abril 30, 2012

Touch with caution


La primera referencia que tenemos del uso de anticonceptivos por parte del ser humano data del año 1850 a. C. y está escrita en el primer texto médico que habla de control de la natalidad. Se trata del Papiro de Petri y propone, para evitar embarazos no deseados, cosas tan curiosas como usar excremento de cocodrilo en los genitales femeninos o irritar la vagina con miel y bicarbonato de sodio natural. Afortunadamente para nosotras, desde entonces hasta ahora los métodos para controlar la natalidad han evolucionado y se han diversificado mucho.

Este fin de semana quedé con Juanjo, un chico que conocí antes de Semana Santa en la estación de Sants. Yo salía urgentemente hacia Cuenca para unos días de trabajo exprés, él viajaba a Madrid para una entrevista de trabajo en una conocida empresa del sector turístico (lo cuento así no porque quiera mantener la emoción sobre cuál será la empresa, sino porque fue lo que él me dijo y, se hizo tanto el misterioso con la empresita de marras que pasé de preguntarle más al respecto). Coincidimos en el asiento, aunque duramos más o menos diez minutos: el vagón iba casi vacío, de modo que con una amplia sonrisa y un tímido “te dejo hueco”, se marchó tres asientos más para atrás.

Fue en la cafetería del AVE donde entablamos conversación. Hablamos del tiempo, de trabajo, de fútbol, de lo divino y de lo humano... me dio su Twitter, yo le sugerí el mío y así se quedó la cosa. El Miércoles Santo por la mañana me envió un DM para decirme que le apetecía mucho retomar la conversación de tren donde la habíamos dejado y que en la empresa no le habían contratado, así que estaría en Barcelona, disponible para café y lo que surja (el “lo que surja” lo añado yo, él no lo puso aunque se leyera más que de sobra entre líneas), para cuando yo regresara.

A la vuelta de mi trabajo semanasantero, le conté a Inés toda contenta que había quedado con Juanjo. “Bueno, me parece bien. Pero cuídate. Y toma precauciones” me soltó, sin anestesia. Yo, que soy mayor que ella, me la quedé mirando con cara de “perdona bonita pero esos consejos debería dártelos yo”. Antes de que abriera la boca, aclaró la frase: “No me refiero a los condones, que también. Me refiero al corazón. Que tengas cuidadito, nena. Que con calma”. No supe qué responder. Me dejó pensando toda la noche. Durante siglos, la humanidad ha pensado, buscado, descubierto e inventado métodos para protegerse de los daños colaterales del sexo sin control: embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, poco o nada se ha inventado hasta el momento para minimizar o prevenir los daños del amor sin control.

Si ya los pueblos más antiguos usaban cosas parecidas a los preservativos para tener sexo... ¿por qué es tan complicado inventar un método para evitar que nos rompan (o rompamos) el corazón a la primera de cambio? ¿No sería posible utilizar algo así como un “condón sentimental” que evitara el dolor de un desengaño amoroso y nos permitiera disfrutar del amor sin las consecuencias negativas del desamor y el rechazo? Mi amiga Estel opina que los fracasos, los desengaños y las rupturas que acumulas son ese remedio contra los dolores del amor. Según ella, las personas que sufren mucho por amor se acaban inmunizando y al final, disfrutan del momento sin pensar en nada más porque saben que no merece la pena.

Mi amiga Meme, por el contrario, opina que es la edad (o más bien la falta de ella) la que te protege el corazón. Que cuando eres muy joven vives cada amor como el primero y se te olvida antes el daño que te hayan hecho, pero que con el paso de los años las rupturas duelen más y el supuesto “callo” que hace el corazón le impide seguir sintiendo. Que es como un muro, una barrera, que hace que no te enamores igual, ni disfrutes igual. Que te mutila el sentimiento. Como el hueso que suelda, cicatriza y no se puede volver a romper por el mismo sitio: se hace más fuerte... pero pierde sensibilidad. Yo, que no sé con cuál de las dos teorías quedarme y que, en cualquier caso, me quedaría siempre con la peor (por aquello de ser dramática crónica y demás), fui a la cita con Juanjo pensando en no enamorarme de ninguna de las maneras y visualizando una barrera de acero en torno a mi corazón, por si acaso.

La cosa fue bien. Y hemos quedado otra vez para esta semana. Juanjo me atrae, para qué negarlo, pero sí que noté que, esta vez, estuve mucho menos “suelta” que en otras ocasiones. Mucho menos juego por mi parte, menos insinuaciones, menos respuesta a las suyas (que fueron unas cuantas), menos sentir... menos diversión. No sé si en eso consistirán las protecciones amorosas pero, desde luego, no es divertido. Es como hacerlo usando preservativo: es seguro, es lo que se debe hacer... pero por muy fino que sea, por muy ultrasensible... no se siente lo mismo. Al menos, en mi opinión. Pero, si es el precio que hay que pagar por no salir de nuevo con el corazón roto, que vivan las protecciones. A mí, de momento, la diversión a ojos cerrados ya no me compensa el dolor posterior. 

Y vosotros, queridos enamoradizos míos... ¿tomáis precauciones para que no os rompan el corazón? ¿Disfrutáis igual de los enamoramientos después de varios desengaños? ¿Tenéis algún método infalible para vivir el amor en su máxima expresión, a salvo de sus daños colaterales? 

abril 27, 2012

El desafío

Fue todo por culpa de aquel estúpido juego. 

Ya le decía su madre cuando niño que entraba demasiado fácil al trapo, que todo el mundo le convencía, que se dejaba llevar por todos sus amigos (y hasta por algunos que ni lo eran) y no acababa haciendo más que tonterías. 

Fue durante el picnic de Jueves Lardero. A ella se le ocurrió llevar manzanas. A él le encantaban. Escogió la más grande y roja. La perfecta. La única en la que no había asomo de podredumbre alguna. Al morderla, sin embargo, en el corazón le apareció un gusano, demostrando así que casi nunca se puede saber lo que hay dentro por lo de fuera. Estuvo a punto de tirarla. A punto. 

Pero entonces le desafiaron. "¿A que no te lo comes?" Y, como de costumbre, acabó ganándole el envalentonamiento a la razón (que le aconsejaba tirar corazón y gusano) y se lo zampó de un bocado. 

Ya en la noche se sintió extraño. Era como una especie de peso en el estómago. Por la mañana fueron a urgencias y la radiografía lo dejó claro: tenía el estómago lleno de crisálidas. Al médico que lo revisó por poco no le da un infarto de la impresión al verlo. Aquello era imposible... pero allí estaba. El chico sabía que era por el gusano, pero su madre se empeñó en que aquel peso raro en el estómago era enamoramiento y lo de la radiografía un error por manchas en el aparato -en estos hospitales ni limpian, rezongaba-, así que se lo llevó a casa sin querer escuchar más aquel disparate del gusano y le dio un par de libros de poemas, papel y pluma, por ver si así se le bajaba la calentura. 

En una semana, los huevos eclosionaron plagándole el estómago, el esófago, la tráquea y hasta los pulmones de mariposas de colores que no le dejaban dormir ni comer y le causaban náuseas de violentos aletazos. En ese tiempo escribió muchos versos que no le rimaban y muchas tonterías sensiblonas y las leía todas en voz alta, por ver si así las mariposas se le aplacaban. Comer casi no comía. Cada vez que lo hacía, las mariposas enfurecidas batían sus alas mostrando su disgusto y eso no hacía más que corroborarle a la madre que el chico estaba enamorado. Todo el mundo sabe que los enamorados no comen. 

El fenómeno duró una semana. El sábado por la noche, exterminó sin querer a todas sus mariposas a base de tequila a palo seco. Había perdido la cuenta de los que llevaba cuando sintió un estertor en el estómago y tuvo que salir corriendo al lavabo, las manos apretando la boca en un intento desesperado por aguantar la náusea. A la mañana siguiente, la mujer de la limpieza se encontró asombrada con un baño atascado de mariposas muertas. 

Le cogió tanto miedo a las manzanas como a enamorarse, por si volvía a llenársele de mariposas el estómago. Así que desde entonces no ha vuelto nunca a dormir dos noches con la misma mujer... Ni se ha acercado nunca más a las ramas de un manzano.

(Gracias a @Adestinado porque, con sus microrrelatos brillantes de mariposas, acabó encendiendo mi imaginación para este cuento)


abril 26, 2012

Una de Atletismo: Segunda parada



Este fin de semana se celebra en la localidad conquense de Casas de Benítez la segunda prueba del Circuito Provincial. El Pro Omar Rubén Team participa este año por primera vez en la carrera y llega con ilusión y ganas a pesar de que los últimos días las sensaciones no han sido todo lo buenas que esperaban.

Segunda parada: Casas de Benítez

¿Cuándo? 28 de abril a las 12 h.
¿Dónde? Casas de Benítez (Cuenca)
Incidencias: se espera lluvia antes y durante la carrera (hay entre un 60 y un 75% de probabilidades según la Aemet), y una temperatura que oscilará entre los 8 y los 17 grados. Serán 10,100 kilómetros en un circuito que el equipo no conoce y se esperan alrededor de 400 participantes.

—¿Qué sensaciones tenéis?
—Rubén: Regulares. Esta semana no he tenido buenos entrenamientos (comentaba Rubén en su twitter, @RubenSSerrano).
—Omar: Buenas. Además con mucha ilusión porque es la primera vez que vamos.

—¿Cómo os ha ido esta carrera otros años?
—Rubén: Es la primera vez que vamos, así que no conocemos el circuito y no sabemos con lo que nos vamos a encontrar. Además en la web de la carrera tampoco venía descrito. Es la segunda vez que está en el circuito.
—Omar: Esperemos que sea un buen circuito y que no sea demasiado duro, aunque de todos modos vamos con ganas.

—¿Por qué es especial esta carrera?
—Omar: Es de las que más lejos están, así que nos iremos a pasar allí todo el día, prepararemos comida para quienes quieran venir con nosotros y estaremos en familia. Si alguien se apunta, tenemos tres plazas disponibles en el coche del equipo.

—¿Entrenáis de la misma manera si hay carrera que si no la hay?
—Rubén: Yo normalmente sí, salvo que la carrera sea dura. Si pasa de 10 kilómetros sí descanso un poco más.
—Omar: Luego depende de si hay carrera o no todas las semanas. Cuando la hay, la preparación te cambia. Entre esta y la de Tarancón hemos tenido 15 días y te puedes tomar dos o tres días más de relax y luego apretar. Pero la preparación básicamente ha sido igual.


Les podéis seguir en su blog, en Facebook y escucharles en Ser Cuenca (103.8 FM) todos los jueves a partir de las 15:30 horas. 

abril 25, 2012

DCQA: Pastel de Moras, Blossom y la estilosa Lady MissJo

Lady MissJo y Pastel de Moras




¿Qué tienen en común la entrañable protagonista de la serie de los noventa Blossom y un pastel de moras? ¿Nada? A simple vista puede que no pero... ¿y si os contara que ambos son perros, en concreto dos preciosos Lhasa Apso (hembra y macho), y que forman parte de la vida de la estilosa blogger Lady MissJo (Johanna para los amigos) Esta semana, la filosofía zen, el budismo y una de las más hermosas historias de una raza canina llegan a Tusitala de la mano de esta barcelonesa que se enamoró de su primera Lhasa Apso hace ya unos años y que, desde entonces, no ha podido resistirse a los encantos de unos perros independientes, que toman sus propias decisiones pero que, al mismo tiempo... son todo amor.

Nombres: El nombre de nacimiento del macho es Shiawandi Issue, aunque su nombre familiar es Pastel de Moras, la gente se sorprende por ser un nombre  un tanto largo y extraño para un perro macho, yo le suelo llamar Pastel de Moras, tal cual, pero casi todo el mundo lo abrevia y acaban llamándole Pastelito. 

El de la hembra es Shiawandi Silueta, aunque en casa la llamamos Blossom, por la serie.

Edades: Pastel de Moras tiene 5 años.

Pastel de Moras

















—¿Son Blossom o Pastel de Moras tu primera mascota?
—Mi primera mascota fue Blue, una preciosa hembra de Lhasa Apso, fue un amor a primera vista, la vi tan pequeña y tan peluda que me enamoré al instante de ella y me la llevé a casa. Cuando se fue al cielo de los perros y conseguí recuperarme, decidí que era el momento de tener otra hembra de Lhasa Apso y llegó a mi vida Shiawandi Silueta a la que en casa llamamos Blossom. Actualmente comparto mi vida con dos Lhasa Apso, la hembra, Blossom y el macho Pastel de Moras.

—¿Cómo llegó Pastel de Moras a tu vida?
—Siempre he pensado que la vida con perros es mucho más divertida y completa, te hacen reír, tienes a alguien para quien tu eres su TODO y aprendes a ser responsable sin ninguna obligación más que la de tu propia moral. Me gusta pensar que yo tengo un perro de la misma manera que mi perro tiene una persona, así que a los pocos días de casarme decidí que era el momento de ampliar la familia con un nuevo perro y desde Barcelona cogí un avión y fui a buscarlo a Málaga (esta raza de perro es difícil de encontrar, de ahí el viaje).

—¿Siempre habías querido tener un animal de compañía?
—Cuando no tienes perro no sabes lo que te estás perdiendo, así que no lo añoras; el día en que un animalillo de cuatro patas entra en tu vida ya no hay marcha atrás y la suerte está echada: en la medida de tus posibilidades harás todo lo posible para que en tu vida siempre haya un animal de compañía.

—¿Por qué un perro?
—El perro es el mejor amigo del hombre y el hombre es el mejor amigo del perro. Un perro está completamente adaptado a la vida en una casa, la gente que dice que tener un perro en un piso es una crueldad no ha tenido nunca un perro. El perro es feliz viviendo al lado de su amo, si el amo vive en una finca con jardín el perro está feliz, si el amo vive en un mini apartamento el perro también está feliz. Todo lo que un perro necesita es amor y una buena compañía humana, no le importa donde vivir siempre que pueda estar con la persona que más quiere a su lado.

—¿Por qué escogiste esos nombres?
—Fue como un impulso,  estaba yo estirada en la cama fantaseando con la idea de que un nuevo ser peludo entrara en mi vida y de repente me vino a la mente el nombre de Pastel de Moras, no hay más. A Blossom le puse ese nombre por la protagonista de una serie de televisión que veía cuando era jovencita, buscaba un nombre que empezara por B en homenaje a mi querida Blue,  Blossom me pareció perfecto.

Lady MissJo y Blossom




















—¿Qué te aportan Pastel de Moras y Blossom en tu día a día?
—Antes de contestar esta pregunta, me gustaría hablar de la raza Lhasa Apso. Los Lhasa son una raza muy especial y muy poco conocida;  son perros tibetanos (Lhasa es la capital del Tíbet) y los budistas creen que son reencarnaciones de monjes, es por ello que los Lhasa campan a sus anchas por los templos y monasterios tibetanos.

Cuando la invasión China llegó al pueblo tibetano, los chinos quisieron eliminar todo rastro de religión budista e hicieron un genocidio con esta raza de perros en concreto. Los tibetanos que huyeron a la India lograron llevar consigo algunos ejemplares de Lhasa Apso y gracias a ello yo puedo disfrutar de mis perros.  Os cuento todo esto para que entendáis el carácter tan especial que tienen estos animales: al haber sido considerados sagrados durante siglos, no se reconocen a sí mismos como mascotas, tienen un carácter felino, son independientes y seguros de sí mismos, si están durmiendo y los despiertas se enfadan, si les llamas y no les apetece venir, no vienen, como yo digo son unos pequeños tiranos, pero justamente eso es lo que les hace ser tan especiales, les gusta tomar sus propias decisiones.

Si queréis un perro al uso, esta no es vuestra raza, si tenéis niños en casa eso también sería una consideración importante a tener en cuenta, si lo que os encanta del perro es su aspecto exterior, hay muchos perros peludos que harán vuestras delicias. Hay que ser muy responsable y consciente antes de adquirir un Lhasa Apso, eso sí, yo voy por mi tercer Lhasa, así que por algo será.

—¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos de tener mascota?
—Me gusta todo, comparto las 24h del día con él, incluso me lo llevo cada día al despacho. Como digo siempre,  la vida con perro es más feliz, más completa, más vida.

—¿Estás comprometida de alguna manera con la defensa de los derechos de los animales?
—No de forma activa, pero tengo la firme opinión que todos los seres vivos tienen derecho a la felicidad, creo que en parte, mis Lhasas me han transmitido cierta filosofía budista de la vida y por ello les estoy eternamente agradecida.


abril 24, 2012

Periodos de duelo


Según los expertos, las personas adquirimos conciencia de la muerte (propia o ajena) alrededor de los siete años. El domingo pasado me vi obligada a tomar conciencia del fallecimiento, de sopetón, de un familiar muy querido.

Mientras reflexionaba sobre la idea de la pérdida y de lo increíble que parece la muerte a veces, dependiendo de la persona que se haya ido, uno de mis mejores amigos, Raúl, me escribió para contarme que su relación, que llevaba meses haciendo aguas por todos lados y hundiéndose lentamente como el Titanic (ahora que está tan de moda por el centenario del terrible accidente que, sin embargo, tantas alegrías le ha dado a la industria cinematográfica), había fallecido definitivamente.

Cuando un ser querido muere, el dolor por la pérdida tarda en desaparecer y las personas entramos en la fase de duelo. Curiosamente, cuando termina una relación (especialmente si lo hace de forma traumática), los expertos aconsejan vivir también un periodo de duelo asimilando la pérdida de la pareja y analizando nuestros sentimientos antes de rehacer nuestra vida y tener una nueva aventura amorosa.

Al principio del duelo, tanto en la pérdida de un ser querido como en una ruptura amorosa las personas nos vemos rodeadas (sobre todo al principio, que es cuando más anestesiado estás por el dolor y la situación) por amigos, familiares y conocidos dispuestos a ofrecer un hombro en el que llorar, apoyo moral y consejos para los desconsolados. Sin embargo, conforme va pasando el tiempo esos apoyos se vuelven más escasos (como es natural: la gente, por mucho que te quiera, tiene cosas que hacer y vidas propias que vivir) y llega un momento en que te encuentras solo/a en casa, con tu pena. Eso sucede cuando fallece un ser querido y cuando cortas con tu pareja.

En ambos casos, enfrentarse al día a día sin la otra persona suele ser duro. Y es que... ¿para quién resulta sencillo dormir solo en la misma cama que compartía con su pareja? ¿O hacer la compra y ver en el estante los regalices que le compraba para escondérselos por la casa y recibir besos cada vez que encontraba uno? ¿O subir al asiento trasero de una moto... que no es la que compartíais? Incluso aunque la relación haya sido breve, si hay una rutina adquirida, convivir sin ella se hace difícil hasta que te vuelves a acostumbrar a una vida sin esa persona. Mi amigo Raúl me decía que, de todos los momentos que ha vivido con su ex, lo que más echa de menos es jugar con ella a Zelda (a ambos les encanta el videojuego y, de hecho, se conocieron en una convención de amantes del mundo de Zelda). Gestos o detalles tan insignificantes como que aparezca en whatsapp un emoticono que habías asociado a la otra persona suponen una punzada en mitad del pecho.

Sin embargo, si deshacerse de las costumbres compartidas para recuperar las propias es duro, no es mucho mejor pensar qué hacer con los recuerdos materiales de una relación. Incluso cuando mi ex ya se había llevado prácticamente todas sus cosas de mi casa aún tardé algunos meses en utilizar los cajones que le habían pertenecido y todavía conservo un par de camisetas suyas de manga larga que, a veces, uso para dormir porque a pesar de todos los lavados... a mi nariz le parece que aún atesoran su aroma. Y eso que yo ya, siendo realista y sincera, no estoy enamorada de él. Cuando empezamos a vivir juntos, me contó que tras la ruptura definitiva con su ex (que fue muy traumática) se había desprendido no sólo de muchas cosas (casi todas) que ella le había regalado, sino de cosas propias que le recordaban demasiado al tiempo pasado con ella y que no le dejaban avanzar. Yo no he llegado nunca a tanto, pero sí tengo cosas guardadas en cajas que no saco nunca por miedo a los sentimientos que aún puedan despertar en mi. 

Reflexionando sobre esto de llamar duelo a la época en que las personas andan recomponiendo su vida tras una muerte o una ruptura, me dio por pensar que, en realidad, se trata de momentos en los que la palabra "duelo" también puede adquirir perfectamente connotaciones de película del oeste o de la época victoriana, ya que se trata de periodos en los que cabeza y corazón se echan un pulso entre abandonarse al dolor o recuperarse y volver a establecer nuevas rutinas de vida. Algunas veces se hace tan complicado, que me río yo del duelo de La muerte tenía un precio.

Lo bueno de las rupturas y las muertes, si es que se puede encontrar algo bueno especialmente en esto último, es que siempre puedes sacar una lección positiva, ver la vida de otra manera, aprender y sobre todo, transformar tus sentimientos en otros que no duelan. Y eso quiere decir que ni el odio, ni el rencor, ni los deseos de venganza, tienen cabida en el renacimiento tras el duelo. Y vosotros ¿cómo afrontáis estos periodos? ¿Creeis que es necesario dejar pasar un tiempo de duelo cuando acaba una relación? ¿Conserváis cosas de vuestros ex o preferís desterrarlas al olvido totalmente? 

abril 23, 2012

Celulosa



Extraño aquellos días en que, después de leer, hacíamos el amor hasta caer rendidos, exhaustos, en el dulce sueño que precede al deseo.

Eran días hermosos. O al menos, lo es su recuerdo.

Escogíamos algún libro al azar, de las estanterías atestadas de mi habitación. Casi siempre lo seleccionabas tú y tus dedos, como si supieran, iban siempre a parar en su baile azaroso al más tórrido. Como si conocieras todos los rincones del deseo. En mis libros y en mi cuerpo.

Las reglas, nuestras reglas en aquel juego que tanto me gustaba, eran simples. Nos sentábamos frente a frente a leerlo por turnos, completamente vestidos. Saboreando la tensión que crecía en nosotros y se nos extendía por el cuerpo, de la cabeza al vientre, pugnando por desparramarse.

Nos íbamos desnudando sin prisa, el uno al otro, mientras leíamos. Mezclábamos frases y lametazos y caricias a partes iguales. En aquellos días nunca, nunca, nunca fuimos capaces de llegar al final del capítulo. Imposible seguir leyendo cuando el deseo, animal, nos nublaba la vista y el entendimiento a nada que no fueran nuestros cuerpos. Hambrientos.

Nos abalanzábamos antes del final, casi siempre al principio. Ni siquiera a la mitad éramos capaces de aguantar sin tocarnos. Nos abalanzábamos antes, el libro abierto en el suelo emulando mis piernas. El marcapáginas clavado en el centro. Nuestro centro.

Pasabas tus manos sobre mí como quien acaricia líneas de la página con los dedos y yo humedecía tu piel con la lengua, lamía lascivamente mis dedos antes de tocarte y de tocarme, igual que hacía cada vez que quería pasar página en el libro que hubieras escogido. A sabiendas. A conciencia. Para que cada vez que me vieras hacerlo, donde fuera... te viniera nuestra imagen a la cabeza y estallaras en llamas.

Aquellos días de literatura y fuego nos olía el sexo a celulosa, a papel y a ese perfume tuyo que nunca logré identificarte.

Aún hoy... escondo en mi estantería libros que no me atrevo a abrir por si siguen oliendo a ti. Y por si no vuelvo a ser capaz de sentir, abriéndolos como tú los abrías (me abrías)... nada como aquello.

(Feliz Día del Libro y San Jordi)

abril 21, 2012

Soy esa chica




“La primera vez que te vi, llevabas dos trenzas y no una. Desde entonces te veía llegar todos los días a tu casa. Todos los días”

Peeta (Los juegos del Hambre)

Yo soy esa chica que esperaba siempre, todos los veranos, que el chico del que estaba enamorada la eligiese para darle un beso en el juego del “conejo de la suerte”. Aunque nunca llegara a hacerlo.

Soy esa chica que soñaba con encontrar un Domingo de Resurrección un ramo de flores a la puerta de su casa en el pueblo, por la “enramá”. En mi adolescencia aún se estilaba que los chicos cortejaran así a las muchachas que les gustaban.

Yo soy la chica a la que se le hubiera encendido la mirada y ensanchado la sonrisa si, alguna vez, el chico que le gustaba (o cualquiera de sus amigos del verano) le hubiera dedicado uno de los goles a Abia en plenas fiestas de septiembre. Uno solo. Para ella.

Soy la chica que escribió cartas de amor a Barcelona sin llegar a recibir nunca ninguna de vuelta pero que hubiera dado cualquier cosa, cualquiera, por haber guardado en su caja de las cartas una con remitente de un Entresuelo 3ª.

La chica que aún conserva en un libro, seca, en un libro escondido donde no pueda verlo pero sepa dónde está para poder sentirlo, la primera y única rosa que, alguna vez, le ha regalado alguien de quien estuvo muy, muy enamorada. Soy la chica que aún tiene miedo del nombre de Jorge, después de tantos años. La que deseaba tanto que la cogiera de la mano que acababan doliéndole por el vacío.

La que se ha imaginado tantas veces, después de que él (su gran amor, su mayor amor, su único amor verdadero) se marchara de su casa y de su lado, que regresaba a verla con un ramo de rosas y que la esperaba, por sorpresa, a las puertas del bloque, exhausto de seis horas en moto recorridas sólo para verla.

La que, hasta el último momento, en Alicante, por San Juan, creyó con la misma ilusión de un niño en la mañana del seis de enero que él bajaría en moto para verla a la playa embrujada en la noche más corta del año. Y tuvo que hacer de tripas corazón y beberse su ausencia (incluso en el móvil) a lingotazos.

Soy la que se despertaba sin planearlo todas las mañanas diez minutos antes que tú para mirarte dormir. Mirarte plácidamente dormido a mi lado, tu respiración regular, tu rostro relajado. Para acariciarte la mejilla con el dorso de la mano, sonreírte... y aguantarme las ganas de besarte por no sacarte del sueño.

Soy la chica que hubiera dado (y aún daría) sus partes móviles (como dice Woody en Toy Story) por que alguien, alguna vez... la quisiera. La quiera. (En otro tiempo hubiera añadido que "de la misma manera". Ahora me he dado cuenta de que, con que me quiera, es suficiente)

Alguien que, alguna vez... recuerde para ti cómo eras el día que os conocisteis y te cuente, medio en broma, medio en serio... que no ha podido dejar de mirarte de esa manera (sí, esa misma manera) desde entonces. Como Peeta con Katniss.

Esa soy yo. Resuélveme tú, si puedes, el misterio.

(No pretendía escribir nada esta noche. Mucho menos con las horas que son. Mucho menos... algo así. Algo se ha roto, otra vez, dentro de mí esta noche, viendo Los juegos del Hambre. Y tenía, necesitaba, sacar fuera los cristales. Por ver si así el agujero que tengo en el pecho deja de dolerme)

abril 20, 2012

La trampa


Era el peor forajido que habían conocido nunca aquellas tierras.

Robaba ganado, envenenaba el agua de los abrevaderos si no conseguía burlar la vigilancia en los establos, bebía como un cosaco un whisky doble tras otro, armaba peleas descomunales y por cualquier cosa en el Saloon y solía robarle la atención de las señoritas al resto de ciudadanos del pueblo. El sheriff ya no sabía qué hacer con él. Nunca lograban pescarlo.

Robó el banco por decimoquinta vez y la situación se volvió insostenible. La única solución era coserlo a balazos pero... ¿cómo atraerlo al pueblo sin levantar sospechas? Reunidos en la oficina del sheriff, los hombres de ley del pueblo no se ponían de acuerdo. “Tenderle una trampa es imposible” razonaban, teniendo en cuenta que era el forastero mucho más listo que ellos.

Debían pensar en algo que embotara su entendimiento, algo que alborotara sus sentidos, que desafinara su puntería, que doblegara su voluntad, que cambiara sus objetivos, que le hiciera andar todo el día como anestesiado y provocara, en fin, que su inteligencia quedara neutralizada para poder jugarle más o menos con las mismas armas.

Para encontrar la solución, necesitaron siete botellas de whisky y una noche completa. Discutieron planes sentados, de pie, en cuclillas, frente a la ventana, con las camisas desabrochadas y los sombreros de cualquier manera en el perchero de la oficina principal, hasta que uno de ellos, sugirió: “¿Y si le escribimos una carta de amor?”.

El plan era arriesgado, convinieron todos, pero merecía la pena intentarlo, resolvió el sheriff. Pidieron a su esposa que escribiera una esmerada carta de amor, con su mejor letra, y la mujer copió la primera que el sheriff le envió desde el frente cuando novios y la perfumó con su colonia de los domingos. Espiaron los movimientos del forajido cuatro noches y, a la quinta, mientras hacía de las suyas en el establo del cura, le metieron la carta entre los arreos del caballo.

Al principio no le hizo mucho caso. La encontró al desmontar después de su última correría. La carta cayó al suelo al liberar al caballo de las correas y él, que apenas sabía leer, tardó un buen rato en descifrarla. La guardó en el bolsillo de la camisa y se olvidó de ella al momento. Pero luego, sin saber cómo ni por qué, se le vino de nuevo a la mente y la volvió a leer. Y así una, y otra, y otra vez. De tanto leerla como podía se la acabó aprendiendo e imaginando el significado de las palabras que no entendía.

Lo demás vino solo. Se le empezó a extender un calor por el pecho que desconocía. Le inundaron la cabeza unas ganas de reír, y de llorar, y de gritar al mismo tiempo y todo el día que no se parecían en nada a lo que el exceso de whisky le producía. Vivía sólo para releer febrilmente la carta y ya sólo se acercaba al pueblo a hacer correrías por ver si ella le dejaba entre los arreos de su caballo otra misiva. Se había enamorado de un invento... pero ni lo uno ni lo otro lo sabía.

Descuidó el único oficio para el que servía y bajó tanto la guardia, que lo pescaron deshojando margaritas a balazo limpio, consumido por la duda de si su amor (ficticio) lo querría o no lo querría. En el fragor del linchamiento perdió la cuenta de los pétalos y cayó sin saber que la destinataria de sus desvelos, la que le había llevado a dejar su oficio de bandolero, la que le trajo la muerte y antes que la muerte, la ruina... ni siquiera existía.

Y así, se convirtió en el primer bandido de la historia que fue capturado gracias a una carta de amor.

(Relato inspirado en este tweet de @Antonomasico. Muchas gracias por prestarme la idea. Un abrazo)

abril 19, 2012

Una de Atletismo: Tarancón




El #ProOmarRubénTeam comenzó este domingo la temporada de atletismo con su participación en la primera carrera del Circuito Provincial de Cuenca, que se disputó en Tarancón. Diez kilómetros de competición, frío y de tomar conciencia del estado de forma de cada uno en este inicio de temporada.

Resultados:

Categoría Absoluta Masculina:

Isidoro León Sánchez (34' 09'')
Alberto Fernández Gil (34' 24'')
Miguel Sanabria Atienza (35' 06'')

* * *

89º Omar Peñarrubia Muñoz (41' 48'')
189º Rubén Serrano Gil (46' 51'')

Categoría Absoluta Femenina:

Sonia Plaza Higueras (37' 01'')
Paola Niño Torrijos (40' 41'')
Eva María Serrano Mota (43' 20'')

Carrera por equipos:

24º Pro Omar Rubén Team

Clasificación Circuito Provincial:

Isidoro León Sánchez
Alberto Fernández Gil
Miguel Sanabria Atienza

* * *

38º Omar Peñarrubia Muñoz
76º Rubén Serrano Gil



Las impresiones del equipo:

—¿Cómo valoráis vuestra participación en la primera carrera del año?
—Omar: Estoy muy contento, no esperaba este resultado así que muy bien.
—Rubén: Muy positivamente. No esperaba, para nada, este resultado, según había ido la semana.

—¿Qué sensaciones habéis tenido?
—Omar: Las sensaciones fueron buenas, lo que pasa que en la parte final se hacía más difícil porque el viento daba siempre de cara. Pero las sensaciones fueron buenas. Para ser la primera carrera y haber tenido el día anterior un poco ajetreado, fue bastante bien. A ver si para la próxima estamos un poco mejor.
—Rubén: Sí fueron buenas las sensaciones, teniendo en cuenta cómo estaba marchando la semana y sobre todo el día anterior en que las sensaciones no fueron nada buenas. El resultado es... aceptable. Con posibilidad de mejora.

—¿Os esperabais los resultados obtenidos?
—Omar: No. Yo me esperaba estar más atrás y bastante peor. Así que ha sido muy bueno.
—Rubén: No. Para nada. Además es el mejor resultado que he hecho en esta carrera. Estoy contento.

—Ambos estáis entre los 100 primeros del Circuito Provincial, Omar está entre los cincuenta primeros. ¿Esperabais esta clasificación? ¿Veis factible aguantar, e incluso subir puestos, a lo largo de la temporada?
—Omar: Yo no había estado nunca dentro de los 50 primeros. Para mantenerlo lo veo difícil, porque con tantas carreras... Pero se hará lo que se pueda.
—Rubén: Es la primera vez que quedo dentro de los 100 primeros y creo que va a ser difícil mantenerlo. Pero no imposible.

Volvemos la semana que viene con la previa de la carrera en Casas de Benítez, que será el día 28 de abril. Hasta entonces sed felices y recordad que... ¡Athlethics rules!

abril 18, 2012

Donde caben dos... ¿cabe un gato?

Cuando uno decide tener un animal de compañía —o una Casiopea decide tenerte a ti como humana de compañía, todo hay que decirlo— una de las cuestiones a tener en cuenta es si se encuentra en la situación vital idónea para tenerlo. Léase, si vive sola —de manera que no tenga que pedir opinión ni dar explicaciones a nadie— o, si sus compañeros de piso/pareja están de acuerdo en admitir a uno más, un poco peludo y que además no entrará en el reparto de gastos y alquiler.

En mi caso, como en el de la mayoría de los jóvenes españoles —entendiendo por joven aquella persona entre los 18 y los (infinito) años... aquí no hay manera de dejar de compartir piso— cuando Casiopea llegó a casa vivía con dos compañeras. Y, como Dios me ha dado esta cabeza para llevar el pelo y los gorros —que me quedan monísimos, por cierto— pero poco más, al preguntarles si tendrían a bien permitirme traer a mi alma gemela a vivir a casa, no se me ocurrió añadir que mi alma gemela es una gata.

Por eso, cuando tres días después de nuestra accidentada primera noche juntas les presenté a Casiopea, mis compañeras —llamémoslas Pili y Mili, por ejemplo— se quedaron estupefactas. Y eso que Casiopea, que es cariñosa como ella sola, no paró de hacer monerías el rato que salimos al salón. Se les acercaba, ronroneaba, levantaba la cola, se quería frotar con ellas... Pero ellas nada. Que si quieres arroz, Catalina.

Un rato después de la fallida presentación en sociedad —hasta lazo le puse a la gata, rosa, más bonito... se lo quitó a cabezazos en tres minutos, que ella es gata de campo y las ñoñeces le van poco— Casiopea y yo nos volvimos con las orejas gachas a mi habitación y ellas se quedaron cuchicheando en el salón. No hay que ser muy hábil para presentir que se estaba gestando una declaración de guerra. Por eso cuando al día siguiente me llamaron para hablar en la cocina, no me cogió desprevenida. Y así, como el que no quiere la cosa, con una olla de macarrones hirviendo y el friegue a medias, nuestra cocina se convirtió en un plató de reality improvisado y escuché, por boca de Cecilia —reconvertida en Mili Mejide— la frase mágica: “Tiene que abandonar la academia... Casiopea”.

Me lo esperaba pero, aún así, creo que el corazón se me paró un momento: tuve que darme un puñetazo en el pecho para que remontara. En realidad lo que Mili dijo fue que le daban miedo los gatos y que Casiopea tenía que irse porque ella no podía vivir sabiendo que en algún momento mi gata podía abalanzarse sobre ella y comérsela. Que cómo se me había ocurrido no consultarles primero. Que en una convivencia existen unas normas y que yo me las había saltado a la torera todas... Algo así.

Yo lo único que escuchaba era la voz de Mili con cara de Risto Mejide decirme cosas del tipo “si Casiopea es un producto yo no la compro... yo la pongo de patitas en la calle”. Traté de explicarle a Mili que Casiopea sólo come pienso y atún y que si ella no viene en una lata acompañada de surimi no está entre sus platos favoritos, y que lo de marcharnos debía ser una decisión democrática y en ese estábamos empate a dos, pero ni les convenció la descripción de la dieta gatuna ni la idea de un gato, un voto y siguieron en sus trece de que eran mayoría para “invitarnos elegantemente” a que nos marcháramos.

Me dieron un mes para encontrar otro piso y largarme de allí con la gata. En parte las entiendo. No a todo el mundo le gusta convivir con animales, se trata de una opción personal que nadie puede imponerte y además quizá yo debería haber pedido permiso. Y digo quizá porque, realmente, aún no lo tengo claro. Cuando compartes piso... ¿hasta qué punto pesan más los deseos de los demás que los tuyos propios? Lo único que tuve claro en esa conversación es que, si no podíamos seguir viviendo allí, ya nos marcharíamos a otra parte. Pero Casiopea y yo éramos —somos— ya un pack indivisible y yo sin ella no me quedaba. Y punto.

En el último mes que pasamos en el viejo piso no volvimos a salir al salón ni un solo día. Dicen que los gatos no se enteran de las cosas pero Casiopea, después del desprecio del día de su presentación, ya no se acercaba a la puerta cerrada de la habitación ansiosa por salir cuando yo me iba. En lugar de eso, se estiraba todo lo larga que era en la cama y dormía. Tan contenta en su reino de diez metros cuadrados. Y la verdad, yo lo agradecí, sobre todo por los baños que me ahorré: mi habitación siempre estaba tres veces más limpia que las zonas comunes y en el pasillo Casiopea corría el riesgo de ser fagocitada por una pelusa gigante. Muy terrorífico todo.

Nos marchamos un sábado por la noche con tres maletas —dos mías y una suya llena de juguetes, cunas y trastos varios— un transportín y sin volver la vista atrás. A nuestro nuevo hogar. Acostada en el transportín, Casiopea ronroneaba.

Sin embargo y aunque desde que nos mudamos nos ha ido muy bien, aún me pregunto... ¿es compatible tener mascotas si vives con compañeros de piso? ¿Debes posponer la adopción de una mascota hasta que tengas piso propio? ¿Hasta qué punto importa más la opinión del resto de compañeros que la propia? ¿Es la tolerancia igual en todos los casos? ¿Alguna vez os habéis visto en una situación como la nuestra?

abril 17, 2012

Anamorfosis visto por Chopstick Girl





Esta semana y debido a la triste pérdida de un familiar el domingo, no habrá Martes de Cuento.

A cambio, os traigo una entrada preciosa que Chopstick Girl le ha dedicado a Tusitala y a Anamorfosis en su blog Sashimi Blues.

Lo que mi escritura le inspira está en forma de poema (ella es poetisa y tiene ese verso fresco, claro, diferente, que la hace de lectura irresistible e imprescindible) y es de las cosas más bonitas que han escrito nunca sobre esta bitácora que es Tusitala.  Podéis encontrarlo aquí.

Feliz martes. Nos leemos (con una nueva entrega de historias de animales en el Me, my pets & I) mañana.


abril 13, 2012

Magia



- ¡Cielos! - Exclamó. 

Y al momento nubes dispersas se unieron sobre su cabeza tornando de color rojizo, empezó a soplar un viento frío, marino y, casi sin saber cómo ni por qué, rompió a llover con fuerza tal que se empapó en un momento, de fuera hacia adentro. Sin remedio. 

La niña se miró entonces las manos, con una mueca entre asustada y divertida. Así que... aquello era la magia. Pues tampoco era para tanto, pensó saliendo del armario. Total, ella veía llover todos los días. Magia sería que se secara aquel estropicio antes de que volviera su madre y viera cómo había dejado la tormenta sus vestidos de arruinados...

abril 12, 2012

Una de Atletismo: Presentación

Esta temporada, Tusitala patrocina al equipo de atletismo Pro Omar Rubén Team, dos jóvenes atletas conquenses de medio fondo a los que acompañaremos los jueves en la sección Una de Atletismo. Todos los jueves publicaremos noticias puntuales de su temporada y del equipo, y arrancamos con la presentación oficial y la previa de la primera carrera del Circuito Provincial, que será este domingo en Tarancón. ¡Bienvenidos a Tusitala, Omar y Rubén!

Una de Atletismo: Pro Omar Rubén Team

Ficha técnica



Nombre: Rubén Serrano
Edad: 26
Inicio en competición: Tarancón 2010
Mejor puesto: 96º en Cardenete
Puesto más especial: 210 º en Tarancón
Tiempo al Km: 4' 20'' – 4' 30''

—¿Por qué atletismo?: Por Omar. Él hacía, me convenció... y aquí estoy.
—¿Alguna vez pensaste en dedicarte de manera profesional?: No. He empezado ya tarde para eso. Me lo planteo más como una afición, me gusta y disfruto.
—¿Hay afición al atletismo en Cuenca?: Sí que la hay, por lo que nosotros vemos. Y además está yendo a más.
—¿Y ayudas institucionales?: Nosotros vamos por nuestra cuenta, así que no sabría decirte.
—¿Cómo ves el nivel en Cuenca?: Es bueno.
—¿Quién es tu mayor fan?: Omar. Y una amiga a la que quiero mucho, Noelia, que me acompaña en los entrenamientos incluso y que es muy importante para mí.
—Fuera de las pistas ¿dónde te encontramos?: En cualquier cosa relacionada con la Semana Santa, viendo y animando a la U. B. Conquense y con los amigos. Y con Omar. 



Nombre: Omar Peñarrubia
Edad: 20
Inicio en competición: Tarancón 2008
Mejor puesto: 56 º en Villares del Saz
Puesto más especial: el que hice en la carrera nocturna de Motilla del Palancar
Tiempo al Km: 4' 20'' – 4 30''

—¿Por qué atletismo?: Me gusta correr. Es uno de los deportes que más me llaman la atención, aunque también he jugado al fútbol.
—¿Alguna vez pensaste en dedicarte de manera profesional?: Alguna vez, pero requiere mucho sacrificio.
—¿Hay afición al atletismo en Cuenca?: Sí que hay. Una buena afición. Nosotros nos sentimos muy arropados.
—¿Y ayudas institucionales?: No sabría decirte.
—¿Cómo ves el nivel en Cuenca?: Bueno. Hay gente muy buena que viene ya pisando fuerte.
—¿Quién es tu mayor fan?: Rubén. Sin duda. Y mi madre un poco también.
—Fuera de las pistas ¿dónde te encontramos?: Con el Conquense, en la Semana Santa y también con los amigos, de fiesta, o en la cocina (Omar es cocinero de profesión).



Temporada 2012

Primera parada

¿Cuándo? 15 de abril a las 12 h.
¿Dónde? Tarancón
Incidencias: se espera tiempo nuboso, unos 12 grados a la hora de la carrera. Serán 10 kilómetros en un circuito similar al de años anteriores y se esperan alrededor de 750 participantes.

—¿Qué sensaciones tenéis?
—Rubén: De momento un poco regulares. Estoy un poco resfriado y además el sábado tengo un evento ineludible, así que veremos a ver cómo llego.
—Omar: Buenas. Pienso que estos últimos años he llegado un poco peor a la carrera porque ya no me coincidía con el Campeonato de España y he llegado menos rodado. Llego un poco más forzado pero bueno.

—¿Cómo os ha ido esta carrera otros años?
—Rubén: Es la tercera vez que vamos. Yo la primera casi muero (risas) la segunda fue un poco mejor y este año espero que vaya mejor aún.
—Omar: Cuando me coincidía con el Campeonato de España me iba mejor, llegaba más en forma y más fresco.

—¿Qué destacaríais del circuito?
—Omar: Son diez kilómetros con algún repecho y sólo tiene dos puntos complicados que son la bajada de la iglesia, que tiene escaleras, y una subida. Todo lo demás son rectas y llaneo. 

Les podéis seguir en su blog, en Facebook y escucharles en Ser Cuenca (103.8 FM) todas las semanas. 

abril 11, 2012

DCQA: Maullidos con arte en casa de Eendar


Este miércoles, Tusitala recupera una sección a la que tengo mucho cariño. Se trata del Dime con Quién andas, esa sección en la que bloggers, no bloggers y todo el que lo desee nos presenta a sus animales de compañía.

Si la cerré con alguien muy especial hace unos meses —Chaz, el precioso cocker de Angye Miller, A loves it— esta semana la reapertura no podía ser más especial para mí. Mi querida Mónica Calvo, Eendar en la red, la ilustradora a la que más admiro, nos presenta a sus cuatro preciosidades. Cuatro gatos como cuatro soles. Con ella y con sus peques os dejo.




















Maullidos con arte en casa de... Eendar

Entre lápices de colores, pinceles, diseños, bocetos y muchos folios, viven en casa de la ilustradora Mónica Calvo (Eendar) cuatro gatos como cuatro soles. Ella, que siempre quiso tener gato, sabe bien todo el amor que pueden dar cuatro felinos y en su faceta de madre, cómo pueden los animales de compañía ayudar, con su amor desinteresado, a criar a un bebé, aunque parezca mentira.

Ficha Técnica

Nombres: "Coco (el negrito), Shasta (la gatita naranja de pelo largo), Misha (El gato gris de pelo largo, que es mezcla de Persa y Chinchilla) y finalmente la Peque ¡que fue la última en llegar! Es una gata común que se quedó atrapada en una valla y nos robo el corazón" sonríe Mónica.

Edades: "Los tres primeros tienen en torno a diez años, la Peque debe de tener ahora dos o tres"

—¿Cuál llegó primero, cómo y por qué?
—El primero en llegar fue otro. Se llamaba Rasky y murió hace cuatro años, justo cuando nos mudamos a nuestra nueva casa. Fue un dia muy triste. Llegó conmigo a mi casa cuando compartí piso por primera vez, primer día de casa y gatito bajo el brazo (sonríe, recordándolo).

—¿Siempre quisiste tener gatos?
—Siempre. Nunca me dejaron tener animales en casa de mis padres y tenía unas ganas tremendas de tener ¡cualquier cosa! Pero sobre todo un gato. Negro a ser posible.

—¿Por qué cuatro?
—La verdad es que fueron viniendo con el tiempo, no quise tener cuatro de repente. Mi pareja no quería tener animales y menos gatos, no le gustaban. Pero como a mí me gustaban mucho aceptó tener a Rasky. Sabía que yo quería uno negro, asi que me dijo: "si alguna vez encontramos uno en la calle, pequeñito, negro y que se deje coger, nos lo quedamos". Y ya ves, cuánta casualidad junta, que a los dos días nos encontramos debajo de nuestro coche un gatito negro maullando muerto de hambre. Carlos no se lo podía creer, pero ¡una promesa ers una promesa! Y además era tan lindo… Sólo duró unos seis meses, estaba muy malito, pero nos dio un cariño tremendo durante ese tiempo. Me acuerdo mucho de él, se llamaba Caos.

—¿Qué pasó después de Caos?
—Al poco tiempo en una tienda vimos uno ¡igualito que él! Y nos hacía carantoñas ¡como él! Pensamos que era una señal… Y así llegó Coco. Shasta y Misha fueron cosa de Carlos, que ya se había enamorado de los gatos y no podía parar. Yo me planté en cuatro, pero se murió Rasky… y vimos a la Peque…

—¿Cómo fueron las presentaciones?
—Los comienzos siempre son complicados, pero sólo las primeras semanas, luego siempre se han llevado muy bien todos. La peque es la que más está costando, porque es muy juguetona y los demás están ya un poco mayores para tanto trote, pero se llevan bien todos.

—¿Por qué te hacen feliz?
—Por todo el cariño que me dan sin pedir nada a cambio, todos esos mimos juntos llenaban un vacío que tenía hasta que llegó ¡nuestro bebé! Que lo llenó todo de repente.

—¿Son las mascotas compatibles con los bebés?
—Milo siempre ha estado rodeado de gatos y para él han sido maravillosos. Incluso ha aprendido mucho de ellos, le animaban a gatear detrás de ellos, aprendió a darles mimos ¡de la forma que lo hacían ellos! Nos daba con la cabecita como lo hacen los gatos era muy gracioso. Ellos siempre le han respetado mucho, ahora que corre detrás de ellos para cogerles del rabo le temen un poco más, pero aun así están encantados con él. Y Milo les adora.

—¿Alguna vez te han servido de inspiración para ilustraciones/proyectos?
—Siempre, muchas de mis ilustraciones están llenas de gatos. ¡¡No puedo tener mejores modelos!!









abril 10, 2012

La pregunta

La explosión le sorprendió deshojando la margarita. 

Fue algo rápido. 

Separó un pétalo, pronunció "me quiere" y, antes de ser capaz de echar mano al siguiente sintió el estruendo, el dolor en los oídos, el peso en el pecho, el terrible golpe de calor. 

Fue consciente de que estaba tirado en el suelo sólo cuando notó que se le clavaba una piedra en la abrasada cabeza. 

Su mano, los dedos en los que había sujetado hacía sólo unos instantes la margarita, permanecía inmóvil, en alto y en carne viva. A la altura de sus ojos. 

De la margarita no quedaba ni el tallo. 

Antes de desvanecerse, sólo atinó a pensar que no había tomado la precaución de contar los pétalos para seguir con su cantinela del "me quiere", "no me quiere" y que, ahora, nunca sabría si ella, deshecha por la explosión, a su lado... Le querría.

Imagen de: Juan Sánchez Larrauri (Guadalajara, México 15 de diciembre 1969) 
PS: Para @Adestinado, por haberme inspirado con uno de sus microrrelatos. 


abril 09, 2012

Yo soy Dracuberta

Por si no os queda claro: soy la tercera por la derecha. La de rosita, vamos... Qué cruz.


Hay en televisión una serie de dibujos animados que causa furor entre las niñas. Se llama Monster High y sus protagonistas son adolescentes monstruosos, hijos e hijas de los personajes de terror de toda la vida. Las semillitas que Drácula, el Hombre Lobo, la Momia y demás lindezas de la literatura clásica plantaron en sus señoras esposas fructificaron y dieron como resultado esta serie de nuevos malos malosos... Pero eso sí, con mucho estilo. 


Bueno. Pues hasta hace poco, yo estaba convencida de que las Monster High eran personajes de ficción, pero esta Semana Santa he descubierto que no es así. Son de carne y hueso. Y yo soy una de ellas. 

Os pongo en situación. Miércoles Santo por la noche. Reventada de tres días de desfiles a 12 horas de trabajo de media al día. Necesitada de mimos como la que más. La procesión del Silencio en Cuenca llegando a su recta final y con ella, mi jornada laboral. 

Voy móvil en mano porque, este año, a mis jefes se les ha ocurrido la feliz idea de que retransmita la procesión a través de Twitter. Suena un aviso de correo. Lo miro y es de mi último ligue (alto, guapo, simpático, más joven que yo, encantador). Lo abro toda ilusionada pensando que es un mensajito de buenas noches... Y buenas noches sí me decía, sí. Buenas noches y buena suerte que decían aquellos. 

Le escribo a mi amiga Paty, que anda en otro punto de la procesión echándome una mano, para contárselo. He de decir que, pasada la desilusión inicial, le reconozco a Paty que total no es para tanto: yo tampoco estoy enamorada y la cosa venía dando que no casi desde el primer momento por razones que no vienen al caso. Entre whatsapp y whatsapp dibujamos el mapa de la ruptura y de mis últimos escarceos sentimentales fallidos y Paty, al final, me acaba diciendo la frase mágica: "es que los tíos te ven con las ideas tan claras que se asustan. A los tíos les das miedo". Súper bonito todo, oye.

Al día siguiente, en el grupo de whatsapp que tenemos las amigas, la palabra miedo es la que más me repiten cuando buscamos justificación a por qué no funciona para mí una relación de pareja. Llamo a mi ex, a la sazón mi mejor amigo (es lo que pasa cuando el amor fue grande y verdadero) y le cuento que, otra vez, soy impar. "Eso te va a pasar muchas veces" me dice. "A los tíos les das mucho miedo. Va contigo". El último en decírmelo antes de convencerme de que soy una Monster High es mi hermano. 

O sea, que da igual que a partir de ahora sea y me comporte como una zorra sin corazón, me dedique a utilizar a los tíos, les ponga los cuernos... Si me dejan, será porque me tienen miedo. No me lié a guantazos a lo Jakie Chan con ninguno porque les tengo aprecio, pero estuve a esto (mostrando pizquita con los dedos) de hacerlo. 

¿Qué narices es eso del miedo? Cuando conocí a mi ahora mejor amigo, antes ex, antes novio intermitente, me dijo en más de una ocasión la frase "me gustas, pero me das miedo". Yo, que en aquella época no había escuchado eso nunca, me figuré que sería porque, con lo blanca que soy, le recordaría a Miércoles. Que tus amigas te digan que un tío te deja por miedo es normal: al fin y al cabo todas nos ponemos la misma mierda de excusas (con lo fácil que es decir: mira tía, no le gustas, o no lo suficiente y fin, no le veo yo tampoco el drama). Ahora, que se lo preguntes a un tío y te diga lo mismo... Es para preocuparse ya. 

Así que, he determinado que soy una Monster High. Y si hacemos caso a lo que me dice siempre mi ex debo ser Draculaura, por aquello de que soy un poco chupóptera sentimental, siempre necesito más cariño y más atención y nunca termino de estar contenta ( dice él; ¿verdad que me dice cosas preciosas?)

Así las cosas, yo me pregunto... ¿Cómo se deja de dar miedo a los hombres? ¿Qué clase de explicación/excusa para dejar algo es ésa del miedo (no es la explicación de mi affaire ¿eh? Él fue directo y sincero, cosa que le agradezco, es buena gente)? Y sobre todo... ¿Habrá por ahí algún valiente (o algún cobarde que se envalentone, que también me sirve) que, alguna vez, se ateva a salir con Dracuberta? 


Mientras llega (y por si acaso no llega) yo estoy preparando un test para todos mis affaires, ex affaires y proyectos de ex affaire que se me crucen en el camino. A ver si así soy capaz de enterarme de qué es eso que a algunos les da tanto miedo. Ya os contaré los resultados del estudio.  

Feliz y terrorífica semana, queridos y queridas.



Aviso legal: Todos los personajes y situaciones que aquí aparecen son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia



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