diciembre 30, 2008

Fin de Año

Pues sí, mañana es ya Fin de Año. Y esta vez, será para mí muy especial. Mañana marchamos para Huesca una amiga de la facultad, Marina (a la que ya conoceis por Sex and the City) y yo, a ver a otra amiga de la facultad (a la que también conocéis por la mencionada sección, aunque ella prefiere permanecer en el anonimato).

Será el primer Fin de Año que pasemos las tres juntas y me hace especial ilusión porque, aunque hemos vivido prácticamente de todo desde que nos conocimos hace ya ocho años, lo cierto es que nos quedaba estar juntas la noche (junto con la de San Juan) más mágica del año. Habrá cena especial, velas doradas para la suerte y el dinero, velas rojas para que mejore el amor de todas, velas amarillas para la amistad.

Habrá algo de oro en la copa de cada una y lencería roja (siempre la hay) por cortesía de Casiopea (es ya tradición!!!). A la vuelta, prometo poner fotitos. Así que, como no regreso hasta el 4 de enero, os deseo a tod@s una feliz salida y entrada de año, que vuestros deseos se cumplan, que si no se cumplen este año no desesperéis, porque perseverar da sus frutos y, sobre todo, que seáis felices.
Estos son los días en los que más sentimental se pone uno, es lo que tiene. Hace doce meses decidí abrir por fin un blog en el que compartir la literatura que llevo dentro y que brota de mí como las flores en el campo, después de muchos recelos, mucho pensármelo, mucho pensar que era demasiado complicado para mí y mucho miedo, sobre todo, a que no me leyera nadie y esto se convirtiera en un desierto tan desierto como el de mis cuadernos escritos que sólo yo leo.
Tardó un poco en arrancar, pero nunca pensé que en un año estaría ya camino de las 3.000 visitas.
Es cierto, no son muchas en comparación con otros blogs, pero para mí son las suficientes. Gracias a ellas he conocido a personas maravillosas que ya tienen un hueco en mi corazón y en mi vida y a quienes no podía olvidar en un día especial como hoy, víspera del último del año. Hablo de Rosalía, Elisa, Safiro, Aitana, Pilta, Krikri, Bea, Mayu, Missmanitass, Anacleta Coqueta, Espita Gorgorita, Carmina, Lolita Blahnik, Eva Brochazos, Anita, Aaris, Janil, Mariola, Mertxe, Ogigia, Boedarkyss (luz masculina en mi blog!), Eendar, Silvia, Iruneh... creo que no me dejo a nadie pero si me he dejado a alguien, le admito varios capones y que esté sin comentarme un mes, por olvidadiza.
Os quiero. De corazón. De verdad. Nunca pensé que se podría conseguir tanto cariño a través de un blog. Nunca imaginé que se podían hacer intercambios, que se podía participar en un amigo invisible por internet, que se podía encontrar tanta y tanta gente que merece la pena. Gracias por pasar por Tusitala, por comentar, por descubrirme vuestras cosas y abrirme vuestro corazón a través de las palabras. Para alguien que les da tanta importancia como yo, la sensación es indescriptible. Por eso espero encontraros de nuevo a tod@s en 2009, porque este blog seguirá con nuevas sorpresas y sorteos (preparáos porque en enero cumple un año!!!) y quiero que vosotr@s estéis en ellos. No dejéis de visitar Tusitala, porque Casiopea... os quiere.


Besos, nieve y vueltas de campana.


Nos vemos a la vuelta.


Casiopea

diciembre 29, 2008

El sustituto

He empezado a hacer la cena Special K. La de los cereales con virutas de chocolate. Exactamente llevo haciéndola tres semanas y dos días. Más o menos (lo del más o menos lo digo por no quedar de paranoica, en realidad el cálculo es exacto, milimetrado y comprobado) desde que mi affaire (lo de rollete me suena quinceañero) regresó a su casa. Es lo que tiene buscarse los polvos a seiscientos kilómetros de la propia. Que cuando llegan son mucho más apasionados pero que, en un breve lapso de tiempo (dos o tres días al mes a lo sumo) se acaban. Cuando el sexo se va y no hay sexo cercano a la vista (o no lo buscamos, así somos las mujeres) se hace necesario por encima de todas las cosas un sustituto. Y todas sabemos que el del sexo... es el chocolate. Por eso he empezado a hacer la cena Special K. Que lo de sustituir está muy bien, pero a ser posible sin subir de talla.
La relación que tiene el chocolate con el sexo es curiosa y mis amigas y yo consideramos que no está suficientemente estudiada. Porque sí, sabemos que estudios científicos han descubierto que comer chocolate genera en la mujer la misma hormona del placer que un orgasmo pero, dejando a un lado cuestiones científicas que luego resultan ser de poca aplicación en la vida real... ¿Alguien puede decirnos qué tiene que ver una cosa con forma rectangular y concebida en porciones... con un tío? Y no, no me digáis que será porque nos recuerda a sus abdominales porque lo más cerca que hemos estado ninguna de nosotras de una tableta de esas es lo que nos hayamos podido pegar a la pantalla del televisor/ordenador en un momento dado, u hojeando alguna revista para mujeres.

Sea como fuere, la relación entre el sexo y el chocolate es tan evidente para las mujeres, que ahora hasta una marca de desodorante masculino se anuncia prometiendo al hombre que le volverá, a los ojos de las mujeres, tan irresistible como el chocolate, aunque el tal hombre en cuestión sea un verdadero adefesio. A mí, a decir verdad, más que provocarme deseo sexual, ver a un tío que parece un muñeco de chocolate como los que se cuelgan en el árbol de Navidad me da un poquito de grima. Y en cualquier caso, si tuviera en mi cama a un tío que huele tanto a chocolate (del de comer, no del de fumar) seguramente me apetecería más darle un buen bocado que echarle un polvo. Y luego está que... ¿qué gracia tiene liarse con un tipo que huele a chocolate? Si lo que buscamos las mujeres en el chocolate es alcanzar las sensaciones que nos produce el sexo... ¿Quiere eso decir que un hombre que utilice el mencionado desodorante pretende que tengamos un orgasmo sólo con olerle? A mí no me convence. A mis amigas, tampoco.

Y si no, que le pregunten a Lola, que es muy sensible en cuestión de olores. Hace poco salió con un chico, Sergio, que olía de maravilla. No sabía exactamente a qué, era algo como canela pero mucho más intenso, o eso nos explicaba ella cada vez que quedábamos a desayunar y le había visto antes. La cuestión es que el aroma que desprendía el tal Sergio la volvía loca... pero él resultó ser más bien poco apasionado. Nosotras ya veíamos venir que la cosa no iba bien, porque Lola desayunaba aquellas mañanas después de ver a Sergio un tazón de chocolate con una palmera... también de chocolate. Y... aquella dosis extra y exagerada de cacao sólo podía significar una cosa. Ayer por la mañana, Lola me llamó para contarme que se ha apuntado también a hacer la cena Special K. Con chocolate. Y que la búsqueda de un sustituto no calórico para Sergio está en marcha.

Si los hombres saben que las mujeres buscan en el chocolate lo que no encuentran en el sexo... ¿por qué será tan común que nos regalen bombones, especialmente en la primera cita? ¿Tan poca confianza tienen en sí mismos y en sus dotes como amantes? ¿Buscan con el regalo asegurarle a la mujer una buena dosis de placer sí o sí... o simplemente no saben lo que hacen? Nosotras apostamos más bien por lo último.

Hay momentos en los que es agradable mezclar sexo con chocolate. Me viene a la cabeza una costumbre que tiene mi affaire de los seiscientos kilómetros. A veces, al besarme, desliza en mi boca un pedacito de chocolate. Mientras me preparo una noche más para mi cena Special K, me pregunto si las mujeres no habremos equivocado el concepto, tratando de buscarle sustitutos al sexo. Y es que empiezo a pensar que sería mejor hacerlo al revés. Buscarle ya sustitutos al chocolate. Y no sé qué pensaréis vosotras pero yo... me quedo con el sexo.

Aviso legal: Todos los personajes y situaciones que aquí aparecen son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 

Premio al Blog Amigable de Mayú

Mi querida Mayú, de Culito veo culito deseo, me ha dejado un bonito premio al Blog Amigable. Por fin tengo tiempo de recogerlo y de agradecérselo como merece!!!

Mil gracias guapa. Gracias por haber pensado en mí y por estar entre las personas especiales que he conocido este año gracias al blog.

Aquí dejo constancia del premio.

Y mis diez elegidas soooon:












Besos para todas!!!

diciembre 28, 2008

Intercambio con Elisa (Brochifú) Parte I




Hace un tiempo, Elisa, de El blog de Brochifú, y yo, decidimos hacer un intercambio. Se trata del segundo para mí y la verdad es que me hacía mucha ilusión intercambiar con Elisa, tanto por las cosas tan preciosas que hace como por lo buena gente que es. Como me gusta hacer los intercambios temáticos, éste tiene la particularidad de que yo tengo que escribir un cuento para una de las cosas que me ha enviado, es decir, que una de las cosas que ella ha hecho será el eje central del cuento que ya estoy escribiendo.




Su parte del intercambio apareció en mi buzón el sábado pasado, pero por avatares de estos días de Navidad en los que el trabajo se multiplica por siete (y el tiempo disponible se divide por la misma cantidad) no he podido publicarlo hasta ahora. Elisa me había avisado casi una semana antes de que el paquete ya salía para casa y, aunque en estas fechas en Correos lo llevan mal y todo llega tarde, la verdad es que ambas estábamos inquietas por si se había perdido. Pero, cosas de la magia que hay en mi vida, el sábado, cuando ya pensaba que no llegaría hasta esta semana... El duende-cartero lo dejó en mi buzón.




Eso sí... el encargo lo hicieron un poco mal, porque a pesar de lo grande del sobre el hombre lo metió de mala manera y por poco no me rompe algo. Afortunadamente no, y todo lo que Elisa había preparado para mí llegó intacto... y precioso. Porque madre mía... Además de un montón de cosas (aquello era ponerse a sacar del sobre y no acabar) Eli me ha enviado cosas preciosas preciosas y encima... personalizadas!!




Voy a ello y al detalle. Lo primero que saqué fueron los broches. Uno del cangrejo más famoso de la blogsfera y que me encanta desde el primer día que lo ví. Otro de un molinillo rojo y negro precioso, que lo llevo en el bolso (me encanta customizar los bolsos con broches, chapas y demás). Un broche... de ¡¡Triqui!! Y es que este me encanta porque Triqui era mi personaje preferido de Barrio Sésamo, cuando era pequeña me gustaba comerme las galletas así a lo borrego, como él (ya apuntando maneras desde chica... vaya piezaaaaa). Y.... ¿Sabéis la Niña Flor? Bueno, pues como Eli sabía que me gusta mucho ese broche, me hizo uno... personalizado!! Rojo y negro, precioso precioso.




Ya sólo con esto estaba encantada, pero es que dentro del sobre había más. Un punto de lectura chulísimo de una flamenca con lazo de lunares y todo, que me encantó. Un pollito de cartón para armar y recortar (que dice mi hermano que se lo dé y yo le digo que también le quiero mucho y que se siente un ratico por si tardo en dárselo) y una libreta preciosa, con las hojas blancas, sin cuadros, ni rayas, ni nada, que es como a mí me gustan las libretas. Es de la diseñadora Nicoletta Beccoli y madre mía... es perfecto para mis historias de fantasía, los dibujos que tiene en la portada lo dicen todo.




Pero es que aquí no se acaba la cosa. Porque para finalizar... saqué un paquetito amarillo cuidadosamente envuelto. Me preguntaba yo qué sería... Y al abrirlo... ¿qué apareció dentro? Pues una muñeca!! Una de las lindas muñecas que Eli ha creado recientemente. Con lo que me gustan a mí las muñecas de trapo... me conquistó. Se llama Tarsila (como un personaje de uno de mis cuentos) y ya ocupa un lugar especial de mi habitación.




Ahora me toca a mí enviar mi parte, que está casi terminada a falta de unas cosillas de última hora. ¡¡Espero que a tí también te guste todo!! Muchas gracias por tantas cosas preciosas y por tanto cariño, Eli.




Un beso enorme




PD: Aquí os dejo unas fotos de todo. No son muy buenas, pero se ve lo precioso que es!!!

Tarde de concierto

Esta tarde he vivido una aventura más en esto de ser periodista, presentar actos, inventar historias y esas cosas que a mí me gusta hacer por más que la gente no las entienda.

Hace alrededor de dos meses, me invitaron a participar en una iniciativa preciosa: un concierto benéfico a cargo de una escolanía de voces blancas (es decir, de niños). Acepté, a pesar del trabajo que tengo estos meses, y esta tarde ha sido la puesta en escena.

Mi trabajo ha consistido en presentar el acto y, para ello, escribí un cuento de Navidad en el que las canciones de los niños del coro eran el hilo conductor y el leit motiv del texto. El sábado fue el ensayo general, que salió bastante bien, y esta tarde otra vez ya en el escenario real.

El concierto empezaba a las seis de la tarde y... qué nervios hasta que salimos!! Cuando uno escribe algo y le gusta, debería salir seguro al escenario, pero lo cierto es que a mí siempre me atenazan los nervios de última hora. ¿Y si al público no le gusta? Ufff... el público es soberano.
Pero sí ha gustado. Y mucho. Y estoy muy agradecida a las más de trescientas personas que abarrotaban el lugar. Los niños lo han hecho bárbaro, como ellos saben hacer. Y también los tres músicos que les han acompañado al piano y a las flautas de pico. Y yo... creo que me he defendido bastante bien. Siempre da un poco de vergüenza recibir felicitaciones, pero la verdad es que hacen mucha ilusión. Y hoy he recibido tantas que ya ni me acuerdo. Por eso estoy contenta. Porque he contribuido a que el concierto de los niños fuera incluso un poco más emotivo.

Y si las palabras llenas de afecto hacen ilusión... las flores también hacen mucha. En todas las presentaciones que he hecho, sólo en esta me han traído un ramo de flores al final. Y el agradecimiento del responsable de que todo esto haya salido, Fran, hacia mi persona, ha sido muy emotivo y especial.

Gracias a todos. Por estar ahí, por vuestras palabras, besos y abrazos. Por ese precioso ramo de flores (¡¡hacía tanto que nadie me regalaba!!) y por haber confiado en mí y contado conmigo una vez más.


Foto: Yo, en la habitación de casa, con mi ramo (y a la espera de que me pasen alguna del concierto, que iba toda elegante con mi traje de chaqueta negro y una camisa de encaje negra con fondo azul... rompedora!!!)


Sentimiento: Tranquilidad (y felicidad, por el trabajo bien hecho)

diciembre 21, 2008

Pastelitos y galletitas

Hay un delegado del gobierno regional en la ciudad al que mis compañeras de trabajo, especialmente Lola, han rebautizado como "Galletita". No es que tenga cara de pan, ni muchísimo menos, ni que le hayamos sorprendido alguna vez con una caja de galletas Cuétara —nos ha comprado Nutrexpa la fábrica y lo mismo a partir de ahora saben a Cola Cao...— bajo el brazo. No. El motivo de llamarle por este apelativo gastronómico a este chico es que es la típica persona que, en cuanto la vez, sabes que es ñoña. "Galletita" en cuestión, además de tener cara de perrito abandonado incluso en las ruedas de prensa, confirma que es el colmo del pastelismo en cuanto abre la boca. Mis compañeras de trabajo y yo, que nos hemos deshecho del romanticismo a base de acumular fracasos amorosos, tenemos que hacer verdaderos esfuerzos para aguantarnos las ganas de reír en cada una de sus conferencias de prensa.

Algunos hombres se ponen muy graciosos cuando pretenden ser románticos. Eso por no decir ridículos. En esto del romanticismo y de los escarceos parejiles, la línea entre el buen gusto y lo rematadamente hortera es, además de delgada, difusa. Si hay algo que a Lola y Mariela, mis compañeras de trabajo, y a mí, nos molesta que nos llamen, eso son los nombres de dulces. Lola tuvo un novio que solía llamarla cosas como "pastelito" o "bizcochito", dependiendo del día. El susodicho se dirigía así a Lola aunque ella estuviera rodeada de la plana mayor de autoridades de la ciudad, con una enorme sonrisa, mientras que a Lola se le demudaba el rostro igual que si acabara de ser poseída por un alien.

Lola trató de hablar del tema con él después de una de nuestras reuniones gastronómicas de los miércoles —o lo que es lo mismo, después de comer en vaso un miércoles más, que es como nos gusta a nosotras comer los miércoles—. Le aconsejamos que, si no le gustaba aquél comportamiento, lo mejor era que se lo planteara directamente en lugar de pasarse de morros con él una semana. Máxime teniendo en cuenta que ponerle morros a aquél chico era contraproducente y sólo le hacía aumentar las dosis de su peculiar romanticismo. Sin embargo, decirle a un pastel que te empalaga tanto bizcocho y tanto merengue no siempre tiene el efecto deseado. El novio de Lola se lo tomó bastante mal, hasta el punto de considerarlo una ofensa personal. Algunas semanas después de la conversación de marras, el chico en cuestión plantó a Lola por una napolitana de Nápoles a la que no le importaba recibir dosis extra de chocolate.

En nuestra reunión gastronómica de los miércoles de aquella semana, todas coincidimos en que el ex de Lola era un brownie revenido y con moho pero, más allá de la rabieta post-abandono, yo me quedé pensando qué nos pasa a las mujeres con el romanticismo. Si un chico insiste en invitarnos a cenar, en abrirnos una puerta o en cedernos un asiento en el metro, la mayoría de nosotras suele tener dos reacciones: O se pone hecha una fiera argumentando que el chico quiere hacerla de menos tratándola como a una de aquellas damas pavisosas del siglo XVIII, o estalla en carcajadas irónicas en su cara. Eso cuando no nos da por pensar directamente que es un salido que quiere arrimar cebolleta como sea, aunque sean las ocho de la mañana de un lunes de enero.

Pensándolo fríamente, las tres reacciones deben resultar desconcertantes para el sexo masculino. Si a todas —o casi todas— las mujeres nos gustan los detalles —dejando a un lado los grados de ñoñismo que soporte cada una— y que nuestro chico nos trate bien... ¿por qué vemos luego tan ridículo que llegue con bombones o un ramo de flores? Y... ¿por qué eso nos pasa cuando nos lo regalan a nosotras... pero luego envidiamos a las compañeras, amigas o conocidas con las que tienen estos detalles?

Salí con un capullo que se llamaba —y se sigue llamando, me consta— Jorge. La noche en que nos conocimos, me compró una rosa de las que van vendiendo ciudadanos chinos en los bares de copas. Yo tenía 22 años, no gastaba demasiada buena suerte con los hombres, Jorge era todo lo que yo buscaba en un chico por aquella época —tenía el pelo largo y tocaba la guitarra en un grupo— y aquello me pareció el summum del romanticismo. La flor todavía la guardo entre las páginas de un libro que me encanta. A Jorge le perdí de vista hace mucho tiempo. Exactamente, desde la misma noche en que se acostó conmigo. Haciendo un repaso de los momentos de romanticismo que ha habido en mi vida, me dí cuenta de que empecé a ridiculizarlos justo después de la enorme decepción de Jorge. Esa noche no pude dormir. ¿Somos las mujeres heridas incapaces de apreciar de nuevo el romanticismo? Cerrar las puertas al romance ¿no es hacer pagar a los demás los platos rotos de otros hombres? Si algo saqué en claro, es que esa no es una postura justa para los hombres. Para nosotras, tampoco.

Mi amiga Marina piensa que hay una edad a partir de la que el romanticismo pierde sentido. Según ella, esa edad son los veinticinco. Como los acabo de cumplir, estoy muy sensible con el tema, así que le pedí por favor que argumentara bien aquella afirmación antes de soltarla tan a la ligera. El argumento de Marina me dejó helada. Según ella, la adolescencia emocional —en la que tendría cabida el romanticismo— va de los 15 a los 25 años. Durante ese período nos es lícito decirnos piropos y ñoñerías, hacer promesas absurdas, regalar flores o escribir poemas. Cumplidos los veinticinco, llega a la vida la madurez emocional. Y según Marina... hay que olvidarse de las mariposas en el estómago y los pájaros en la cabeza, en aras de no entorpecer con nada superfluo la búsqueda de ese alguien con quien iniciar un proyecto en común. Y, en opinión de Marina, eso no puede hacerse con alguien que te llame "pastelito". De todo el razonamiento, esto último es lo único en lo que estoy de acuerdo.

Aun siendo "antirromántica" confesa, escuchar aquellas afirmaciones descarnadas de labios de Marina me produjo cierta desazón. Es cierto que no quiero que nadie me llame "bollito" o "lacasito" pero... ¿no hay una forma de romanticismo que no haga que se te dispare la diabetes por exceso de dulce? Cuando ya empezaba a pensar que no, que en el romanticismo —como en las tartas de chocolate— no existe el término medio, apareció Iván. Cuesta arrancarle un piropo o un detalle convencional, pero en cambio, no dudó en hacerse seiscientos kilómetros un lunes de marzo con una moto de 125 cc. y un frío helador sólo para llegar a verme por sorpresa. Esa noche, arrullada por sus besos y entre sus brazos, descubrí que ese era exactamente el tipo de romanticismo que yo quería.



Aviso legal: Todos los personajes y situaciones que aquí aparecen son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

diciembre 19, 2008

Una tarde de nieve —Editado—

El domingo pasado, con toda la resaca del Barça-Madrid y el cabreo, mi hermano y yo cogimos el coche (que ahora no le arranca, pobrecito mío... Danny California está dando ya sus últimos estertores) y nos subimos para Cuenca. Más pronto de la cuenta, porque habíamos sido avisados por meteorólogos de lujo (de los que miran por la ventana y dicen ¡hostias que va a nevar! cuando ya viene nevando XD) de que quizá la carretera de Dios por la que tenemos que ir hasta que cogemos la autovía estuviera llena de nieve o a lo peor, de hielo.

Y... sí. Nieve había y mucha. Y como una es cabra de toda la vida, pues le hace a su hermano pararse en una curva "donde-la-nieve-está-muy-bonita-parasporfa?-parasporfa?" para salir, sólo con la bufanda como prenda de abrigo y ponerse a posar cual Pe y Mo en un calendario de Mango.

¿El resultado? Unas fotos preciosas de la nieve (como ésta, sólo que sin mí algunas :P jajajajajajajaja) y un resfriado de aúpa que creo que ya sé dónde lo he cogido.

Me gusta la nieve. Alguien siempre me dice que debería plantearme vivir en Andorra porque allí siempre hay mucha y la temperatura es un poco mejor que la de aquí. No sé si me terminaría cansando, pero la verdad es que me chifla que nieve, desde que era pequeña.

Aunque sospecho que, en lugar de ser por lo bello de los paisajes, por lo bucólico que se pone todo... es porque cuando era peque y nevava... no podíamos ir al colegio XD

Besos nevaditos para tod@s :)

Postdata: Estos días voy tan liada que apenas tengo tiempo de pasarme por vuestros blogs, no digamos ya dejaros saluditos. Lo siento mucho de verdad, prometo ponerme al día de todo a partir de la semana que viene. Muchas gracias a todas las que estáis pasando a saludarme estos días, por vuestros comentarios, mails y demás. Espero que sepáis perdonar esta ausencia. A Missmanitass: Sí... ¡he publicado un libro! No lo has soñado jejejeje. Puedes encontrarlo en http://casiopeayeltiempo.bubok.com y si prefieres que sea dedicado, envíame un mail a estrellasenlasmanos@hotmail.com y hablamos :). A mi AS en el SWAP de Mini Mini... ya casi está!!! Sale pitando para tu casita el lunes :D. Y a todas otra vez... GRACIAS!!! Que sois las mejores.

Besos!!!!!!

diciembre 16, 2008

"Control + Z"

Álvaro, nuestro único compañero de trabajo masculino en la redacción, llegó ayer muy preocupado al periódico. Últimamente está sufriendo algunos episodios de estrés y ayer, mientras pelaba patatas en casa para una tortilla, tuvo un ataque de ansiedad. ¿El motivo? Como el mismo Álvaro nos contó, en un momento dado hizo un corte demasiado grande en una patata y, en ese mismo instante, su cabeza pensó: "Control + Z". Puede no tener sentido para alguien que no trabaja pegado a un ordenador, pero nosotras supimos al momento lo que significaba: Que "Control + Z" es la combinación de teclas que usamos cuando nos equivocamos en algo y necesitamos empezar de nuevo y que Álvaro necesita unas vacaciones.

Mientras reíamos y bromeábamos con Álvaro para quitarle hierro a la situación, pensé lo bien que nos vendría algunas veces tener en nuestra vida un botón que nos permitiera borrar y empezar de nuevo sin esfuerzo. Mientras hablaba con Paloma esa noche, supe que si se inventara ese botón, ella sería una de las primeras compradoras. Dentro de dos días sale para Islandia pero ayer, en lugar de hacer las maletas con la ilusión que da saber que vas a ver a alguien por sorpresa, Paloma estaba pegada a la pantalla del messenger, esperando que Ismael le hablara. Según me contó, esa misma tarde, mientras decidía entre otras cosas qué conjunto de lencería llevarse, apareció un e-mail de Ismael en su bandeja de entrada.

Era un mail aséptico y muy corto, me dijo Paloma. Salvo por el detalle de la última línea: "El fin de semana bien. Tengo cosas que contarte. Aunque ya te he ido adelantando algo". Esa post data había hecho saltar todas las alarmas de Paloma porque lo que Ismael le había ido adelantando era que le gustaban cuatro chicas que ha conocido en Islandia. Cuando esa tarde le habló en el messenger e Ismael no contestó, Paloma supo que algo pasaba. Y, sin querer reconocerse demasiado por qué, sintió un dolor en lo más profundo, un miedo a que no pasara nada entre ellos cuando volvieran a verse, miedo a que las cosas hubieran cambiado. Unas horas de conversación y muchos nervios después, Paloma por fin confirmó sus sospechas. Ismael se había liado la noche anterior con su guía Erasmus en Islandia. Apenas fueron cuatro besos y ambos iban borrachos, dijo Paloma que le explicó Ismael, pero a ella le sirvió para desear borrar el momento en que compró los billetes a Islandia.

Tratando de poner un poco de orden, le pregunté a Paloma si seguía sintiendo algo por Ismael. Al fin y al cabo él es sólo su ex y ella ha tenido novio diferente hasta hace un par de meses. Tardó en responder, pero al final contestó con un escueto "sí" que lo decía todo. Aquella noche, Paloma durmió pensando en que, si pudiera, tal vez borraría los años de trabajo pasados en Cuenca que acabaron costándole su relación con Ismael. "Eso sí" me dijo antes de apagar el messenger. "Ya le he dicho que, después de esto, ya puede olvidarse de que pase algo entre nosotros alguna vez. Me ha dicho que aún así lo intentará... Pero yo no pienso ceder". Esa noche, yo me dormí pensando si a Ismael no le vendría bien también hacer un "Control + Z" hasta justo antes de enrollarse con su guía Erasmus.

Por la mañana, me sorprendió un e-mail de una agobiada Pilar. Hace unos meses cometió el desliz de decirle a su affaire del trabajo que le iba a enviar unas fotos suyas en biquini. El susodicho llevaba mucho tiempo insistiendo y Pilar, en la euforia del momento, terminó por decirle que sí. Luego se enteró de que tenía novia, recordó que ella también tiene novio, las cosas se fueron enfriando y la promesa de unas suculentas fotos en biquini quedó en el aire. Pilar pensó que se le habría olvidado —sin tener en cuenta que un hombre nunca olvida una cosa como esa— pero a juzgar por su e-mail alarmado, el ex affaire vuelve a la carga. Pilar me decía al final del mismo que desearía no haberle hecho nunca aquella propuesta y a mí se me pasó al instante por la cabeza el famoso "Control + Z".

Mientras caminaba hacia la cafetería más cercana, pensé en las cosas que a mí me gustaría borrar. Las peores son las más evidentes pero hay otras que al principio parecen geniales y conforme se van desarrollando ya no lo son tanto. Esas cosas de las que no sabemos si nos gustan o no, si nos hacen felices o no... son las más difíciles de borrar. Me pregunto qué hubiera pasado si no hubiera respondido al primer mensaje de Iván. Si no hubiera aceptado su propuesta de venirse una semana de vacaciones a mi casa, al mes de conocernos. Qué hubiera pasado si nunca nos hubiéramos vuelto a ver. O si, en vez de conocer a Alejandro hace dos años, cuando aún estaba con Alba y eso hizo que, a pesar de la química que saltó nada más vernos entre ambos, no pudiera pasar nada, le hubiera conocido ahora que estoy planteándome de nuevo las cosas con Iván. Me pregunto qué pasaría si, ahora que Alba ya es historia, Iván también lo fuera. Sorbiendo un café bien fuerte, yo también quise tener a mano un botón de "Control + Z" para borrar... o quizá no.

Al regreso a la redacción, tenía un nuevo e-mail. En él, una Pilar radiante me contaba que había decidido enviarle la dichosa foto en biquini a su ex affaire, a ver si así la dejaba en paz. Para que juzgase por mí misma, Pilar me enviaba la foto. Casi no pude parar de reír. El cuerpo era el suyo, sí. Pero en lugar de su cara, Pilar había puesto la de un mono más bien feote. Cerré la bandeja de correo con una sonrisa. Y pensé que, quizá en nuestra vida no podamos hacer "Control + Z" cada vez que queramos... Pero siempre nos queda la opción "Delete".

Aviso legal: Todos los personajes y situaciones que aquí aparecen son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 

diciembre 12, 2008

Flores de calabaza

La abuela Felisa tenía una gallina que todas las mañanas se comía un tomate. Era una gallina vieja casi como ella, con las plumas cenizosas y pochas de tantos años como tendría, a veces uno miraba a la abuela y luego a la gallina y juraría que les podía sacar parecido. La abuela Felisa tenía una huerta muy frondosa en la aldea, tanto que a veces uno tenía que adivinarla entre las plantas de tomates y las varas plagadas de judías verdes, largas y hermosas. Allí donde se cimbreaban las plantas estaba Felisa agachada quitando lombrices o regando poco a poco, con una vieja lata de tomate muy limpia y relucia, los surcos que había cavado seguida de su gallina. En las tardes, a la caída del sol, Felisa se sentaba en una silla baja tejida de esparto a la puerta de su casa, con la gallina en el regazo, y le acariciaba las plumas hasta que anochecía.

* * * * *

Los cabellos de Felisa eran negros como carbón y sus ojos brillaban como el agua clara de un riachuelo cuando encontró a la gallina. Estaba recogiendo tomates en su delantal para que su hermano pudiera llevarlos al mercado en la tarde, cuando descubrió medio escondida entre unas matas de calabaza en flor a una gallina blanca como la leche que estaba picoteando un oloroso tomate. Trató de ahuyentarla con un brazo - ¿Cómo habría conseguido la gallina arrancar un tomate y llevarlo hasta allí para comérselo? – pero sólo consiguió que se le cayeran al suelo todos los frutos maduros que llevaba en el delantal y que la gallina le picoteara alguno.

-Madre, hay una gallina en el huerto- Había dicho Felisa al regresar a la casa.

La mujer se había enfadado mucho al enterarse de que había un bicho suelto por su huerta destrozándole los tomates. Seguro que se le había escapado a la vieja Cirila, porque siempre se dejaba abierta la alambrera del corral y sus gallinas merodeaban por el pueblo hasta que su nieto era capaz de recogerlas. Ella misma se encargaría de coger a la gallina al día siguiente y de retorcerle el pescuezo si volvía a comerse uno de los tomates. Pero la gallina era lista, Felisa lo recordaba y se reía ahora que tenía los cabellos más blancos que las plumas de su gallina y el rostro de aceituna lleno de arrugas.

La gallina se escondía bien entre las matas de la huerta y a su madre le gustaba poco agachar el lomo. A la segunda vuelta que dio por el huerto sin encontrar nada había desistido. Se marchó a la casa, pero le había dejado el encargo a ella. Arrancaba judías de las varas con el sol de la tarde, cuando escuchó un picoteo sordo a su espalda. Se había agachado, arrastrándose despacio por los senderos que sus pies habían trazado en el huerto y la había encontrado otra vez debajo de las plantas de flores amarillas de las calabazas, picoteando un hermoso tomate entreverado. Sabía que tenía que llevársela a su madre, pero al principio le había dado miedo cogerla. Y luego, cuando se lo perdió, no quiso matarla.

La gallina vagabundeaba por el huerto detrás de ella, picoteando el reguero de agua que dejaba en el suelo. A Felisa le hacía mucha gracia aquella manía que tenía de esconderse entre las matas cuando se volvía para mirarla. Le gustaba sentir sus pasitos de gallina en el camino y su murmullo que no llegaba a ser cloqueo cuando llegaba. Había tomado la costumbre de dejarle todas las tardes un tomate debajo de las flores de las calabazas, porque le pareció que quizás la gallina tuviera hambre por la noche. A la mañana, cuando volvía, el tomate estaba picoteado casi hasta la piel y la gallina campaba a sus anchas cazando lombrices en los charcos.

Felisa recordaba bien la primera mañana que no encontró ni rastro del tomate. Le había extrañado porque su gallina nunca se comía la piel, pero aquella mañana no había nada y el animal picaba el tallo de un tomate intentando separarlo de la mata. Felisa pensó que se lo habría llevado algún gato, aunque no había encontrado rastro ni ramas rotas por toda la huerta. De lo que sí estaba segura era de que la gallina estaba enfadada con ella, porque aquél día se había escondido entre las flores de calabaza y ni siquiera cuando le mostró un tomate blando de tan maduro, que eran los que más le gustaban, había salido de su escondrijo. La muchacha le había dejado un tomate también aquella noche, un poco más escondido para que si venían los gatos no se lo llevaran, pero a la mañana siguiente no había ni rastro del tomate y la gallina se estaba comiendo tranquilamente el que ella misma había arrancado de la mata. Felisa se había asustado. No le gustaba la idea de tener algún bicho merodeando por su huerta porque podía morderle. O atacar a su gallina. Sin embargo no podía decirle nada a su madre o se enteraría de que la gallina seguía danzando por el huerto y comiéndose sus tomates, lo que la enfurecería mucho.

Por eso se había levantado aquella madrugada en la hora fría que precede al alba, se había arrebujado en su chal encarnado y, con un palo en la mano, flanqueada por el canto hermoso de los grillos y las chicharras, se había encaminado a la huerta junto al río para ver quien se comía los tomates de su gallina. A la luz de las estrellas, Felisa vio moverse las cañas de las judías, junto a las plantas de calabaza. El corazón se le aceleró. ¡Así que allí estaba! Felisa se encolerizó. Ahora se iba a enterar el bichejo que se zampaba los tomates de su gallina y había conseguido que el animal se enfadara con ella. Se acercó sigilosa hasta el lugar donde se movían las cañas, las retiró... y se econtró con los enormes ojos negros de un joven que la miraba asustado, con la boca llena de tomate. A su lado, con todas las plumas alborotadas, la gallina pugnaba sin éxito por quitarle el fruto. Era un desertor. Eso le había dicho cuando Felisa, sin saber qué hacer, había bajado el palo. Estaba de paso, le prometió. Sólo de paso. No quería causarle problemas. Se había refugiado en su huerta porque era la que tenía las plantas más grandes, le había explicado. Y se comía los tomates de la gallina con la esperanza de que así ella no le descubriría, porque no echaría nada en falta. Esa noche, Felisa había dejado dos tomates bajo las calabazas y, cuando en la mañana regresó, había un puñado de lirios frescos, plagados de rocío, junto a los restos del tomate de la gallina.

Felisa se había levantado una madrugada y le había dado al desertor un beso que le supo a tomate. Luego se había marchado, dejando a la gallina al cuidado del muchacho. Por eso él no se había ido con el amanecer como hacía cada día y la había esperado para ser él quien la besara de nuevo, con un ramo de lirios en la mano. Desde el otro lado del riachuelo, la vieja Cirila había divisado a su gallina blanca. Y, medio escondidos entre las varas de pimientos, a los dos jóvenes tomados de las manos. En la aldea se había armado un gran escándalo. La chismosa de Cirila había tardado muy poco en contarle a todo el mundo lo que había visto y los hombres se habían apresurado a llegarse hasta el huerto para capturar al traidor: allí no querían desertores. Sin embargo, por más que habían buscado dejando malparadas todas las plantas del huerto, sólo habían encontrado a una gallina blanca que les picoteaba los pies por destrozar sus tomates. Felisa había sido enviada entonces a servir con su tía a la ciudad, cuando le desaparecieron los morados de los pescozones que le había dado su madre. Y Cirila se había llevado la gallina, que no dejaba de picarle las manos.

* * * * *

Las arrugas habían dibujado ya senderos en el rostro de Felisa para cuando regresó a la aldea. Su madre había muerto, la casa estaba abandonada y lo que había sido una huerta había desaparecido, comido por la maleza y las flores silvestres. La mujer se había sentado al borde del río, en el lugar donde solía llenar sus latas de agua para regar los surcos. Se había sacado un hermoso tomate enverado del bolsillo y, depositándolo en el suelo, contempló la puesta de sol. Los pasitos comenzaron con un rumor al fondo de la maleza, un sonido que se fue haciendo cada vez más cercano hasta convertirse en un picoteo. Felisa sonrió: allí estaba su gallina, picoteando como siempre un tomate. Y sabía que un hombre no era lo mismo que una gallina a la que había domesticado con un tomate. Y que nunca le había dicho que volvería. Pero iba a esperarle. Le esperaría. Y, mientras tanto, volvería a ganarse el cariño de su gallina regalándole cada mañana un tomate.

La abuela Felisa tiene una gallina que todas las mañanas se come un tomate. Coda tarde la pone en su regazo y le acaricia las plumas hasta que anochece. Luego la suelta en la huerta y, antes de dormir, deja dos tomates bajo las flores de la calabaza.

Ilustración: Mi gallina. Fernando Correa (Venezuela)

diciembre 08, 2008

Un premio especial

Mi niña Aaris, de Sueños en el Arrecife, me ha dejado un premio que me ha emocionado. Y es que se trata de elegir a las cinco bloggeras que consideras tus mejores amigas, así como personas que crees aportan cosas importantes en la bloggesfera.

Elegir siempre es complicado cuando empiezas a cogerle cariño a la gente, así que he tenido en cuenta a quienes ya lo han recibido y a quienes son especiales para mí desde el principio. Aquí van mis cinco:

Safiro Por ser la primera en aceptar un intercambio conmigo y hacerme ver que un cuento también sirve, por todo el cariño que pone en lo que hace.

Eli Brochifú Por las confidencias, las visitas, los buenos deseos, por leerme a las tantas de la madrugada siempre y por ser como es.

Aitana Por sus palabras de pueblo y lo que compartimos a través de ellas, por los comentarios puntuales casi todos los días, porque puedo sentir que está ahí, al otro lado de la pantalla.

Rosalía Linde Por las tardes llenas de poesía, por haberse animado ella primero a dejarme un comentario y descubrirme así su blog, por las inquietudes literarias compartidas, por darme mi primer premio.

Anacleta Coqueta Por ser la visión crítica y menos romántica de Sex and the City (acabarás siendo personaje, ya verás!!!), por todo lo que me aporta con cada visita y comentario, por la elegancia de sus diseños y por ser un primor.

Aunque no se lo haya devuelto a Aaris (para que el premio corra un poco más) he de decir que ella también es alguien muy especial para mí. Muchas gracias, guapa. Casi suelto la lagrimilla!!!

Besos en esta fría tarde de diciembre en la que ya se han encendido en Cuenca las luces de Navidad...

Mis Maricuchis me ha taggeado!


María, de Mis Maricuchis, me ha dejado esta sorpresita en forma de TAG y ahora que tengo un ratito, me pongo a responder :) Muchas gracias, María, me encantan estas cosas que hacen que podamos conocernos mejor.

Allá vamos.

Las reglas son:

1. Enlaza a la persona que te ha taggeado (hecho)
2. Pon las reglas en tu blog (hecho)
3.Escribe 7 cosas sobre ti

— Nací un 13 de noviembre que era domingo, pero como soy un poco brujilla, a la gente me gusta decirle que nací en martes y trece.

— Mi serie preferida es Sexo en Nueva York. Hay capítulos que me los sé casi de memoria, una de mis tardes preferidas es la que paso en el sofá, arropada con la manta, con un té entre las manos y viendo un capítulo tras otro, de la temporada que sea. Por eso hice la sección Sex and the City.

— Todos los ejemplos, testimonios y demás de Sex and the City son absolutamente reales. Nos han pasado a mis amigas o a mí y alguna se mosquea porque los cuento... por eso les he cambiado los nombres a algunas de ellas.

— Una vez, cuando era pequeña (tendría tres o cuatro años) le mordí las orejas a mi abuelo. Las tenía muy grandes y en punta, como los elfos. No sé qué debí pensar que eran, pero en mi familia todos recuerdan aquella noche de agosto en que me acerqué por detrás a mi abuelo, que estaba sentado en la acera, y le mordí las orejas a conciencia. Las dos.

— Cuando era pequeña nunca dormí con ositos ni nada de eso. Yo dormía con el tapón de un frasco de colonia que era un gato con un abanico.

— Mi serie de dibujos preferida de toda la vida han sido Los Caballeros del Zodíaco.

— Y... Soy fan a rabiar de Carlos Checa (el piloto de motos). Cuando tenía 18 años estuve locamente enamorada de él. Aún tengo en la habitación un póster firmado que es un tesoro y le escribía cartas (no de amor) todas las semanas, a las que, evidentemente, no respondió nunca... (hale, ya he pasado mi dosis diaria de vergüenzaaaaaa jejejejee)

4.Deja un comentario a las personas que vas a taggear (en ello estamos)
5.Taggea a 6 personas

Mis taggeadas esta vez son:

Eli Brochifú

Arokibeki

Safiro

Mlle Alex

Mini-Mini

Luna Encaprichada

Besos para tod@s

El "Factor Cecilia"

El novio de Pilar tiene una prima que es un encanto. Se conocen desde muy niños, siempre se han llevado muy bien, los padres de Jose la adoran y para Jose es una persona muy importante. Se llevan tan bien que en ocasiones han llegado incluso a dormir juntos, Pilar no sabe si alguna de esas veces habrá sido cuando ellos ya salían, pero sospecha que sí. Sólo hay una cosa desagradable en la prima perfecta de Jose. No soporta a Pilar. Pero, como es una mujer que sabe lo que se hace, no lo manifiesta abiertamente. Muy al contrario, deja ver su curiosa animadversión hacia Pilar haciendo comentarios inoportunos sobre su ropa o repitiéndole a Jose en cuanto tiene ocasión la preguntita "Y Pilar qué tal... ¿aún sigues con ella?".

Mis amigas y yo albergamos la secreta sospecha de que la prima de Jose está enamorada de él, de ahí que se dedique a fastidiar a Pilar de forma velada. Si a la sospecha unimos que la tal criatura en cuestión no ha tenido novio conocido en todos estos años y que alguna vez ha dejado escapar de su boca la perla de que desea que su novio se parezca a su primo... blanco y en botella. Ante esta situación, Pilar ha optado por hacer oídos sordos y mantenerse al margen de todo, teniendo en cuenta lo apreciada que es la prima en la familia, aunque reconoce que empieza a estar hasta las narices. A esas primas, amigas, conocidas y/o compañeras de trabajo por las que los hombres en general, y los nuestros en particular, demuestran un interés especial (y muy correspondido por ellas) mis amigas y yo las llamamos "El Factor Cecilia".

La explicación es sencilla. Cecilia, la chica cuya conversación de messenger encontró Luz de forma accidental y que resultó ser especial para su chico, era una chica a la que él conoció cuando ya era amigo con derecho a roce de Luz, y con la que se había liado mientras estaba con Luz en una relación de amigos con derecho a roce... pero exclusiva. La cosa entre el medio limón de Luz y la tal Cecilia no salió bien y no pasó de ahí, de una amistad que más o menos se mantiene por messenger, pero a Luz conocer la verdad la dejó destrozada y le hizo abrir los ojos. El "Factor Cecilia" rompió la relación de Luz, pero no es la única.

Y es que mis amigas y yo pensamos que el "Factor Cecilia" es una de las peores cosas que se pueden interponer entre un hombre y una mujer. Siempre que sacamos el tema en alguna comida de amigas, por ejemplo este domingo en el Vips de Plaza España, Marina recuerda vagamente a Alfonso. El tal Alfonso era un pintor de brocha gorda al que ella y su amiga Ana conocieron en una fiesta. Marina no lo admitirá nunca, pero Alfonso le gustaba bastante. Como Marina es más bien tímida, decidió quedar con él, con nosotras y con su amiga Ana una noche en el Balcón de Rosales. Sin embargo, esa noche Ana llegó vestida de "Factor Cecilia" y lo que pudo ser entre Alfonso y Marina se fue a tomar viento.

Y es que el "Factor Cecilia" puede estar en cualquier parte y tomar la forma de cualquier mujer. Incluso... la de nosotras mismas.

En una ocasión, mantuve un affaire con un compañero de trabajo que tenía novia. No me siento especialmente orgullosa de ello, aunque reconozco que en su momento me produjo cierto placer. He de decir en mi defensa que estaba muy enamorada de él, mientras que él en mí sólo buscaba el morbo de una jovencita y el revolcó, pero sé que eso no me exime de la culpa de ser una F. C. Mi amiga Paloma también ha sido "Factor Cecilia", aunque quizá debería hablar de esto en presente porque aún lo es. Y de forma asidua. Su amor platónico —así lo llama— y ella lo dejaron varias veces hasta dejarlo del todo, pero entre ellos quedó una amistad que a veces está tentada de convertirse en algo más. Para Marta, la novia del amor platónico en cuestión, su "Factor Cecilia" es Paloma y nos consta que la trae de cabeza. A la vez, Paloma tiene en Ismael, el chico de Islandia que cumple los años en esta semana, al "Factor Cecilia" de su ex más reciente. Incluso Pilar, tan mosqueada con su F. C. particular, ha sido ella misma "Factor Cecilia" durante un tiempo prolongado. Como yo, con un compañero de trabajo.

Conforme se conciben las relaciones hoy en día y las pocas ganas y el miedo al compromiso que hay en general —siempre existen las excepciones, pero hasta el momento nosotras hemos comprobado que son las menos— ¿puede alguien librarse del "Factor Cecilia"? Nosotras creemos que no. Por eso, hemos tomado cartas en el asunto. Ahora, por principio, desconfiamos de todas las mujeres que se llaman Cecilia.

Aviso legal: Todos los personajes y situaciones que aquí aparecen son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 

diciembre 06, 2008

Trueque con Mis Maricuchis

Esta mañana estoy lanzada, actualizando todas las cositas que no me ha dado tiempo hasta ahora.
Le toca el turno al trueque que he hecho con María, de Mis Maricuchis. Hace unas semanas, María propuso en su blog la iniciativa de hacer un trueque con ella. Cinco eran las personas que se podían apuntar y yo fui una de las afortunadas. María pedía, a cambio del briche que nosotras eligiéramos, algo de lo que hacemos, lo que quisiéramos enviarle.


Este lunes, coincidiendo con la llegada del sobre de Brochazos... dentro de mi buzón estaba también el sobre blanco del trueque con Mis Maricuchis. ¡¡Dos paquetes en un día!! Este mes empezaba bien, me gustan los meses que empiezan en días lunes, y más si llegan tantos paquetes!!!

Este sobre también lo rescaté de la maraña de cartas inútiles que se acumulan en el buzón de una los días 1 de mes, lo tuve que dejar en el coche sin abrirlo y con los nervios de punta, e irme a por los ya mencionados donuts. Al volver a casita, lo abrí y... de dentro salió un cuchigato precioso, en tonos marrones, y... ¡sorpresa! Un broche de arbolito de Navidad. Sólo esperaba un broche, así que me hizo mucha mucha ilusión el arbolito :) De hecho, ya los he estrenado los dos. La gente se pregunta de dónde saco cosas tan bonitas y ya he preparado una lista de blogs que distribuyo entre quienes me preguntan :) A ver si os hago clientela!!

Yo tardé un poco más de la cuenta en enviar mi parte del trueque, debido al lío de trabajo y de todo lo demás que llevo en estos días. Ya lo envié y ayer María me dijo que le había llegado y que le encantaba todo!! Muchas gracias María por permitirme participar en algo tan bonito, y por tus palabras!!




Y he aquí las fotitos de lo que yo envié.




Besos!!!




Ya está aquí mi premio de Brochazos!!

Como sabéis, hace unas semanas Eva, de Brochazos, me sorprendió con la grata noticia de que había sido una de las ganadoras de su sorteo de dos broches sorpresa. Me hizo muchísima ilusión, porque es el primer sorteo que gano (y único hasta el momento) y porque los broches de Eva le hacen justicia al nombre del blog. Son brochazos como estrellas, vamos.

Bueno, pues, después de algunos días de espera (que lo bueno se hace esperar) el lunes pasado salía yo (lloviendo a cántaros) a comprar unos donuts para merendar (es lo que tienen las tardes libres) y se me ocurrió mirar el buzón. Y.... oh! sorpresa! Dentro, además de nosecuantas cartas del banco y de promociones, y de publicidad (todo eso en un día... el buzón lleno!!) había un sobre acolchado para mí. Lo rescaté del montón de las cartas perniciosas... ¡Y era de Eva!

Qué emoción, como iba saliendo y con prisas tuve que meterlo en el coche sin abrirlo ni nada, para que no se me estropeara nada con el agua o con las prisas, pero creo que el del lunes fue el viaje más relámpago que he hecho nunca al supermercado, con lo que me gusta a mí remolonear por los pasillos aunque luego no me lleve nada más que lo que venía en la lista.

Al llegar a casa, le dejé al amor (aunque hoy lo de amor es un decir... contenta me tiene) los donuts y yo me senté a la mesa a abrir el paquete. Ya para empezar, el envoltorio de los broches era una monería, me daba cosa hasta desenvolverlos de lo bien que venían con su lacito de tela y todo (que por cierto, me encantan los lazos de tela y, si tengo, suelo ponerlos en mis regalos yo también, que así parecen como los de las películas). Después de hacerles unas fotillos, los abrí.



Y... ¡tachán! Dentro de uno de ellos había un broche de nube con los colores de Brochazos, que es precioso y que ya he estrenado esta semana, que no hace más que llover y soplar el viento, a ver si viendo el arco iris que llevo yo se anima el sol a salir.















Y en el otro paquetito... Ufff... había un broche de una niña que ví en el blog de Eva y que me gustó desde el principio porque me recordaba a caperucita roja y en casa, cuando era pequeña, mi padre me llamaba eso (y también Heidi, adivinad por qué... que los coloretes aún los conservo). Ya lo he estrenado y todo, y las compañeras de trabajo lo miran que se lo comen jajajajajaja





No imagináis la ilusión que me hizo, lo que sentí en aquél momento. Ya se lo dije personalmente, pero desde aquí le agradezco otra vez a Eva por haberme enviado dos broches tan estupendos.




¡Eres un primor!

Intercambio con Safiro

Bueno, pues después de unos cuantos días (casi un mes, cómo pasa el tiempo) por fin tengo las fotos del intercambio que hice con Safiro. Estos problemas son los que tiene una cuando la cámara no es suya y tiene que esperar a que un alma caritativa se las pase. Éste es el primer intercambio que he hecho y la verdad es que me hizo mucha ilusión que Safiro aceptara a la primera, a pesar de la cantidad de intercambios y encargos que tiene en cartera.

Hasta que hice este intercambio, me daba un poco de apuro proponer un intercambio a alguien. Yo no hago broches, ni collares (bueno, ahora sí, pero cada cosa por orden), ni ninguna clase de adornos artesanales... Simplemente escribo cuentos, relatos, historias... Por eso, me daba apuro proponer intercambios viendo las cosas tan bonitas que hacéis, porque quizá un cuento no parece moneda de cambio adecuada para un broche. Es por esto que agradezco especialmente a Safiro por este intercambio, así como a las que estáis en lista :) Muchas gracias, de verdad.

Entrando en materia, el intercambio con Safiro fue temático. Se trataba de enviar, entre las cosas del paquete, algo nuevo, algo viejo y algo azul, como en las bodas (y eso que hace mucho que no voy a ninguna). Fue muy divertido prepararlo y pensarlo, y también buscar algo viejo a lo que una le tiene especial cariño y saber que se marcha... para estar en muy buenas manos.

Como podéis ver en la foto, Safiro me envió algo nuevo: un lindo conjunto de libreta, bolígrafos y plumier con corazoncitos rojos y negros, porque son mis colores preferidos, y que ya estoy utilizando: la libreta para escribir cuentos, los bolis ídem (algún día os contaré la de manías que tengo cuando escribo, que es divertido, y verme es un show a veces), y el plumier en el bolso, con los bolis del curro; algo azul: un punto de libro de pajarito que ya está en el libro que me estoy leyendo ahora mismo; y algo viejo: una pulsera a la que ella tiene mucho cariño porque es de las primeras que hizo y que a mí me da fuerza en la muñeca todos los días. Además, como por arte de magia apareció un imán de mariquita que está haciendo compañía a los que tengo en la nevera :) y unos caramelitos de chocolate de los que sólo queda el papel...




Muchas gracias por todo, Safiro. Me encantó todo, más sabiendo el cariño que pusiste en ello.


Y he aquí mi parte del intercambio. Mi algo nuevo, como no podía ser de otra manera, fue un cuento especialmente escrito para Safiro y que es la historia de un dedal. El cuento, de hecho, se titula El Dedal, y cuenta la peripecia de una pareja que se empieza a querer en la posguerra española, de un taller de costura y de una muchacha que vive con un dedal como talismán: el que le regaló su abuela cuando cumplió cinco años. Para acompañar al cuento, le envié a Safiro un dedal también :)




Algo azul fue un conjunto de pendientes y collar que son los primeros que he hecho en mi vida y que creo que no quedaron nada mal, a juzgar por lo que dice su dueña :) La verdad es que le estoy cogiendo el gustillo a hacer abalorios de cuentas, así que otra cosa más que puedo incluir en mis intercambios :) Además, para completar el conjunto incluí dos horquillas de flores azules.

Y algo viejo es una cosa que no hice yo, si no que hizo mi madre hace mucho tiempo. Se trata de un punto de lectura de ganchillo que ha estado desde que se hizo en el libro El Señor de los Anillos, que fue el primero que me compré con mi propio dinero, cuando tenía 15 años. Me costó mucho desprenderme del punto, pero sé que con Safiro está divinamente.

Para terminar el paquetito, unos cuantos caramelos, que endulzan la vida, y un par de broches made in Maribel (léase mi madre). Ella hace mucho ganchillo y le encanta hacer sombreros pequeñitos. Una vez le pusimos un alfiler a uno y resultó que como broches quedan preciosos, así que le pedí a mi madre que hiciera dos para Safiro, y para allá que fueron :)
Y esto fue todo.

Me encantó hacer este intercambio con Safiro y poder recibir algunas de las cosas tan lindas que hace.
Un besote

Casiopea






diciembre 04, 2008

Cadena de la Amistad... ¿te unes?


Hola chic@s

Ahora quiero proponeros una cosa bonita. Es una Cadena de la Amistad. Yo me he apuntado a la que ha convocado Con estas manitas y mi cabecita en su blog.

He aquí las reglas del juego.

—Las 5 primeras personas (con blog abierto y funcionando actualmente) que quieran participar, recibirán en el transcurso de 12 meses un regalo de Viaje al Laberinto de Tusitala.

—A cambio, ellas se comprometen a hacer lo mismo: publicar en su blog esta cadena y hacer algo manual a las 5 primeras personas interesadas.

¿Qué os parece?
Si os animáis dejad vuestro comentario en esta entrada, publicadlo en vuestro blog y enviadme vuestros datos a este correo: estrellasenlasmanos@hotmail.com.

Muchos besitos para tod@s

Super premio-medalla de Mochitawi


Mi querida y linda Ana, de Mochitawi, me ha concedido un estupendo premio para Tusitala. Resulta que se trata de una "Tremenda Medalla", vosotras mismas podéis vez la medallaza que es este premio, yo creo que vale por lo menos por los siete oros de Phelps o el oro de Nadal en las Olimpiadas... que es mucho!!!

Mil gracias Anita, por acordarte de mí para algo tan bonito. Ella ha premiado a cinco blogs en el suyo y yo haré lo mismo. Así que veamos.

Tachán!!! Éstas son mis premiadas:

Safiro Para que tenga mucha mucha suerte en su nuevo proyecto de tienda virtual y le hagan muchos pedidos, porque hace cosas preciosas y además es una bellísima persona. Y también para aliviar con esta medalla los sufrimientos interneteros.

Mini Mini Por todas las cosas bonitas que he encontrado en su blog, por las muñequetas, por la amabilidad de sus comentarios y visitas, por la delicadeza de sus creaciones y por organizar un SWAP navideño que nos alegrará a unas cuantas estas fiestas.

El blog de Brochifú Por las niñas flor, los broches miles, los videos de Coco y Triqui (me encanta Triqui!!!), los sorteos currados, los intercambios y toooodo lo que se me olvida pero que está ahí para configurar un blog (y una persona) resplandeciente.

Brochazos Porque todos los broches que encuentro me encantan, por los premios del sorteo, porque me emocionó con su comentario de mi relato La Mancha Amarilla y porque tanto arte no se puede quedar sin medalla!!!

El osito con zapatos nuevos Por los preciosos ositos de amigurumi, por los broches, que son una belleza también, por tanta creatividad y por ese encargo especial que tanta ilusión me hizo.

Besos para todas y buena noche de jueves!!!

Mayu ha pensado en mí y me ha dejado mi primer TAG

Mayu, una artesana de los pies a la cabeza a la que no podéis dejar de visitar bajo ningún concepto, me ha taggeado y ya sabéis lo que eso significa. Para mí ha sido muy especial, siempre que veo los blogs que han sido taggeados me gusta porque la gente puede conocer un poco más sobre nosort@s, así que esta vez seré yo quien desvele secretillos :) Le agradezco desde aquí mucho mucho a Mayu por haberse acordado de mí. Y aquí voy con mis respuestas.

Las reglas son:
1. Enlaza a la persona que te ha taggeado
2. Pon las reglas en tu blog
3.Escribe 7 cosas sobre ti
4.Deja un comentario a las personas que vas a taggear
5.Taggea a 6 personas

Mis respuestas:

1. http://cvcd.blogspot.com
2. Ahí arriba están.
3. Bueno, vamos allá con las siete cosas sobre mí:

1. Estoy escribiendo una obra de teatro que se representará por todo el país a partir del año que viene y que me tiene muy ocupada pero muy ilusionada. El proyecto es por amor al arte, pero igualmente estoy encantada.

2. Me encantan las luces de Navidad, a pesar de que siempre digo que odio la Navidad y que me pone de mal humor y todas esas cosas (este es un secreto de los gordos, hasta ahora no se lo había dicho a nadie).

3. Mi película preferida es Memorias de África y me encantaría que un chico me lavara el pelo como hace Robert Redford con Meryl Streep en la mañana del safari.

4. Cuando mejor escribo es cuando estoy triste o enfadada. A veces lloro escribiendo historias.

5. Mi color preferido es el rojo, aunque el que mejor me queda es el morado.

6. Siempre me ha gustado la soledad escogida pero me da miedo estar sola demasiado tiempo.

7. Tengo un murciélago de peluche en el coche que se llama Mirliflori y que es el centro de atención de todo el que se sube a mi coche. Como está enseñando los dientes, a la gente le digo que lo llevo en el salpicadero para que me cuide mi latita (que es como llama mi hermano a mi coche por ser gris y pequeño).

4. Estoy en ello, dejando comentarios.

5. Y las personas taggeadas soooon:

Anacleta Coqueta

Mis Maricuchis

Aitana

Mochitawi

Janil-Nilja

Sueños en el Arrecife

Besos a todas!!!!

diciembre 02, 2008

Sorteo de Silvia Gándara y El Embrujo el Ganchillo —RE-editado—

Buenos días :)

Qué tal va ese marteees? Por aquí bien, acabo de descubrir un sorteo muy chulo gracias a Aaris. Resulta que la diseñadora Silvia Gándara está de sorteo por sus 10.000 visitas y el premio es nada menos que un cuaderno de Caperucita y un broche de lobito. Con lo que me gusta a mí Caperucita!! (y los cuadernos ya ni os cuento, que hago colección!! algún día pondré fotos de todos los que tengo, compro en todas las ciudades a las que voy, tengo uno de París!!).

Tenéis hasta el 4 de enero de 2009 para apuntaros y sólo tenéis que dejarle un comentario y postear en vuestro blog.

Suerte a todas!!

Esta mañana he descubierto además en el blog de Janil el sorteo de El embrujo el Ganchillo, por sus 11.500 visitas. Tenéis que adivinar cuántos ovillos de lana hay en la cesta para optar a un premio precioso de cosas hechas a ganchillo, como un marcapáginas, unas horquillas o unos pendientes.

El 25 de diciembre es la fecha tope para apuntarse.

¿A qué esperáis?

Y en Alucinas mandarinas hacen un sorteo exprés de un bolso!!! Creo que ya no quedan números y creo que yo ni siquiera he podido entrar, pero como lo he intentado, aquí edito y posteo.

Besos para este miércoles de frío, nieve y tazones de chocolate caliente...

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