella.

¡Muchos besos y buen fin de semana!

abril 03, 2011

Sueño

He vuelto a soñarte.

El alba ha traído el despertar con sobresalto, como cada mañana que despierto sin ti. 

Antes de despegar del todo los ojos, en ese instante dulce y perezoso en que los párpados cuajados de largas pestañas ejercen su papel de cortina, de velo, de viso que separa la realidad de la inconsciencia —nunca estoy segura de si llegará alguna vez a ser del todo consciente— y piensas que no quieres abrirlos y que, si no lo haces, no será aún por la mañana, he sentido tu olor en el lado de la cama en que solías ovillarte cuando dormías conmigo. 

Ese aroma mezcla de tu propio olor, suavizante y el perfume con un dejo de canela que tanto me gusta si tú lo usas me ha pillado por sorpresa. Desprevenida. Y se me ha clavado en la nariz como el derechazo certero de un boxeador cualquiera, uno de los mejores. Creo incluso que me duele el tabique nasal. Si abriera los ojos en este momento en que las pestañas son viso y cortina, vería incluso resbalar la sangre desde mi fosa nasal en torrentera hasta mi escote. 

He vuelto a soñarte. 

Tengo en los labios ese gusto tuyo que no se parece al de nadie. El de los besos largos y apasionados. El de los cortos besos cariñosos. El aliento de cuando nos mezclábamos el uno con el otro en un frenesí de desenfreno del que, yo al menos, no quería salir nunca. Aunque acabase cansada, dolorida, cubierta de sudor y de tu esencia. Nunca. 

Luchando por no abrir los ojos al mover los músculos de la  boca paso una y otra vez mi lengua inquieta, huérfana de la tuya, por las comisuras de mis labios, por mis carnosos labios mismos, tratando de recuperar de ellos todo lo que de ti en ellos queda. Es poco. Y es tanto... Que vuelvo a estremecerme al sentir tu sabor que no se marcha, tu sabor indeleble que aunque no está, no se pierde. Y que no me deja buscar sabores nuevos en los labios de hombres nuevos... por miedo a perderlo para siempre. 

He vuelto a soñarte. 

De repente una caricia me eriza la piel, me recorre el cuerpo en un escalofrío eléctrico que se desencadena en la nuca y baja por la espina dorsal con tanta violencia como si quisiera partirla. Doblarla. En dos. Como si quisiera electrocutarla para obligarme a moverme, para sacarme del letargo. Para que mis pestañas como velos y visos y cortinas se desprendan unas de otras como yo me desprendí de ti (o tú de mi... hace tanto tiempo que ni siquiera ya importa) y se abran los ojos y se haga la luz y con ella, vuelva a la consciencia de mi lecho sin ti. No sé si alguna vez, seré del todo consciente. 

Siento tus manos en torno a mis pechos llenos, las siento acariciando y sopesando. Si abriera los ojos en este momento, podría verlas, estoy segura. Verlas recorrerlos como si fueran suyos, cumbres conquistadas por tus dedos. Verlas subir y bajar por mi cuerpo. Verte a ti. Casi puedo sentir sobre mí tu peso. El roce de tu piel suave, de tu cuerpo. Tu ansia de mi. La mía más fuerte. Siempre más fuerte. Tanto que nunca lograba saciarme aunque estuviera llena.

He vuelto a soñarte.

Y cuando estaba a punto de alargar mis manos para hundirlas en tu cabello (sabes que me encanta acariciarlo)... El maldito timbre del teléfono ha quebrado la unión de mis pestañas como visos dejando con sus largos dedos infames mis pupilas y mis córneas al descubierto. Si fuese un vampiro, de esos que tanto odiabas, la luz de la mañana me hubiera hecho picadillo.

Pero no lo soy. No soy fuerte ni invencible como ellos. No soy inmortal. Y al otro lado del teléfono tú. Vacío. Duro. Monocorde. Como siempre que te diriges a mí en estos últimos tiempos sin sentimiento. No sé siquiera si en los primeros lo hubo.

"No voy a volver. Asúmelo. No volveré. Deja de enviarme mensajes, correos. Deja de llamarme. No voy a volver. Asúmelo".

Y es de mi mano, no de mi nariz, de donde brota la sangre. Al romper de la rabia y de un puñetazo el espejo. Ya no me caben más años de mala suerte.

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